Archivos de febrero, 2018

Una mujer fantástica (Sebastián Lelio)

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Título original: Una mujer fantástica
Año: 2017
Duración: 104 min.
País: Chile
Dirección: Sebastián Lelio
Guion: Sebastián Lelio, Gonzalo Maza
Música: Mathew Herbert
Fotografía: Benjamín Echazarreta
Reparto: Daniela Vega, Francisco Reyes, Luis Gnecco, Aline Küppenheim, Amparo Noguera, Alejandro Goic, Antonia Zegers
Puntuación: 7,8

Una mujer fantástica es la segunda película que veo del director chileno Sebastián Lelio, tras su estupenda Gloria. Cuenta con guion de Sebastián Lelio y Gonzalo Maza y una actriz que hace un papelón: Daniela Vega. Al igual que comentaba el otro día al ver Handia, Una mujer fantástica, pone encima de la mesa lo difícil que resulta a la sociedad admitir la diferencia. En Handia era la altura descomunal de un muchacho, aquí la condición sexual de Marina lo que está en juego, lo que es objeto de escarnio, de censura, por parte de cuantos orbitan a su alrededor. Marina mantiene una relación con Orlando, un hombre que le dobla la edad, el cual muere una noche que están juntos. Ella lo lleva al hospital y allá muere. Por una serie de circunstancias Marina ve más pronto que tarde cómo enseguida todos la cuestionan, desde el médico que atiende a Orlando, hasta el policía que le toma la declaración a Marina queriendo ver lo que pone su cédula de identidad, pues no acepta lo que Marina le dice ser. Más tarde será la ex de Orlando, sus hijos, la policía que investiga el caso, todos con sus palabras, con su actitud, no hacen otra cosa que censurar a Marina, cuestionarla, mofarse de ella o llegado el caso, vejarla. Todo ello como un rechazo explícito hacia un hombre que quiere ser mujer, que se siente como tal, una condición sexual que parece que a muchos les escuece, les aguijonea y no les basta con ponerse a la defensiva sino que algo les impele a ser proactivos en su rechazo, en su intransigencia, en su maldad y falta de empatía, pues no ven a una mujer, ven otra cosa, ¿tú qué eres?, le arrostran a menudo a Marina, que apechuga con las afrentas como puede y sin amilanarse porque tiene dos opciones o irse a llorar un rincón o dar la cara -aunque se la partan- y Marina que es una luchadora opta por la segunda, por pelear, por luchar, por ser dueña de su vida, aquella que quiere vivir, siendo lo que quiere ser, sin que nadie en ningún momento, tras el luctuosa lance le pregunte nunca cómo está, cómo se siente, cual es la magnitud del vacío que Rolando ha dejado en ella con su ausencia, qué queda de ese futuro que se pensaban compartido.

Gloria (Sebastián Lelio)

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Título: Gloria
Año: 2013
Duración: 110 min.
País: Chile
Dirección: Sebastián Lelio
Guion: Sebastián Lelio, Gonzalo Maza
Fotografía: Benjamín Echazarreta
Reparto: Paulina García, Sergio Hernández, Coca Guazzini, Antonia Santa María, Diego Fontecilla, Fabiola Zamora, Hugo Moraga, Alejandro Goic, Liliana García, Luz Jiménez, Marcial Tagle
Puntuación: 8,3

No me resulta frecuente darme de bruces con una película de estas características. Gloria, del director Sebastián Lelio y escrita por Gonzalo Maza, cuenta con una actriz portentosa, la chilena Paulina García. Lo que más me sorprende es la crudeza de la propuesta y lo arriesgado de la misma. Una película que va a contracorriente, que no busca la complacencia, nos hallamos ante una propuesta fílmica que muerde y araña. Una película que desasosiega, que plantea unas cuantas preguntas. La que yo me hago es ¿qué busca Gloria?. Gloria tiene casi sesenta años, está separada, vive sola (aunque un gato egipcio se cuela a menudo de matute en su casa), tiene dos hijos, trabaja en una empresa, y por las noches acude a una sala de fiestas para bailar y conocer gente. Así entrará en su vida Rodolfo, un buen tipo, que a pesar de estar separado de su mujer no se desprende de ella ni de sus dos hijas ninis. Gloria y Rodolfo viven su amor incipiente como dos adolescentes, buscándose, apurando sus cuerpos. El problema es que hay por ahí unos lazos familiares de los que nos es fácil desprenderse como le gustaría a Rodolfo, tal que no puede crear dos mundos paralelos como le gustaría, uno que contenga a Gloria y otro a su ex y a sus dos hijas, porque esos mundos son rectas perpendiculares que se tocan y que contaminan la relación que Rodolfo y Gloria mantienen.

La puesta en escena es cruda, descarnada, sin artificio alguno, con primeros planos de Gloria o bien tomada de espaldas, captando la intimidad más absoluta como la que se lleva a cabo en sus encuentros sexuales. Tampoco es habitual ver en pantalla a dos sesentones encuerados. Quizás Gloria sea una romántica y vaya buscando algo a lo que no sabe poner nombre. No sabemos si busca cariño, ternura, compañía, sexo o una mezcla de todo ello, pero imágenes como su amanecer (o resurrección) sobre la arena, son de los que no se olvidan. Gloria ve cómo su hija se marcha a Suecia en pos del amor y siente ese desgarro de la ausencia, y lo que nos transmite a la perfección la actriz Paulina García es su zozobra, su malestar, su fragilidad, incluso la precariedad de la condición humana.

El problema es que las palabras aquí vertidas creo que no traspasan la epidermis y llegan al nucleo, pues lo grandioso es lo que Sebastián Lelio logra poner en imágenes y lo que estas son capaces de generar en el espectador: un turbión de emociones y sentimientos, aquellos que sustancian, avivan, y enmarañan las relaciones humanas.

Mucho disfrutamos por aquí del cine chileno luedo de ver películas que nos han gustado mucho como Camaleón, El club o Una mujer fantástica.

Sucedió una noche (Frank Capra)

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Sucede en apenas una hora y media y es gozoso ver en la pantalla una película tan humorosa y divertida. Se titula Sucedió una noche y la protagonizan Clark Gable y Claudette Colbert, el espiritoso guion es obra de Robert Riskin, la dirigió Frank Capra en 1934, fecha que vale la pena retener para entender mejor el contexto en el que nos movemos, pues hacía apenas cinco años había tenido lugar el Crack del 29.

Nos encontramos ante una comedia de enredo, de chico se gusta de chica y viceversa. Ella, Ellie, es la hija de un millonario que poco antes del inminente enlace con un piloto arribista, se da a la fuga, tratando de llegar a Nueva York de incógnito. Su padre mueve Roma con Santiago para dar con ella, sin éxito. En su travesía, a bordo de un autobús, ella conocerá a Peter un joven apuesto, un periodista que está sin blanca y que se dispone a socorrerla. Así, entre una cosa y otra irán surgiendo en ellos sentimientos de cariño, por mucho que se tiren los trastos a la cabeza o no quieran confesar –hasta el final- sus sentimientos recíprocos, al tiempo que él le reprocha a ella ser una niña mimada y consentida, al que su padre ha pagado todos sus caprichos de niña bien. El ritmo de la película es frenético, pues nos encontramos ante una road movie, donde los dos vienen a ser una suerte de fugitivos que van haciendo kilómetros (más de cuatro mil) ya sea en autobús, a pata o en autostop dando lugar a secuencias inolvidables como esa en la que Peter tratar de retener sin éxito a ningún coche y donde ella le demuestra que vale más una extremidad femenina que un pulgar varonil o las canciones interpretadas en el autobús, donde reina la fiesta y la alegría. Muy presente siempre la moral ¡hablamos de 1934! así que cuando les toca dormir bajo mismo techo, una manta hará las veces de biombo, o de Murallas de Jericó según Peter evitando así cualquier contacto físico, sin que impida que el virus del amor contamine a los dos. A su vez Peter se mueve, según él por sus principios y así se lo hará ver al padre de ella cuanto tenga ocasión. El desenlace se decanta hacia el happy end, pues el padre de la casadera quiere ver a su hija feliz y en ese sentido la película es moderna pues anima a su hija a que plante a su novio y se vaya con el hombre del que cree estar enamorada. Dentro de pocos años películas como la presente habrán cumplido un siglo de vida. En este caso la edad no importa porque gozan de salud y su alegría, su vitalidad, su humor es contagioso y siempre recomendable y tonificante. La película consiguió muy merecidamente los cinco grandes premios en la gala de los Oscar del año 1935: Película, Director, Actriz, Actor y Guión.

La casa de las miniaturas (Guillem Morales)

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Título original The Miniaturist (TV)
Año: 2017
Duración: 150 min.
País: Reino Unido
Dirección: Guillem Morales
Guion: John Brownlow (Novela: Jessie Burton)
Música: Dan Jones
Fotografía: Gavin Finney
Reparto: Anya Taylor-Joy, Romola Garai, Alex Hassell, Lara Bond, Lucas Bond, Ziggy Heath,Sally Messham, Hayley Squires, Jack Brady, Emily Berrington, Paapa Essiedu

La casa de las miniaturas es una cautivadora serie británica de 2017 basada en la novela de Jessie Burton y dirigida por el español Guillem Morales.

Consta de tres capítulos de cincuenta minutos que he visto en la plataforma Filmin. La sinopsis reza así: Siglo XVII. Una mujer se muda a vivir con su nuevo marido a Ámsterdam, y pronto descubrirá que no todo es lo que parece.

En un primer momento la historia me recordaba a la gran película Lady Macbeth de William Oldroyd. En la película y en la serie una chica joven se esposa con un hombre del que lo desconoce todo, y el enlace atiende a apaños económicos con los que los progenitores de las casadas tratan de enmendar su delicada situación financiera. Aquí es Petronella, una joven que deja su pueblo y a su familia para esposarse en Amsterdam con Johannes un joven hacendado. En su nueva casa frente al canal rige la severidad y la gravedad, pues el día a día viene marcado por el compás férreo y religioso de Marin, la hermana de Johannes, fiado todo a la contención, la austeridad, el sacrificio autoimpuesto que convierte el día a día en un cárcel para el cuerpo y para la mente. Petronella logra salir de esa prisión gracias a un regalo que recibe de Johannes una casa de miniaturas que dota a la historia cierto aire de misterio y de magia, cuando Petronella comienza a recibir figuras y objetos en miniatura que no ha recibido que plasman y explican muchas de las cosas que les suceden y sucederán. A pesar de ser una ciudad moderna, basada en el comercio y cosmopolita, Amsterdam sigue anclada en una moral propia del medievo, tal que por ejemplo la sodomía acarrea la pena de muerte. Así Petronella vivirá una situación matrimonial desconocida, a la que sabrá hacerse, pues más pronto que tarde descubre que su marido no necesita una esposa sino una tabla de salvación, por otra parte imposible, pues lo suyo no tiene solución y su forma de amar -censurada por todos-, la de Johannes ha de ser demolida por esa moral que como una tolva pulveriza todo aquello que una religión tan inquisitorial como corta de miras es capaz de entender, asumir, respetar y defender.

Destacaría las brillantes interpretaciones de Romola Garai como Marin y en especial de Anya Taylor-Joy como Petronella, la cuidada puesta en escena, el veraz retrato de una sociedad que se dice y se siente religiosa pero cuyos miembros no tienen reparo alguna en jurar en falso, en mentir, en entregarse a la vileza y la abyección en sus actos, capaces de mandar a alguien a una muerte segura, sin que le duelan prendas.
Queda un poco deslavada la figura de la miniaturista que aparece y desaparece de escena como una fantasma, aportando unos elementos fantásticos que uno quisiera sirvieran para cambiar el destino de soga y piedra del infausto Johannes.

Handia (Jon Garaño, Aitor Arregi)


Título original: Handia (Aundiya)
Año: 2017
Duración: 114 min.
País: España
Dirección: Jon Garaño, Aitor Arregi
Guion: Jon Garaño, Aitor Arregi, José Mari Goenaga, Andoni de Carlos
Música: Pascal Gaigne
Fotografía: Javier Aguirre
Reparto: Joseba Usabiaga, Eneko Sagardoy, Ramón Agirre, Iñigo Aranburu, Aia Kruse, Iñigo Azpitarte.

Handia de Jon Garaño y Aitor Arregi se sirve muy bien de las imágenes -maravillosa la fotografía de Javier Aguirre- para mostrarnos a fondo el martirio que le supone a un joven tener una altura desmedida que le acarreará el apodo de El Gigante de Alzo, que será luego exprimido por su hermano mayor como un muñeco de feria, al que la gente paga para poder contemplarlo.

Su carrera comercial les permite dejar el caserío familiar y visitar ciudades francesas e inglesas, si bien todo el dinero que van ganando no parece que lleve aparejada para ellos la consecución de la felicidad, pues Joaquín, el gigante, no tiene ni voz ni voto y su hermano Martín, constata como su sueño de ir a los Estados Unidos siempre será eso: un sueño.

El presupuesto de la película luce en su apabullante factura y su gran nivel técnico (que incluye incluso escenas bélicas de las guerras carlistas), aunque lo llamativo y significativo no es esto, sino algo mucho más sencillo y humano como la mirada de Joaquín, su constante sufrimiento, el abrazo reparador con su hermano, esa capacidad de adaptación que le permite siempre al ser humano, desgraciadamente, soportarlo todo. Ahí, en ese punto Handia es una película gigante, profundamente humana, hermosa, conmovedora y desgarradora.

Recomiendo verla en vasco, en su lengua original.

La llamada (Javier Ambrosi Javier Calvo)


Título original: La llamada
Año: 2017
Duración: 108 min.
País España
Dirección: Javier Ambrossi, Javier Calvo
Guion: Javier Ambrossi, Javier Calvo
Música: Leiva
Fotografía: Miguel Ángel Amoedo
Reparto: Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta, Gracia Olayo, Secun De La Rosa, Richard Collins-Moore, María Isabel Díaz, Víctor Elías, Esta Quesada, Mar Corzo, Loli Pascua, Henry Méndez, Llum Barrera, Noemí Arribas, Olalla Hernández, Olga Romero, Trinidad Vaquero Mallo, Soledad Mallol, Angy Fernández, Susana Abaitua, Nuria Herrero, Claudia Traisac, Clara Alvarado, Sara Calvo

Poco a poco vamos viendo y comentando (Verónica, Abracadabra, No sé decir adiós, Cantábrico…) las películas que optaban a los premios Goya en esta última edición y hoy hablamos La llamada, el notable debut de Javier Ambrosi y Javier Calvo.

La película dista mucho de la perfección, pero nos ofrece buenas dosis de humor, notables interpretaciones, gamberrismo domesticado, un tratamiento de la religión que se sustrae a la irreverencia y mucha alegría, tristeza y amor a raudales.

La clave creo que pasa por no tomársela mucho en serio. De esa manera el entrenamiento y las risotadas están garantizadas porque hay unas cuantas secuencias que de puro absurdo funcionan a la perfección. Todo se desarrolla en un campamento de verano regentado por unas monjas, a las cuales un par jóvenes se les descarrían, en parte, ya que una de ella una noche recibe la visita de un cantante que bien pudiera ser Dios.

Macarena y Castillo le dan a sus personajes la impulsividad y alocamiento requerido a esas edades adolescentes, Gracia Olayo nos deleita con su vis cómica y Belen Cuesta aporta su vis más dramática, en la piel de una monja que ha equivocado su magisterio, la cual vivirá su particular catarsis existencial que incluye también lo sentimental.

He disfrutado mucho de su tono desprejuiciado, vitalista, en una abigarrada película capaz de meter en un mismo saco elementos muy heterogéneos y obtener un resultado muy digno y disfrutable.

La región salvaje (Amat Escalante)


Título original: La región salvaje
Año: 2016
Duración: 100 min.
País: México
Dirección: Amat Escalante
Guion: Amat Escalante, Gibrán Portela
Música: Igor Figueroa, Fernando Heftye, Martín Escalante, Lasse Marhaug, Guro Moe
Fotografía: Manuel Alberto Claro
Reparto: Simone Bucio, Ruth Jazmín Ramos, Jesús Meza, Edén Villavicencio, Andrea Peláez, Óscar Escalante, Bernarda Trueba, Kenny Johnston

Los seguidores del blog ya saben que por aquí desfilan películas originales, singulares, raras, extrañas, desasosegantes: puro arte.

La región salvaje de Amat Escalante hay que saludarla como tal. La película fue rodada en Guanajuato, ciudad mexicana donde curiosamente no se ha estrenado porque es posible que habrá levantado ampollas. La película ofrece una visión crítica de la sociedad y el poder la censura no emitiendo su película en los cines. Así va el mundo.

Lo que Amat pone sobre la mesa mezclando realidad y fantasía tiene mucho que ver con la homofobia, la violencia, la insatisfacción, la superchería…
La noticia de un joven tirado en una charca, con el término jotito en la portada, le da pie a Amat para reflexionar sobre la violencia o sobre cómo encara la sociedad la homosexualidad y lo hace empleando la fantasía, a través de un amasijo de serpientes que hay en una cabaña regentada por una pareja de científicos, de la cual vemos salir a una joven sangrando del costado. Luego vemos que ese bicho (cuando veo tantas serpientes no puedo menos que pensar en la estatua de Laocoonte del genio Michelangelo Buonarroti), es capaz de ofrecer placer y destrucción a partes iguales, como una metáfora del deseo, el placer y el sexo consumado y a veces aniquilante.

Hay un triángulo amoroso, pues la joven casada con dos niños, ve cómo su hermano enfermero se acuesta con su marido y aquello acaba como el rosario de la Aurora, pues el hermano no ve capaz de sacar su amor adelante y se ve obligado a vivir un amor clandestino, mientras el marido no quiere hacer pública su notoriedad y prefiere seguir con su mujer y sus hijas, llevando una doble vida. El enfermero acaba en coma y luego desenchufado y el marido va a la cárcel acusado de la muerte de su amante aunque luego será liberado tras engrasar sus padres unas cuantas voluntades, lo cual sirve para criticar de paso el sistema judicial, también en venta como un artículo más.

Lo que registra muy bien la cámara es la desazón, la urticaria emocional en la que se mueven y zozobran todos ellos, insatisfechos ante un presente que no los satisface, donde la cabaña en el busque obra como punto de fuga o punto de no retorno, según el caso.

A pesar de que a ratos la película resulte deslavazada y pierda fuelle y además los diálogos lo dejen casi todo en manos de una atmósfera, a ratos hipnótica, la he disfrutado en su justa medida y me ha permitido conocer a un director Amat Escalante, al que le han colgado el sambenito de director transgresor e inclasificable, y del que seguiré viendo y comentando por aquí más películas suyas.