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The salvation (Kristian Levring)

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Título original The Salvation
Añ0 2014
Duración 92 min.
País Dinamarca
Dirección Kristian Levring
Guion Anders Thomas Jensen, Kristian Levring
Música Kasper Winding
Fotografía Jens Schlosser
Reparto Mads Mikkelsen, Eva Green, Jeffrey Dean Morgan, Michael Raymond-James, Sivan Raphaely,Douglas Henshall, Mikael Persbrandt, Jonathan Pryce, Eric Cantona, Alexander Arnold, Nanna Øland Fabricius, Toke Lars Bjarke

Lo curioso de esta película de Kristian Levring es que si de por sí el western que vemos en pantalla muestra a menudo hombres americanos rudos, secos, silenciosos, en The salvation la novedad estriba en que el protagonista es Jon Jensen, un sueco que emigrara junto a su hermano Peter al lejano oeste y espera un par de años después, muy ilusionado, la llegada de su mujer y de su hijo pequeño. Podemos pensar en un western familiar y pastoril, con nubes en forma de pan de azúcar. Pues no.

Una vez juntos en la estación cogen una caravana para ir a su hogar y por el camino la mujer y el niño son asesinados por una pareja de psicópatas, que pagarán por lo que han hecho, pues Jon logra borrarlos de la faz de la tierra. Los muertos eran hermanos de Delarue, un exmilitar convertido en jefe de una banda -con los pozos petrolíferos y la codicia humana como telón de fondo y engrasando voluntades-, al que todo el mundo teme, menos Jon, que sin mujer, hijo y hermano, que también morirá, ve en la venganza su único motivo para vivir, quiere morir matando.

La película es eso, ver cómo Peter consuma su venganza, va eliminando con mucho arte a todo el clan de Delarue y junta su destino al de Madelaine, la cual también ha sufrido lo suyo. Resulta lo que se va bastante previsible, aunque las escenas de acción están muy bien rodadas, y ese toque seco y hosco del western, se ve acrecentado al ser el protagonista un sueco que parece un monolito o un bloque de hielo, interpretado -es un decir porque le basta y sobre con poner cara de palo todo el tiempo- por el actor Mads Mikkelsen

La casa de las miniaturas (Guillem Morales)

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Título original The Miniaturist (TV)
Año: 2017
Duración: 150 min.
País: Reino Unido
Dirección: Guillem Morales
Guion: John Brownlow (Novela: Jessie Burton)
Música: Dan Jones
Fotografía: Gavin Finney
Reparto: Anya Taylor-Joy, Romola Garai, Alex Hassell, Lara Bond, Lucas Bond, Ziggy Heath,Sally Messham, Hayley Squires, Jack Brady, Emily Berrington, Paapa Essiedu

La casa de las miniaturas es una cautivadora serie británica de 2017 basada en la novela de Jessie Burton y dirigida por el español Guillem Morales.

Consta de tres capítulos de cincuenta minutos que he visto en la plataforma Filmin. La sinopsis reza así: Siglo XVII. Una mujer se muda a vivir con su nuevo marido a Ámsterdam, y pronto descubrirá que no todo es lo que parece.

En un primer momento la historia me recordaba a la gran película Lady Macbeth de William Oldroyd. En la película y en la serie una chica joven se esposa con un hombre del que lo desconoce todo, y el enlace atiende a apaños económicos con los que los progenitores de las casadas tratan de enmendar su delicada situación financiera. Aquí es Petronella, una joven que deja su pueblo y a su familia para esposarse en Amsterdam con Johannes un joven hacendado. En su nueva casa frente al canal rige la severidad y la gravedad, pues el día a día viene marcado por el compás férreo y religioso de Marin, la hermana de Johannes, fiado todo a la contención, la austeridad, el sacrificio autoimpuesto que convierte el día a día en un cárcel para el cuerpo y para la mente. Petronella logra salir de esa prisión gracias a un regalo que recibe de Johannes una casa de miniaturas que dota a la historia cierto aire de misterio y de magia, cuando Petronella comienza a recibir figuras y objetos en miniatura que no ha recibido que plasman y explican muchas de las cosas que les suceden y sucederán. A pesar de ser una ciudad moderna, basada en el comercio y cosmopolita, Amsterdam sigue anclada en una moral propia del medievo, tal que por ejemplo la sodomía acarrea la pena de muerte. Así Petronella vivirá una situación matrimonial desconocida, a la que sabrá hacerse, pues más pronto que tarde descubre que su marido no necesita una esposa sino una tabla de salvación, por otra parte imposible, pues lo suyo no tiene solución y su forma de amar -censurada por todos-, la de Johannes ha de ser demolida por esa moral que como una tolva pulveriza todo aquello que una religión tan inquisitorial como corta de miras es capaz de entender, asumir, respetar y defender.

Destacaría las brillantes interpretaciones de Romola Garai como Marin y en especial de Anya Taylor-Joy como Petronella, la cuidada puesta en escena, el veraz retrato de una sociedad que se dice y se siente religiosa pero cuyos miembros no tienen reparo alguna en jurar en falso, en mentir, en entregarse a la vileza y la abyección en sus actos, capaces de mandar a alguien a una muerte segura, sin que le duelan prendas.
Queda un poco deslavada la figura de la miniaturista que aparece y desaparece de escena como una fantasma, aportando unos elementos fantásticos que uno quisiera sirvieran para cambiar el destino de soga y piedra del infausto Johannes.

El hijo de Saúl (László Nemes)


Título original Saul fia (Son of Saul)
Año 2015
Duración 107 min.
País Hungría
Dirección László Nemes
Guion László Nemes, Clara Royer
Música László Melis
Fotografía Mátyás Erdély
Reparto Géza Röhrig, Levente Molnár, Urs Rechn, Sándor Zsótér, Todd Charmont, Björn Freiberg, Uwe Lauer, Attila Fritz, Kamil Dobrowolski, Christian Harting, Juli Jakab

Desde el final de la segunda guerra mundial se vienen sucediendo películas que abordan el holocausto judío llevado a cabo por los nazis alemanes.
Lo que lleva a la pantalla el director húngaro László Nemes no se parece a nada que haya visto antes. El hijo de Saúl te deja sin aliento y te sitúa al borde de una impotencia y una frustración tan vasta como un mar sin orillas. Ya desde el primer momento el ritmo es frenético, la cámara es nerviosa y sigue en todo momento los ires y venires de Saúl, un preso que junto a otros ‘Sonderkommando’ como él se encarga de acompañar a las duchas a los recién llegados al campo, que tras dejar la ropa colgada, entran en las duchas, las puertas se cierran, y poco después son asesinados empleando un gas letal. Saúl y otros como él deben vaciar los vestuarios de los cuerpos muertos, limpiar la sangre y dejarlo todo listo para la siguiente remesa: piezas los denominan sus asesinos. Por tal tienen a esos seres humanos a los que tanto odian, por números, por mercancía, por material fungible. Luego esos cuerpos son cremados y una vez reducidos a cenizas, a paletadas son echados a un lago. De tal manera que no quede ni rastro de ellos. Al llegar al campo se les quita toda la ropa y documentación, la cual se hace desaparecer, salvo aquello que se considera de valor que irá a parar entonces a manos de los nazis.
La película muestra en toda su crudeza esas actividades de Saúl cuyo empeño en todo ese infierno pasa por enterrar el cuerpo de un niño, que dice ser su hijo. Sobre ese gesto simbólico se sostiene toda la película y Saúl no tiene otra cosa en mente que encontrar en el campo de concentración a un rabino que oficie el enterramiento.
La película deja para el recuerdo secuencias memorables, pero hay una para mí especial, que retrata la llegada al campo casi de noche de un grupo el cual al no estar los hornos crematorios operativos son asesinados a disparos a pie de fosa. Esa sensación de asfixia, de tensión, de ahogo, como el de los animales que son conducidos al matadero, ante el caos reinante, es puro arte.
Solo puedo de definir de magistral lo que el director László Nemes logra hacer con una cámara y con un actor, Géza Röhrig, cuya cara pétrea, medio ida, transmite muy bien ese estado de enajenación o de hiperlucidez de los que como él, parecen encontrarse ya en otra parte, quizás porque esa sea la única manera de sobrevivir a su horror diario en el campo y quizás como aquel que salvando a un hombre salva a la humanidad, Saúl enterrando al niño logre también salvarse.

The Treatmen (Hans Herbots)


Título original De behandeling
Año 2014
Duración 125 min.
País Bélgica
Dirección Hans Herbots
Guion Carl Joos (Novela: Mo Hayder)
Música Kieran Klaassen, Melcher Meirmans, Chrisnanne Wiegel
Fotografía Frank Van Den Eeden
Reparto Geert Van Rampelberg, Ina Geerts, Johan van Assche, Laura Verlinden, Ingrid De Vos, Brit Van Hoof, Dominique Van Malder, Tibo Vandenborre, Michael Vergauwen

A estas alturas de la película somos todos conscientes de que cuesta mucho, o es casi pedir un imposible, resultar original, máxime un género como el thriller. Aquí son inevitables los ecos de otras películas con asesinos en serie como Seven, Zodiac o bien recordar Mystic River si hablamos de niños desaparecidos y pedofilia.

El caso es que esta película belga a pesar de manejar mimbres que están muy sobados, alumbra una propuesta fílmica sorprendente. No diré original, pero sí que consigue Hans Herbots, su director, desasosegar en gran medida, gracias a una trama bastante rebuscada, que abunda en lo sórdido y lo macabro, sin que se abuse de lo explícito. Esa es su gran baza, dado que el espectador debe dejar volar su imaginación y reconstruir (con un nudo en la garganta) el final de muchas escenas. El ritmo durante más de dos horas es endiablado, es una cuenta atrás donde cada minuto cuenta, y donde la vida pende de un hilo, así que seguimos los desplazamientos y la investigación del inspector con el alma en vilo. El actor Geert Van Rampelberg se mete tan de lleno en el papel que el resultado se nota, porque parece que le va la vida en ello. El policía tiene un hermano que desapareció cuando eran niños y cuyo paradero desconoce, así como si éste sigue vivo o no después de tantos años.
El final abierto -la mano golpeando el cristal, en el último estertor, como la último coletazo del pez fuera del agua- va en consonancia con todo lo anterior.

Una película muy recomendable. Ha sido un feliz hallazgo que confirma que el cine belga- -a pesar de lo funerario de la propuesta- está muy vivo.

El perdido (Christophe Farnarier)

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Título original: El perdut (El perdido)
Año: 2016
Duración: 93 min.
País: España
Dirección: Christophe Farnarier
Guion: Daniel Remón, Pablo Remón, Christophe Farnarier
Música: Joe Farnarier
Fotografía: Christophe Farnarier
Reparto Adri Miserachs

El perdido es una película silente. Su protagonista, un hombre de unos cuarenta años no dice una sola palabra y el único ruido que profiere es algo parecido a un llanto, el que tiene lugar cuando quiere volarse la tapa de los sesos con una escopeta de caza y no se ve capaz. Este hombre llega en moto a lo alto de una montaña y tras su intento de suicidio, en lugar de volver por donde ha venido o de abandonarse, decide pasar de una autodestrucción que se comprueba fallida a la autoregeneración. Así, lo que le ocupará entonces será sobrevivir y como el hombre de las cavernas, ha de hacer fuego para calentarse, buscar alimento en la naturaleza, cazar animales y obtenera así sustento para no morir de hambre. En su lucha contra los elementos, debe hacer frente al frío, al hambre, a la soledad. Esta última es buscada, porque en su deambular este hombre se acerca a la costa, y deambula por aldeas abandonadas, por la zona de La Garrotxa, en las que consigue objetos que luego se llevará a la cabaña que construye en el corazón del bosque.
Es imposible viendo su proceder no pensar en Thoreau. Si aquel hizo de una laguna apartada un laboratorio en la que medirse consigo mismo, llevando a cabo con éxito su aventura y propósito de vivir austeramente, durante dos años y dos meses, despojado de todo lo accesorio y dedicando su tiempo a aquello que le colmaba: la lectura, la escritura, el estudio de la naturaleza, el protagonista de esta película hace algo parecido, porque su situación es desesperada en cierta medida, ya que vive apartado porque quiere y le costaría muy poco volver al abrigo -o puñetazo- de la civilización.
No hay discurso, no hay perorata, no hay lenguaje, no sabemos qué piensa nuestro hombre, qué le ocupa la cabeza, qué le ha llevado a esa situación, en qúe manera le transforma lo que va experimentado en su día a día, no vemos a través de sus ojos, sino que lo vemos a él, ocupando casi cada imagen, hacer cosas: cazar, contruir su cabaña, andar, bañarse en el río, visitar casas abandonadas, y emplear su inteligencia para garantizarse y mejorarse la superviviencia.
El único contacto que el hombre entabla es con un perro y con una mujer que es ensoñación.
Es muy seductor y bello este despojamiento, esta actitud radical, ese apartamiento de un mundo de ruido y furia, de toda esta maquinaria digital que pasa por la tolva la naturaleza humana, ocupada en tareas estériles e insulsas, escapándole entre los dedos su razón de ser para devenir razón de enser, de objeto de consumo, de pieza de recambio, de humano obsoleto y baladí, compartiendo su “identidad” en la nube.

La oveja Shaun (2015)

La oveja Shaun

No solemos hablar aquí apenas de películas de animación o de aquellas rodadas bajo el sistema del Stop Motion, Claymation (Plastilina). No sé por qué razón, pero cuando veo películas como ‘Wallace and Gromit’ o ‘Pirates’ no puedo menos que quitarme el sombrero ante semejante derroche de imaginación, talento, sabiduría y buen humor.

Con la Oveja Shaun diré algo parecido. No me veo capaz de decir si es mejor o peor que las dos películas arriba citadas, pero sí diré que me ha encantado, que he disfrutado muchísimo con esta preciosa historia de amistad, donde sin necesidad de diálogos, estaremos una hora y media en suspense, siguiendo las andanzas de un rebaño de ovejas que dejan la granja para ir en la búsqueda de su patrón, de su granjero, de su amigo, a quien sin quererlo han mandando en una roulette a la Ciudad de Londres, sin su consetimiento y donde si comerlo ni beberlo, el granjero deviene un peluquero famoso.

El guión no da tregua y se suceden los gags, todos ellos estupendos, donde no faltan los guiños a otras películas, como ese gato que parodia al Anibal Lecter de El Silencio de los Corderos, o ese perro que lleva tatuados los dedos con palabras como LADRO o MUERDO, o esa oveja con dotes grafiteras a lo Bansksy, lo que les permite huir, de momento, de ese hombre obsesinado con dar caza a los animales.

Si queréis pasar un rato entretenido, ante una película de imaginación e ingenio desbordante y humor a raudales, esta película es una opción inmejorable. Además podeís ir con niños o sólos, porque si la disfrutan los niños, los adultos ni os cuento.

It follows (2014)

It folows

En el género del terror, y en casi todo los géneros fílmicos todo está más que trillado. A pesar de lo anterior, It follows, sin que sorprenda en demasía al espectador curtido en películas terroríficas, al menos éste tendrá la oportunidad de ver un film que mantiene el pulso desde el comienzo, y que gracias a una banda sonora desasosegante, una actriz principal (Maika Monroe) que borda su papel y una historia que bebe de otras muchas películas similares deja un muy buen sabor de boca, cierto regusto a metal, algo acerado y frío.

En su día recuerdo haber visto una película, Fallen, si no recuerdo mal, donde la gente estaba maldita y al tocar a otra persona le transfería su mal. Esto es algo parecido. Un joven se acuesta con una joven y tras el fragor amoroso, su amante le cuenta que ahora el mal anidará en su interior, la perseguirá, hasta que la joven se lo pase a otra persona, por transmisión sexual.

Los seres que acechan a la joven son como fantasmas, con muy mala pinta, que se mueven despacio pero que obligan a la joven a estar siempre al acecho, siempre huyendo, pues si llegasen a alcanzarla la matarían. La joven tiene unas amigas y un amigo, que lejos de verla como una loca, la ayudarán en su plan.

El final (como no podía ser de otro modo) deja abierta la puerta a más secuelas, porque todos sabemos que el MAL nunca acaba.

Musarañas

Musarañas

Con dos personajes principales y algún secundario más, ubicados en un inmueble en el que transcurre toda la película, el resultado es satisfactorio.

A los directores ya afamados como Bayona, Balagueró, Morales, Vigalondo, Amenábar, Plaza, Alex de la Iglesia, etc, habría que añadir a esta miríada de nombres los de Juanfer Andrés y Esteban Roel, que debutan en el largometraje, con esta película, tras los cortos 036, Es un buen chaval y La sorpresa de Aquirana.

Estamos en España, en los años cincuenta, donde viven dos hermanas de crucifijo y misa diaria (es un decir, porque la hermana mayor es incapaz de cruzar el umbral de su casa). La madre murió cuando la hermana pequeña nació y esto la atormenta desde entonces. El padre, tras morir la madre, reemplaza a ésta por su hija, en todos los sentidos, hasta que esa situación depara insoportable y el padre desaparece de la escena, presuntamente huido.

La idea es que todo lo que respiremos sea sucio, turbio, tóxico, asfixiante, embutido todo en una religión que lo ahoga todo y que no deja respiraderos para una vida normal, reducido todo a las oraciones, al flagelo, a purgar, a saber qué culpas y pecados pretéritos.

La hermana pequeña está bastante harta de la situación, quiere salir, conocer chicos, vivir la vida, y entonces las costuras de este sudario existencial se resquebrajan, cuando inopinadamente el vecino que vive arriba cae rodando por las escaleras, hasta ir a dar a la puerta de la casa de las hermanas, donde la mayor ejerce entonces de improvisada hermana de la caridad, hasta que muestre poco después su verdadera cara.

¿Hay algo más terrorífico que un amor no correspondido?.


El ritmo resulta endiablado y aunque hay ciertas cosas en el guión que rechinan, agradezco el toque gore por obra y gracia de la actriz Macarena Gómez, brutal en todos los aspectos y que devora a todos lo que le secundan, tanto Nadia de Santiago, como Hugo Silva. El único que está a la altura es Tosar, que no falla nunca.

Coged sitio delante del televisor, poned la película y disponeros a pasar una hora y media sobresaltados, horripilados y complacidos, si os guste el género gore y el humor negro.

Alabama Monroe (Alex Van Groeningen 2012)

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Si ya es dramático ver la historia de una niña de corta edad que muere a resultas de una leucemia, sumarle a ese hecho luctuoso la muerte de la madre de la criatura, que sin poder superar la muerte de su retoño, decide suicidarse, la película podemos imaginar la carga dramática que atesora.

Elise hace tatuajes. Didier toca en un grupo de bluegrass. Un día Elise entra en la tienda de Didier y le habla de un concierto, de un tipo de música que a él le gusta. Luego ella lo ve a él sobre el escenario, cantando y Cupido hace de las suyas y surge entre ellos la pasión, el amor a borbotones, el sexo sin medida y luego el embarazo de ella, y el nacimiento de su hija Maybelle y cuando todo parece perfecto, la niña tiene leucemia, y todo se desmorona, se resquebraja, se va al traste. Y con la muerte de la niña, surgen los zarpazos, los reproches, las reprimendas, esa ristra de agravios y heridas mal cerradas.

Magnífico el trabajo de Elise (Veerle Baetens) y de Didier (Johan Heidenbergh). Un guión potente que arremete contra esa religión que impide avanzar la ciencia y salvar vidas. Magnífico el discurso de Didier sobre el escenario, sin querer asumir de papel de víctima pasiva, sin voz ni voto. Didier aprovecha ese escenario para exorcizar su dolor, para dar su parecer, algo que Elise, no comparte.

Película desgarradora y compleja, que no esconde nada y muestra todo con toda la crudeza de la que los seres humanos somos capaces de manifestar cuando no somos capaces de controlar nada de lo que nos rodea.

Alabama Monroe se suma a otras producciones realizadas en Holanda y Bélgica como Bullhead o Borgman, que vale la pena y mucho visionar.

Más sobre el cine invisible Belga.

Anima nere (Francesco Munzi 2014)

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Anima nere se ha estrenado en España bajo el nombre de Calabria, mafia del Sur. Sí, la historia transcurre cerca de la punta de la bota italiana, en la región de Calabria, donde la mafia despacha los asuntos eliminando al enemigo.

La película confirma que a veces la única solución pasa por quitarse del medio. A esta conclusión llega un pastor de Calabria que se gana la vida honradamente mientras que sus dos otros hermanos viven al margen de la ley.

Cuando el hijo del pastor se deja seducir por la forma de vida de sus tíos y acaba mal, es decir, muere, el pastor ve que la mala hierba nunca muere y decide tomarse la justicia por su mano, arremetiendo no contra quienes han matado a su hijo, sino contra quienes le han abocado a esa situación.

Rodada de manera sobria, sin efectismo, resulta dramática y bastante descripitiva en cuanto a la forma de proceder de esa mafia calabresa.