Archivos del 16 de noviembre de 2017

Oro (Agustín Díaz Yanes)

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Agustín Díaz Yanes

Título original: Oro
Año: 2017
Duración: 103 min.
País: España
Dirección: Agustín Díaz Yanes
Guion: Agustín Díaz Yanes, Arturo Pérez-Reverte (Historia: Arturo Pérez-Reverte)
Música: Javier Limón
Fotografía: Paco Femenía
Reparto: Raúl Arévalo, José Coronado, Bárbara Lennie, Óscar Jaenada, Luis Callejo, Juan José Ballesta, Antonio Dechent, Andrés Gertrudix, José Manuel Cervino, Juan Diego, Juan Carlos Aduviri, Anna Castillo, Diego París, Josean Bengoetxea

No me gustó Alatriste y Oro va por el mismo camino. Sobre un relato de Arturo Pérez-Reverte Agustín Díaz Yanes monta una película, que no da para más de un corto, sobre un grupo de soldados viejos que en el Siglo XVI ensimismados por la codicia y las riquezas que les brindará el oro- que piensan descubrir- recorren la selva amazónica (una selva rodada en Canarias con planos muy cortos), mientras van haciendo frente a los lugareños que los reciben con flechas envenenadas y a las luchas intestinas que suponen que se vayan matando entre ellos, pensando que cuantos menos lleguen al dorado más les tocará a cada uno de ellos. A esto hay que sumar que a estos soldados los van persiguiendo otro grupo de soldados del Rey, con los que también tendrán que enfrentarse.

Vestir a un grupo de actores como Dechent, Coronado, Arévalo, Callejo, Jaenada, con los atavíos de la época, soltarlos en medio de un paraje poblados de helechos, poner en escena a unos cuantos indios, crear un par de escenas de lucha y hacerlos desplazarse durante una hora y media por la selva, de manera que todo la película sea una prolongación de un hecho mínimo donde la única pregunta es saber si llegarán al Dorado y cuántos. Magra curiosidad, para una película que hace aguas por todas partes, porque resulta desmedida e inverosímil. Además creo que personajes como el de Anna Castillo o el de Ballesta, con esa dicción más propia de una serie de adolescentes que de una película de época, hacen un flaco favor a la credibilidad de lo que vemos. De Juan Diego no digo nada, para no seguir abundando todavía más en ese despropósito fílmico.

El director en ningún momento logra crear algo épico, ni siquiera trágico y se queda a medio camino de todo, emboscado en una película que apenas da nada de sí, más allá de afirmar que el hombre es un lobo para el hombre y que la codicia nunca trae nada bueno. Lo único que me creo es el personaje de Bárbara Lennie y el aura de deseo que genera a su alrededor entre un puñado de hombres hambrientos y sedientos de sexo cuyas miradas echan chispas. Todo lo demás es cartón piedra.