Archivos de la Categoría '2013'

Blue Ruin (Jeremy Saulnier 2013)

Blue Ruin

Blue ruin aborda con buena mano algo tan manido y abundante hoy en día como es la venganza.

El protagonista es un hombre de unos treinta y muchos años que vagabundea, viviendo en un coche aparcado, bañándose en el mar, comiendo lo que pilla de los contenedores.

Un día recibe la noticia de que el asesino de sus padres sale de la cárcel y decide tomarse la justicia por su mano y acabar con el exconvicto.

La violencia genera violencia, mediante una espiral donde sabemos cómo empieza pero nunca cómo acaba. Lo cual no nos impide intuir que acabará mal, porque es difícil acotar la violencia desmedida, cuando no sabemos de qué somos capaces, y desconocemos a su vez, cómo reaccionan nuestras víctimas, que acabarán ajustándose a las leyes de acción-reacción.

El tempo de la película es pausado. El protagonista, acostumbrado a vivir en la soledad más absoluta se asombra incluso ante su propia voz y cuando confiesa a su hermana su crimen, ésta, y sus dos hijas pequeñas tendrán que poner pies en polvorosa, dado que los familiares de la víctima, no tienen intención de llamar a la policía, pues quieren resolver el caso a su manera.

El actor que da vida al protagonista Macon Blair parece estar entre asustado y empanado. Lo cual creo que es lo que el director quiere transmitir, porque el personaje podría ser cualquier de nosotros, si un día tenemos la peregrina idea de vengarnos de alguien, sin ser capaces siquiera de disparar con acierto una escopeta de perdigones.

El enfoque singular del director Jeremy Saulnier al abordar la historia, el protagonista apocado, las escenas de suspense y tensión bien elaboradas, el climax onnírico, el ambiente gris, silente,, el humor negro y un guión mínimo pero dilatado hasta la hora media con mucha solvencia, hacen de Blue Ruin una película que sin ser una maravilla la recomiendo pues no engaña a nadie y radiografía muy bien las consecuencias de la violencia expedita a manos de un pobre diablo que no tiene nada nada que perder, más allá de su vida.

Comparte el artículo: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • meneame
  • del.icio.us
  • digg

Somos los que somos (Jim Mickle, 2013)

Somos lo que somos

Ayer por la noche vi esta película y no he dormido muy bien. No tengo claro si esto está correlacionado con el atracón de alubias de Anguiano aderezadas con morcilla de Burgos y chorizo de Baños del Río Tobía o si fue por el visionado de esta película la que me estuvo trabajando el subconsciente toda la noche, manteniéndome en suspense hasta la alborada.

Esta película, Somos lo que somos, es la adaptación americana o remake de Somos los que hay, película mexicana del 2010, la cual no he visto.

Al comienzo de la película vemos a una mujer que empieza a sangrar por la boca, cae en un pilón y muere ahogada. Luego vemos que esa mujer tenía un marido hosco y raruno y dos hijas que parecen un spin-off de Los Otros, dos jovenes hurañas y taciturnas, que cuando miran parecen estar hablando con los muertos, y en lo que dura uno de sus pestañeos mi Rumba ya me ha recogido toda la casa. Por ejemplo.

Somos lo que somos

Mientras, en el pueblo, siguen desapareciendo jóvenes adolescentes, cuyos cuerpos nunca aparecen. O bien porque se esconden de maravilla, que no es el caso, o bien porque su asesino las mata y las entierra de tal manera que nunca más aparecen, o bien como el Lobo Feroz, se las come.

Sí amigos si habéis visto Canibal, con un fantástico Antonio de la Torre, y os gustó, Somos lo que somos: una familia canibal, os llevará al orgasmo visual.

Tiene la película un tempo lento, y como esa lluvia persistente que dura toda la película, se va creando un clima inhóspito, acerado, gris, amortajado, sórdido y finalmente vomitivo. Casi nada.

Si quéreis pasar un mal rato, que al mismo tiempo es un muy buen rato, echarle un ojo a Somos lo que somos y ataros bien los machos. Yo, de hecho, desde ayer por la noche que la vi, hasta este mediodía, acabé tan estomagado que he aguantado sin comer carne.

Me ha contado un pajarito o pajarraco, no los distingo bien, que habrá una precuela y una secuela de esta película. A ver si tienen suerte y nos la cuelan.

Comparte el artículo: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • meneame
  • del.icio.us
  • digg

Zulu (Jérôme Salle, 2013)

Zulú poster película

Lo que esta demuestra certifica es que la reconciliación es un camino pedregoso, plagado de merodeadores y asesinos, que siguen anhelando la sangre ajena.

La historia transcurre en Suráfrica en el momento presente. Un país donde podemos pensar que las heridas han cicatrizado y que el pacto de silencio permitió mirar para adelante en lugar de cebarse en las arenas movedizas del fangoso pasado.

La película es la lucha que mantiene con su pasado un inspector negro zulú, Ali Sokhela (Forest Whitaker) que sufrió en sus carnes los abusos del régimen, dejándole secuelas para toda su vida.
Ali ha optado por mirar para adelante, por acercarse a algo parecido al perdón, siendo esa la única manera de no envenenar su día a día, dando por buenas las palabras de Mandela.
“Si quieres hacer la paz con tus enemigos, trabaja con tus enemigos, entonces se convertirán en tus amigos.
Al lado de Ali está el joven blanco Brian Epkeen (Orlando Bloom), un tipo alcohólico, mujeriego, impuntual, trasnochador, infiel, caótico. Un buen sabueso a a pesar de todo.

En uno de los casos en los que ambos dos están trabajando se topan con una caso de corrupción de proporciones gigantescas. Un doctor está probando un nuevo fármaco antidepresivo con cobayas humanas, con niños de las barriadas, quienes tras probar el fármaco se vuelven violentos, irascibles, muchos de los cuales se mutilan e incluso se suicidan.

No se puede salir limpio de una historia como esa, y Ali que hasta entonces siempre había apostado por el perdón, decide romper la baraja al constatar que el lugar donde vive es como el Lejano Oeste, un terreno fértil para que se imponga la ley del más fuerte, del más violento, del más corrupto, del más poderoso, ante quienes el ciudadano de a pie, honrado, policía o no, nada tiene que opugnar, más allá de la mejilla, para que se la partan.

Forest Whitaker nos ofrece una interpretación memorable. Bloom se despoja de su ñoñez (casi congénita) y da el pego y va camino de convertirse en un actor de verdad (quizá teniendo a Matthew McConaughey, como buen espejo en el que mirarse).

Zulú es una thriller duro, trepidante, crudo, descarnado, verosímil, un puñetazo entre los dientes, una patada en la tripa, una mano fría en el cerebro.

Su director, Jérôme Salle, ha hecho un peliculón, basándose en la novela negra de Caryl Ferey. A los que gustéis del cine de acción y de calidad (no,no es un oximorón), no se me ocurre recomendaros una propuesta fílmica mejor que esta.

Comparte el artículo: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • meneame
  • del.icio.us
  • digg

Omar (Hany Abu-Assad, 2013)

Omar

Desde una cómoda y confortable existencia cuesta bastante ponerse en la piel de Omar, el protagonista de esta dura, emotiva y muy recomendable película Palestina.

Ahora que vemos en las noticias que los Palestinos han matado recientemente a cinco israelitas, ya nos tememos lo peor. De nuevo habrá más muertes, más ataques, más crímenes, más destrucción de casas palestinas y más ahogo sobre la franja y más pánico y mayores de dosis miedo para los Israelitas, que han comprobado que tienen al enemigo, ávido de sangre, en casa.

El protagonista es Omar, un joven que trabaja en una panadería y está enamorado de Nadia, la hermana de su amigo de la infancia Tarek. Sueña con vivir con ella, donde sea, pero juntos. El problema es que Omar debe contribuir a la causa palestina, luchar contra el invasor Israelí, aunque sea derramando su sangre, en cuyo caso será un mártir más. Omar junto a Tarek y Amjed, una noche en una excursión nocturna matan en un cuartel a un soldado israelí, valiéndose de un fusil con mira telescópica.

Acción-Reacción. Los Palestinos en esta ocasión golpean y los Israelitas responden con contundencia. Omar es detenido y pecando de pardillo, se ve más pronto que tarde ante la tesitura de tener que colaborar con el enemigo, o de pasar lo que le queda de vida en la cárcel.

Es evidente que para Omar tiene sus riesgos porque si vuelves una de dos: o has soportado lo indecible sin cantar, en cuyo caso es raro que te dejen en libertad, o te has ido de la lengua, eres entonces un traidor y trabajas para el enemigo.

Omar afirma (no puede decir otra cosa), que ha soportado ahí dentro sin cantar. Como sus amigos no ven nada raro entre las filas Israelitas tras la liberación de Omar, se creen la versión a medias, pero Nadia comienza a recelar, al dar por bueno lo que dicen esas voces maledicentes que tildan a su amado de traidor o colaborador. Omar, como los buenos políticos, ni afirma ni desmiente la mayor. Y se marca un plan, un punto de fuga, que me deja para el recuerdo un final impactante.

Buenísimas interpretaciones de la pareja protagonista (Adam Braki/Omar y Leem Lubany/Nadia), en la piel de estos sufridores Romeos Palestinos.

El director, Hany Abu-Assad (Paradise Now) aborda el tema con franqueza, con credibilidad, cargando las tintas en ambos bandos, sin cortarse a la hora de describir la violencia explícita y a menudo gratuita que se gastan los soldados israelitas, como se ve en la escena en la que tres de ellos vejan a Omar, por placer de humillar a alguien desarmado.
No hay buenos ni malos o unos no son más buenos que los otros, sino una situación trágica y dramática que no tiene visos de solucionarse, cuando el caldo de cultivo vemos que borbotea con cada acción violenta perpetrada en cada bando.

omar-600-2

Los jóvenes palestinos con ese muro de la vergüenza frente a sí, parecen animales acorralados, para quienes irse al extranjero o volar por los aires cometiendo un atentado, parece convertirse en sus dos únicas opciones vitales.

Comparte el artículo: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • meneame
  • del.icio.us
  • digg

Schutzengel (Til Schweiger 2012)

Schutzengel

www.cuak.com

El actor Til Schweiger (os sonará de haberlo visto en Malditos Bastardos) dirige y guioniza Schutzengel, película que se estrenó con éxito en su país de origen, Alemania, en 2012. Anteriormente Til Schweiger, con la comedia, Kokowääh coronó la taquilla durante cinco semanas consecutivas y terminó siendo la película alemana más taquillera de 2011, con más de 4.315.000 entradas vendidas. Además os interesará saber que en 2013 se estrenó Kokowääh 2.

Schutzengel no es un comedia, más bien un thriller trepidante.

El protagonista, el actor Til Schweiger, da vida a Max, un soldado retirado a quien le asignan la misión de proteger la vida de una adolescente llamada Nina (interpretada por su hija Luna Schweiger), convertida en testigo protegido, al visionar un asesinato en el que está implicado Henri, un multimillonario dedicado al tráfico de armas, a quien no se le pone nada por delante, comprando o acallando cuantas voluntades sean necesarias, para cumplir sus objetivos.

Max se toma la custodia de Nina como algo personal e irá matando a cuantos malotes se pongan en su camino. En su huida se esconden en casa de Rudi, amigo de Max, también militar en su día, a quien le faltan las piernas, y a quien Rudi le debe la vida. En casa de Rudi se producirá de nuevo una balacera, que el director escenifica a cámara lenta, al ralentí, mientras los cascotes van cayendo al suelo, como si se tratara de algo artístico.

Nina necesita insulina para no entrar en shock, mientras que Max no sabe en quién puede confiar, pues los tentáculos de Henri llegan a todas partes.

Las dos horas y cuarto de metraje de la película me resultan excesivos, porque la historia no da mucho de sí y enseguida resulta reiterativa, además no hay mucho que contar, más allá de escenificar la lucha por la supervivencia de cualquier ser humano, el afán de Max por proteger a una víctima inocente, exaltar los valores de la amistad (entre Max y Rudi), o entre Max y Nina quien por primera vez en la vida (una vida vivida hasta entonces sin cariño, en orfanatos de mala muerte) es feliz e incluso la posibilidad real al final para Max de dejar su vida como soldado y rehacerla en Reino Unido junto a Sara la mujer que ama.

www.cuak.com

www.cuak.com

Entre medias, el director suelta algún pullazo en contra de los agentes de policía y el trato que estos dan a sus compañeras de cuerpo o plasma la prepotencia y el poder que ostentan ciertos empresarios sin escrúpulos, en connivencia con las más altas instancias policiales.

Un happy end complaciente y optimista, convierte todo lo anterior visto, en un cuento de hadas, donde prevalece el amor y la posibilidad de enmienda sobre las armas.

Resumiendo, que la vida puede ser maravillosa, la película no lo es tanto.

Comparte el artículo: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • meneame
  • del.icio.us
  • digg

10.000 noches en cualquier parte (Ramón Salazar 2013)

www.cuak.com

www.cuak.com

Leía recientemente el ensayo de Gasset, La deshumanización del arte, y su concepto del goce artístico, cuando el arte, va más allá de representar la realidad, para ofrecer otra cosa. Viendo esta película, creo que su director, Ramón Salazar, ha hecho una película muy sensorial, que entra por los ojos, con una fotografía que resulta o bien muy luminosa o muy gris, en función de la estación del año en la que viven los personajes, por el oído, pues ciertas escenas, son como susurros, como nanas, como palabras que se van despeñando por nuestros adentros, creando un cosquilleo, e incluso esta película entra por la piel, y a través del tacto nos gustaría también estar ahí, en París, en Madrid en Berlín, viviendo experiencias intensas, viajando en busca de algo, cogiendo la mano del protagonista, rozando con el labio el pezón de la artista.

La película es un desgarro, una emoción, un sentimiento de un joven atormentado que viaja, no sé si física o mentalmente, que debe lidiar con una madre (una maravillosa Susi Sánchez) posesiva, despótica, incestuosa, que anula al chaval, lo borra, lo hiere, lo ningunea, el cual tiene una hermana, a quien su madre también detesta, pero a quienes, a ambos dos, la madre decide no dejar nunca en paz, zaheriéndolos con sus desvaríos y devaneos, creando una dependencia enfermiza y obsesiva.
Me viene en mente esos “Lazos que unen” que cantaba Springsteen. Sí, a veces, es imposible romper con la familia, máxime con una madre.

La película contiene secuencias inolvidables de una arrolladora fuerza lírica, poética, muy visuales, algunas más propias de un spot televisivo, que logran transportarme dentro de la pantalla durante casi dos horas, alucinando con todo cuanto veo, con la mirada de un Álex Gertrudix (un actor único en nuestro cine) que hipnotiza, con una Lola Dueñas, princesa en su mundo de fantasía cual el Anderea de Pequeño Teatro, con Nawja Nimri guardiana de un secreto que la atormenta y que a brochazo limpio sobre un lienzo trata de expiar.

Escenas al aire libre, de fiesta, de comunión espiritual, en azoteas, en autobuses, caminando sobre puentes, desnudos sobre un colchón bañados por luz purpúrea, purificándose en el contacto con el agua. Hay algo mágico en todo esto. La he visto una vez, y voy a volver a verla, sin duda, porque a veces (las menos) una vez no es suficiente, no para entender una obra como esta, sino para disfrutarla en toda su plenitud.

1.536 espectadores han visto esta película estrenada en mayo del presente año, según datos del Ministerio de Cultura. Si alguno caéis por esta blog, ya me diréis qué os parecido esta película tan especial. La puedes ver aquí.

Comparte el artículo: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • meneame
  • del.icio.us
  • digg

Locke (Steven Knight 2013)

www.cuak.com

www.cuak.com

Durante 85 mínutos únicamente veremos a un hombre conduciendo. ¿es una road-movie?. Se llama Ivan Locke, va camino del hospital porque va ser padre de un niño, concebido por una mujer con la que Locke se acostó una sóla noche. ¿Rizar el rizo?. Sí mucho. Pero hay más. El día siguiente va ser muy importante en su trabajo porque van a echar cemento en una obra en la que Locke es el responsable. Al poner pies en polvorosa el día antes de la gran cementada, lo cesarán en su puesto. Sí, amigos, el mercado era esto, la trayectoria, papel mojado.

Durante casi una hora y media, camino del hospital, de noche, Locke no hace otra cosa que hablar por el manos libres, con el hombre que le va a sustituir en la obra de extranjis (su segundo de a bordo), con su jefe que le canta las cuarenta por dejarlos tirados, con su mujer, la cual alucina con lo que su “perfecto esposo” le está contando, con el hijo de ambos que la narra un partido que está viendo en televisión, con la enfermera que urge a Locke a que llegue al hospital pronto, pues la parturienta no tiene a nadie más cerca y se hace imperativa su presencia. En definitiva, Locke, mientras conduce y en lenguaje cervantino, irá desfaciendo agravios y enderezando entuertos.

De llamada en llamada, vamos consumiendo los minutos (poco más de 80), los kilómetros, las rayas discontínuas de la carretera, mientras Locke trata de retener su mundo, que va haciendo aguas: perdiendo su puesto, a su mujer, su familia, etcétera.

Quizás el lloro de ese bebe que oímos al final, sea el heraldo de un nuevo mundo, de otra vida, de otra segunda oportunidad, o quizá no, no lo sabremos. Leo que Locke es un documental sobre el rostro de un actor, el de Tom Hardy. Es una buena definición. Leo también que el hombre que sube en el coche es distinto del que baja, también me vale.

Lo que consigue el director y guionista, Steven Knight, no es nada fácil, si no se cuenta con un inteligente guión y un buen actor. Con ambas cosas cuenta Knight así que el resultado es satisfactorio, y angustiante, algo similar a producciones tan asfixiantes como The Descent, La cabina, o Buried.. Por cierto, Luis Tosar está rodando El desconocido, donde la plantan un bomba en el coche y no se puede bajar del mismo si no quiere volar por los aires.

Comparte el artículo: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • meneame
  • del.icio.us
  • digg

El hombre más buscado (Anton Corbijn 2013)

www.cuak.com

www.cuak.com


Interpretación: Philip Seymour Hoffman (Günther Bachmann), Rachel McAdams (Annabel Richter), Willem Dafoe (Thomas Brue), Robin Wright (Martha Sullivan), Grigoriy Dobrygin (Isaa Karpov), Nina Hoss (Erna Frey), Daniel Brühl (Maximilian). Guion:Andrew Bovell; basado en la novela de John le Carré.

El hombre más buscado es una estupenda película que hará las delicias de quien vaya al cine esperando ver una película que contenga suspense, intriga, buenísimas interpretaciones, un guión sólido y un final impactante. El guión, obra de Andrew Bovell, está basado en una novela de John Le Carré.

La historia que vemos resulta muy interesante. En Hamburgo (Alemania) están ubicadas agencias que luchan contra el terrorismo yihadista. Al mando de una de ellas está Günter, que hace el trabajo sucio que los alemanes, a tenor de lo que establece su Constitución, no pueden legalmente hacer.

Saltan todas las alarmas cuando llega a la ciudad portuaria de Hamburgo (estupendamente fotografiada, radiografiando así una ciudad gris, apagada, mortecina, fría, inclemente), Isaa Karpov, un checheno medio ruso, desgreñado y harapiento, quien tras haber sido torturado en Rusia, de donde huye, que tiene en su haber varias condenas por sabotajes, se presenta en la ciudad alemana buscando a un banquero, al cual reclamar el dinero de una herencia paterna.

Uno de los miembros de la casa en la cual se aloja Karpov, se pone en contacto con Annabel, una abogada que trabaja en una asociación que lucha por los derechos de los apátridas que buscan asilo en Alemania.

La historia se va poco a enredando, toda vez que Karpov contacte con el banquero y sepa que le espera una fortuna en forma de herencia, dinero que Karpov detesta porque está manchado de su sangre, al ser su progenitor un criminal.

Annabel se afanará en proteger a Karpov y a su vez Günter y los suyos tratarán de mantener al resto de las Agencias a raya, ganando tiempo, con la idea de que el dinero de Günter les permita echar el guante a un prestigiado árabe que aboga por el diálogo y la paz, al tiempo que financia ciertos movimientos insurgentes yihadistas, o eso es lo que Günter quiere demostrar con la investigación que tiene entre manos hace meses.

No voy a abundar en el argumento de la película para no desvelar ninguno de los muchos momentos sorprendentes que atesora.

Mantiene la película un ritmo fluido, trepidante diría, y se sostiene casi sola gracias a la memorable interpretación del desgraciadamente desaparecido Philip Seymour Hoffman, que se come la pantalla a bocados cada vez que aparece, al tiempo que bebe y fuma de manera compulsiva, en la piel de un espía amargado y cansado, dedicado en cuerpo y alma a su trabajo, como si no hubiera nada más que eso, un trabajo pleno que no deja resquicio para pensar en nada más, en una lucha denodada, sin cuartel, contra los esquejes del mal islamistas.

Rachel Adams

Muy bien definidos e interpretados están también el resto de los personajes, tanto Annabel (muy intensa y esforzada, siempre sensual, Rachel McAdams), una niña pija que quiere salvar el mundo con su bonhomía, el banquero, interpretado por Dafoe, que tiene la ingrata labor de limpiar la mierda de su padre, banquero, antaño conniviente con criminales y mafiosos, Martha de la Agencia americana, perro viejo que se las sabe todas y miente más que habla, o Erna (Nina Hoss, a quien recomiendo que veáis en la ineludible Una mujer en Berlín) que trata de mantener algo de humanidad en una tarea, la suya, que no deja lugar para los sentimientos.

Constatar como muchos de los Gerifaltes de estas Agencias ponen por delante sus intereses personales (su ansía de medrar, de obtener reconocimiento, de colgarse medallitas) antes que pensar en las personas como seres humanos que son, deja la esforzada e ingente labor de Günter en agua de borrajas, una injusticia, otra más.

Ya sabéis los daños colaterales de querer un mundo (paranoico y febril) mejor, más seguro.

Comparte el artículo: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • meneame
  • del.icio.us
  • digg

Il capitale umano (Paolo Virzí 2013)

Il capitale umano cartel película

Regia: Paolo Virzì Sceneggiatura:Francesco Piccolo, Francesco Bruni, Paolo Virzì
Año: 2014 País: Italia Durata: 109 min Genere: Drama Intérpretes: Fabrizio Bentivoglio, Valeria Bruna Tedeschi, Valeria Golino, Valeria Bruni Fabrizio Gifuni, Luigi Lo Cascio, Bebo Storti, Gigio Alberti, Giovanni Anzaldo ,Matilde Gioli, Guglielmo Pinelli
Ester: Pia Engleberth

Digamos que los ricos también lloran. Partiendo de la base de que los pobres infelices también lo hacen. Este capital humano que da nombre al título de la película y cuyo concepto se explica al final del film, ¿viene a decirnos que no todos somos iguales?. Es evidente que ha habido y habrá siempre clases sociales y que en todas ellas cuecen habas. En la película se mezclan las existencias de personas de distintos estratos.

Por una parte tenemos a una familia, formada por un matrimonio y su hijo adolescente, que viven en un caserón a las afueras de Milán, en una montaña. Su casa es casi un palacio, grande, con piscina climatizada en el sotano, con una habitación para ver películas, y esa clase de cosas que tienen los ricachones. El padre de familia viaja mucho, está metido en mil negocios, y no tiene tiempo ni ganas para atender a su mujer y su hijo. La mujer, a la que el marido trata como una estúpida consentida, se dedica al “dolce far niente” y mantiene algún devaneo sexual con un director que la tachará de diletante ante su caprichosa conducta. El hijo de ambos, es un adolescente, mimado y caprichoso que está enamorada de una joven, cuyos padres son de clase media. El padre de la joven trabaja en una inmobiliaria, y se deja seducir por la vida de oropel que llevan los padres del novio de su hija, y tras mucho dar la tabarra, logrará poner todo lo que tiene y lo que no tiene (gran invento es el préstamo) en un fondo de inversión, que lo dejará pelado, a las primeras de cambio, con un futuro incierto, su mujer embarazada, y él, de padre nuevamente, frisando la cincuentena. La hija de ambos, se cansa del niño pijo y se va al otro lado, hacia un joven con tendencia suicida, del que se enamorada perdidamente, y trata de redimirlo, de darle una oportunidad. Y miren ustedes por donde, lo consiguirá, no sin que haya una buena tragedia por medio.

La película resulta muy luminosa, por sus tonos blanquecinos. Las interpretaciones son decentes, pero el guión me resulta flojo. Creo que abunda en los tópicos, en lo manido y trillado, y ahí se echa en falta algo más original, más creíble y verosimil, sin tener en cuenta esa tendencia al momento definitivo, que se ofrece al ralentí, dándole más enfasis si cabe. Se habrá llevado muchos premios, pero me resulta una película falsa y complaciente, tan burguesa como los personajes que nos presenta.

Comparte el artículo: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • meneame
  • del.icio.us
  • digg

La hermandad

La hermandad cartel película

Película: La hermandad. Dirección y guion: Julio Martí Zahonero. País: España. Año: 2013. Duración: 89 min. Género: Suspense, terror psicológico. Interpretación: Lydia Bosch (Sara), Manuel Tallafé (hermano Abelardo), Borja Elgea (hermano Pablo), Edi Bonet (hermano Bernardino), Felipe García Vélez (hermano Víctor), Alejandro Jornet
(hermano Nicolás), José Luis de Madariaga (hermano Alessandro), Toni Isbert (hermano Darío), José María Sacristán (hermano Nadrés), Paula Bares (reportera). Producción: Gema García, Ximo Pérez y Pepón Sigler.
Música: Arnau Bataller. Fotografía: Miguel Llorens. Montaje: Miguel Ángel Villa. Dirección artística: Pepón Sigler. Vestuario: Miguel Carbonell. Distribuidora: Olwyn Films.

Sara es una escritora de “éxito”, que cuando va en su coche por el interior de un bosque, en una noche lluviosa, se despista, sufre un accidente y cuando abre los ojos se encuentra en el interior de un monasterio, atendida por los hermanos de la congregación. Siguiendo las normas de la casa espiritual, Sara, se verá recluída entre cuatro
paredes, pero como le vence su curiosidad, logrará birlarle una llave a un “hermano” y hacer una escapadita que la conducirá por los distintas estancias del monasterio: la botica, el claustro, la cripta la biblioteca, etcétera.

Los hermanos, bien sea porque no ven una mujer desde hace mucho tiempo, bien porque no están acostumbrados al trato con otras personas ajenas a la congregación, bien porque tienen un secreto oscuro que ocultar, o directamente porque son más malos que el demonio, muestran todos ellos un comportamiento siniestro, de ocultamiento, de manifiesta sospecha, lo que todavía alimenta más la curiosidad de Sara, la cual por las noches oye voces, lloros, lamentos, y ve incluso a niños que le piden ayuda, ante lo que los hermanos, al enterarse de ellos solo pueden achacar tales desvaríos a la fiebre y a los efectos secundarios de la colisión.

En un periquete Sara logrará desentrañar todo el misterio que envuelve a “La Orden de los Corregidores”, a la par que los hermanos en un ejercicio de catarsis colectiva le hagan partícipe de su secretillo, lo cual le vendrá de perlas a Sara para publicar una novela de misterio titulada La hermandad, en la que narrar los hechos vividos en primera persona, que el lector dará por fictios, creyendo ser todo ello fruto de la inagotable imaginación de la sinpar escritora.

Lydia Bosch pasándolo fatal


La película tiene un pase como telefilm de sobremesa, no para la pantalla grande, pues su puesta en escena es chusca y rutinaria
, echando mano de cuantos recursos fáciles uno pueda imaginar. No faltan la retahíla de gritos por parte de Sara, una música inflamada y estridente que rechina en los tímpanos, un decorado horroroso de corchopan que simula ser piedra, una fotografía demasiado luminosa, cuando le que le convendría sería algo más lúgubre y tenebrista (al estilo de En el nombre de la Rosa), una interpretación, la de Lydia Bosch esforzada, pero bastante chusca, y un guión que no tiene ni pies ni cabeza, cuyo desarrollo es sonrojante, zafio y previsible, como la escena en la que Sara cae en una tinaja y sale por los pelos para luego casi por arte de magia ir a dar a otra parte del convento, y unos diálogos nada creíbles, donde Sara de manera irrespetuosa no parará de recriminar, desde su forzada llegada al convento, a los hermanos su forma de vida medieval, cuando estos lo único que han hecho por ella, es salvarle la vida, comportamiento que queda en parte ¿justificado? al saber que Sara no puede usar su móvil, ni ponerse en contacto con nadie, hasta la llegada del Cartero.

En la sinópsis leo que la historia se desarrolla en ¿Italia?. La ubicación, a fin de cuentas, es lo de menos, pero me gustaría saber si trata o no de un error, o de un horror, como lo es esta película, pero no porque de miedo, sino porque es horrorosa. Si no tenéis nada mejor que hacerla, verla, allá vosotros y vuestro tiempo perdido, pero
prefiero las pelis de Balagueró, Alfredo Montero o Bayona, que este pestiño nada original, pero muy zafio y ramplón.

Comparte el artículo: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • meneame
  • del.icio.us
  • digg