Archivos del 15 de noviembre de 2017

El hombre del corazón de hierro (Cédric Jimenez)

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Año: 2017
Duración: 120 min.
País: Francia
Dirección: Cédric Jimenez
Guion: Audrey Diwan, David Farr, Cédric Jimenez (Novela: Laurent Binet)
Música: Guillaume Roussel
Fotografía: Laurent Tangy
Reparto: Jason Clarke, Rosamund Pike, Jack O’Connell, Mia Wasikowska, Jack Reynor, Geoff Bell, Volker Bruch, Barry Atsma, Kosha Engler, Krisztina Goztola, Björn Freiberg, Luca Fiorilli, James Fred Harkins Jr., Kristóf Ódor

Magnífica película de Cédric Jimenez, basada en la novela HHhH de Laurent Binet, que nos presenta a Reinhard Heydrich el conocido como el carnicero de Praga, al que Hitler apodaba el hombre del corazón de hierro. Viniendo de Hitler tales palabras de encomio nos permite entender qué clase de persona era Reinhard Heydrich, que fue el único alto mando nazi asesinado. La película arranca con el momento en el que Heydrich va en su coche y está a punto de ser tiroteado por dos paracaidistas chechos. Luego vemos los preparativos del atentado, dentro de la operación antropoide. Una película con un ritmo endiablado y una puesta en escena muy verosímil que transmite muy bien la atmósfera opresiva y terrorífica que era vivir bajo el yugo de los nazis.

Pone los pelos de punto ver como Heydrich en su política de exterminio, en su plan de la solución final, en una reunión con otros jerarcas nazis hablan de matar a 13 millones de personas, algo en lo que todos los presentes están de acuerdo. La cordura por las nubes. Matar a Heydrich tuvo consecuencias. Un carnicero, un genocida murió y después de él vinieron las represalias de los nazis. Vemos como en el pueblo de Lídice todos los hombres mayores de 16 años son asesinados sin contemplaciones. Los niños y mujeres son asesinados a corto plazo en los campos de exterminio. Como dice Lenz por boca de unos personajes de su novela Lección de alemán lo fortaleza de los nazis es que no se andan con miramientos. Así fue. En su política de terror y de exterminio, matar a otros seres humanos, no ya en el contexto de una guerra, sino a sangre fría, incluso en las propias filas nazis, como vemos cuando Heydrich obtiene su cargo SS-Obergruppenführer und General der Polizei, se convirtió en el pan suyo de cada día. Aquella locura colectiva no debe ser olvidada.

Las cotas de barbarie y de maldad alcanzadas por los nazis demuestran lo peor de una naturaleza enferma y destructiva. Las imágenes agónicas de los paracaidistas y de los ciudadanos checos, como ese padre y su hijo, tomándose cápsulas de veneno antes de que los capturen pone los pelos de punta y el corazón como una pasa. De los lagrimales ya ni hablamos.