Archivos de la Categoría 'Cine Australiano'

Asesinos de elite (Killer elite) (2011)

Asesinos de élite poster moviePelícula: Asesinos de élite. Título original: Killer elite.
Dirección: Gary McKendry.
Países: USA y Australia.
Año: 2011. Duración: 100 min. Género: Acción, thriller.
Interpretación: Jason Statham (Danny), Robert De Niro (Hunter), Clive Owen (Spike), Yvonne Strahovski (Anne), Ben Mendelsohn (Martin), Dominic Purcell (Davies), Aden Young (Meier), Adewale Akinnuoye-Agbaje (agente). Guión: Gary McKendry y Matt Sherring; basado en la novela “The feather men”, de Ranulph Fiennes. Producción: Michael Boughen, Steve Chasman, Sigurjon Sighvatsson y Tony Winley. Música: Reinhold Heil y Johnny Klimek.
Fotografía: Simon Duggan.
Montaje: John Gilbert.
Diseño de producción: Michelle McGahey.

De entrada apuntar que el tema político se roza de soslayo. Así que esa guerra sucia que los británicos llevaron a cabo en Omán para proteger los intereses del petróleo, se despacha sin demasiado énfasis. La historia, una vez más, se centra sobre esos mercenarios que quieren dejar de serlo a toda costa, pero quienes siempre lo tienen todo en contra para cumplir sus propósitos.

El prota es el fortachón Jason Statham que con el mismo careto de siempre, el de la saga Transporter mismamente, da vida, esto es un decir, a Danny, miembro retirado de las SAS (servicio espacial aéreo británico), que tratará de rescatar a su compañero Hunter, otro mercenario como él. Danny llegará a un acuerdo con un jeque local. Si mata a tres personas su amigo quedará libre. Los objetivos a despachar tuvieron que ver con las muertes de los tres hijos del jeque, muertos los tres en la guerra que los británicos libraron en ese territorio saltándose a la torera cualquier principio ético o humano.

Así que Danny se pondrá manos a la obra secundado por otros dos asesinos; Davies y Meier. Mientras que Spike (Clive Owen) se tomará muy a pecho lo de acabar con Danny y que este no pueda cumplir sus objetivos.

La película no está exenta de persecuciones trepidentes ya sea de coches o de personas, planos aéreos, peleas a mamporro limpio muy bien coreografiadas, explosiones, tiroteos, vamos, que en cuanto a pirotecnia y efectismo la película va sobrada. Pero no deja de ser eso; mucho ruido y pocas nueces. Detrás de la pólvora, apenas hay nada más. Los personajes tienen tanta chicha como la débil historia que tratan de contarnos.
Danny busca la catarsis, redemirse de su vida como mercenario y disfrutar del amor junto a la bella Anne (Yvonne Strahovski). Hay que ver si lo conseguirá. Eso sí, por sus boquitas oímos frases lapidarias del tipo “lo fácil es matar, lo difícil es vivir con ello”.

Lo único que me parece evidente es que Clive Owen sí que sabe actuar, y que verlo junto a Statham, a pesar de ser el primero el secundario, hace que la película suba muchos enteros. De Niro, parece que pasaba por allí, y se le ve gozar con el papel.

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Tasmania (Van Diemen´s Land 2009)

Tasmania poster películaTítulo Original: Van Diemen’s Land
Año: 2009
Duración: 101
País: Australia
Género: Drama/Histórica/Biográfica
Director: Jonathan Auf Der Heide
Guión: Jonathan Auf Der Heide, Oscar Redding
Música: Jethro Woodward
Reparto: Oscar Redding, Arthur Angel, Paul Ashcroft, Mark Leonard Winter, Torquil Neilson, Greg Stone, John Francis Howard, Jonathan Auf Der Heide, Jason Glover, Adrian Mulraney, Ben Plazzer

Uno de los penales que los británicos crearon allende de sus fronteras lo situaron en Tasmania, en el siglo XVII, llamado en su día, Van Diemen´s Land, una isla situada a 240 km al sureste de Australia, en lo que se conocía como Nueva Gales del Sur. El penal en cuestión era el de Mcquire Harbour, del que deciden un grupo de reclusos un buen día darse a la fuga. Tras reducir a uno de sus vigilantes, emprenden la huida, un tanto a la desesperada, porque no saben muy bien donde se encuentran, no tienen mapas, ni gps que les encaminen en la dirección correcta, pero sí muchas ganas de poner tierra por medio y lograr la ansiada libertad.

Una vez fugados, a medida que los días se sucedan, comenzará a hacer mella el hambre. Las provisiones se les acaban más pronto que tarde, sin poder al parecer obtener ningún alimento por otra vía y ante esa tesitura y con la clara idea de sobrevivir, deciden matar a uno de sus compañeros de viaje para alimentarse con su carne. No obstante no versa este film sobre el canibalismo sino sobre la psique humana y la degradación en la que el ser humano puede consumirse.

No abundan los diálogos, que por otra parte sobran. El tiempo deja los cuerpos magros y abatidos, sin ganas de chanzas. Y el hecho de consumir carne humana solo consigue alimentarlos en parte, pero sobre todo perturbarlos, como si lo que en verdad se hubieran llevado a la boca fuera “el cuerpo del diablo”. Una vez cruzada esa línea, de no retorno, los asesinatos irán sucediéndose. Todo son entonces sospechas, recelos, miedos. Ver a un compañero con el hacha en la mano es como ver al “heraldo de la parca”.

El director, Jonathan Auf Der Heide, juega muy bien con el entorno que rodea a los personajes, un territorio no habitado, de salvaje vegetación, muy lluvioso y agreste. Ahí la condición humana queda reducida a casi nada, como si de ratones metidos en una caja se tratara, donde el todopoderoso jugara con ellos, sometiéndolos a duras pruebas, para finalmente, tirar la caja, con ellos dentro al vertedero de la historia.

Los intérpretes están todos geniales. Desde su comienzo uno tiene la sensación de estar viendo un documental, porque en su proceder no hay nada impostado. Su alegría primera y su posterior desesperanza y locura está perfectamente plasmada, con tal verosimilitud que es imposible no entrar de lleno en la historia y sentir un nudo en la garganta y un ronroneo en el estómago ante una situación tan desoladora. Saber que se trata de una historia real no hace sino realzar más si cabe los efectos anteriores.

No busquen en ella, secuencias trepidantes, escenas centellantes, personajes locuaces y divertidos, monstruos caracterizados que matan por placer, no. Nada de eso hay aquí. Solo unos seres humanos que se van desnaturalizando hasta perder todos esos valores que hacen al ser humano ser lo que es.

Para pasar un buen rato, pasando un mal rato, valga la paradoja, Tasmania es la película adecuada.

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La cinta blanca (Das weisse band, Michael Haneke 2009)

La cinta blanca cartel película Michael HanekeTítulo original: Das weisse band. Dirección y guión: Michael Haneke. Países: Alemania, Austria, Francia e Italia. Año: 2009. Duración: 144 min. Género: Drama. Interpretación: Leonie Benesch (Eva), Josef Bierbichler (encargado), Rainer Bock (doctor), Christian Friedel (maestro), Burghart Klaussner (pastor), Steffi Kühnert (Anna), Ursina Lardi (Marie Louise), Susanne Lothar (comadrona), Gabriela-Maria Schmeide (Emma), Ulrich Tukur (el barón). Producción: Stefan Arndt, Veit Heiduschka, Margaret Menegoz y Andrea Occhipinti. Fotografía: Christian Berger. Montaje: Monika Willi. Diseño de producción: Christoph Kanter. Vestuario: Moidele Bicke

El gran Michael Haneke ha vuelto para ofrecernos una obra de arte. Con gran maestría el director austriaco, nos presenta la vida diaria de una pequeña aldea rural, en los años previos a La Primera Guerra Mundial, donde aparentemente reina la paz y la concordia. Todo esto es pura fachada. Ya de entrada el médico del pueblo cae de su caballo al tropezar este con un alambre dispuesto entre dos árboles. A resultas de aquello el médico pasará un tiempecito sin trabajar recuperándose de las lesiones sufridas. Eso solo es el comienzo, dado que se sucederán los maltratos contra un par de niños, uno de ellos el hijo del Barón, cacique local que ocupa en sus terrenos a buena parte de la población local, y quien sin ostentar el distintivo de popular es cuando menos respetado.

Los niños son todos angelicales, blancos y rubios, pero todos ellos tienen una mirada, que parecen el mismísimo diablo bajo piel de querubín. El pastor protestante local tiene entre la miríada de vástagos un par de diablillos, a quienes la disciplina, el rigor, el orden y los castigos físicos impuestos, no logran meter en vereda, muy a su pesar, pero en quien prevalece más el sentido de protección que el de justicia, tan humano en definitiva como todos por muy pastor que sea.

La película está rodada en blanco y negro y su dureza es manifiesta. La semilla del mal ha germinado en ese poblado, y sin recrearse Haneke deja fuera de campo muchas cosas, lo cual hace la situación más insostenible, más asfixiante, como si esa porción de tierra, fuera un erial regado por veneros de maldad, donde reinase la envidia, el odio, la venganza, la crueldad, en un bucle del que es imposible salir, llegando inclusive a dinamitar la única inocencia que existe, la del niño Karli, con sindrome de down.

Si esto es el origen de lo que vendría después, el auge del nacionalsocialismo, el triunfo de Hitler y su plan de extermino judío, puede ser estudio de análisis. Lo que si que nos deja Haneke es una formidable aproximación a la maldad humana, a ese reverso oscuro, poco iluminado donde moran las serpientes inoculadoras del veneno del mal, todo ello perfectamente interpretado, con un climax que se mantiene desde que oímos la voz de ese hombre mayor, que quiere aportar algo de luz sobre lo que ocurrió esos años, en los que él era el profesor local.

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Long weekend

A long weekendDirección: Jamie Blanks.
País: Australia. Año: 2008. Duración: 88 min.
Género: Thriller, terror.
Interpretación: James Caviezel (Peter), Claudia Karvan (Carla), Robert Taylor, John Brumpton, Roger Ward, Lara Robinson, Gordon Waddell, Jude Beaumont, Garry McMullan, Everett De Roche.
Guión: Everett De Roche.
Producción: Gary Hamilton y Nigel Odell.
Música: Jamie Blanks.
Fotografía: Karl Von Moller.
Montaje: Jamie Blanks.
Diseño de producción: Robert Perkins.
Vestuario: Michael Chisholm.

Peter y Carla son un matrimonio que está atravesando una crisis. Él quiere ir a una playa perdida a pasar un fin de semana romántico con idea de recuperar algo de aquello que antes tildaron de amor. La cosa no pinta muy bien porque continuamente está enzarzados en discusiones absurdas, en ese punto en el que todo lo que el otro dice molesta u ofende. El caso es que finalmente la pareja se pone en ruta, cogen el coche, y llegan a la playa buscada, en un lugar inhóspito sin presencia humana, pero sí animal.

A la pareja se debe sumar otra pareja, la cual no aparece, por lo que todo el rato veremos las andanzas de Peter y Carla. Una vez instalados y después de pasar la primera noche, Carla ya quiere marcharse de allí, porque se aburre como una ostra, no tiene nada que hacer y prefiere el confort de un hotel al que ofrece una tienda de campaña.

El rollito romántico no acaba de cuajar y ni la playa paradisiaca, ni el sol, ni el abundante tiempo muerto, hace que Carle se anime. Sigue glacial, sin responde a los ataques sexuales de su marido deprededor, con su deseo sexual inhibido, a resultas de algo que aconteció en la pareja, y ya se sabe, de aquellos barros estos lodos.

Por su parte, Peter se lo pasa pipa, con su rifle en ristre, disparando a la fauna marina, a las aves, corriendo de aquí para allá, en plan El último superviviente. La naturaleza a su vez se subleva, responde, replica y quien sabe si incluso mata. La pareja, sumida en el silencio se ve alterada por el ruido ambiente natural, propio de las aves, réptiles, etc….

Lo mejor de la película es que sin que haya nada que nos haga entrar en estado de shock, su director consigue lo que siempre aspira alguien que hace una película de suspense y es precisamente esto, tenernos alerta, devanándonos los sesos acerca de lo que se está cociendo. Todo lo que sucede es misterioso, y a medida que Peter va viendo cosas, su delirio va acrecentándose. Ese sensación de desasosiego de la pareja, es transferida al espectador, lo cual ya es un logro meritorio.

En cuanto a los actores, Peter es James Caviezel, sí quien hizo de Cristo en la Pasión, de Gibson. Ella Claudia Karvan, que lo mismo os suena de haberla visto en Star Wars: Episodio 2.

El final, es sin duda lo mejor de esta muy notable película.

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X-Men Orígenes: Lobezno (X-Men Origins: Wolverine, 2009)

LobeznoDirección: Gavin Hood.
Reparto: Hugh Jackman (Logan/Lobezno), Liev Schreiber (Víctor Creed/Dientes de Sable), Danny Huston (William Stryker), Dominic Monaghan (Chris Bradley), Ryan Reynolds (Wade Wilson/Masacre), Taylor Kitsch (Remy LeBeau/Gambito), will.i.am (Wraith), Lynn Collins (Kayla), Daniel Henney (David North/Agente Zero), Kevin Durand (Frederick J. Dukes/La Mole).
Guión: David Benioff y Skip Woods.
Producción: Lauren Shuler Donner, Ralph Winter, Hugh Jackman y John Palermo.
Música: Harry Gregson-Williams.
Fotografía: Donal McAlpine.
Montaje: Megan Gill y Nicolas de Toth.
Diseño de producción: Barry Robison.
USA, Canadá, Australia, 2009

Como muchos ya sabréis, esta película es una precuela que se centra en uno de los personajes de los X-Men, Lobezno, uno de los que más carisma tenía de la saga de mutantes que las películas originales nos presentaban, basándose en los respectivos personajes de cómic.

No es Lobezno al único que vemos, alguno más aparece de forma más o menos velada, incluyendo al Profesor Xavier en un extraño cameo y alguno más, aunque interpretados por distintos actores. Lobezno sí que continúa siendo interpretado por Hugh Jackman, como en las anteriores ocasiones, aunque con más músculo. No es que se luzca interpretativamente, pero sí físicamente, ya que aprovechan para meterle unas cuantas escenas sin camiseta o luciendo brazos y músculos torneados a base de bien.

LobeznoLa historia se ambienta en los inicios del personaje de Logan/Lobezno y su hermano Víctor/Dientes de Sable, desde que son niños, mientras pasan por todas las guerras habidas en el siglo XX, hasta que son reclutados para operaciones secretas y son utilizados, convirtiéndose por momentos en poco menos que animales.

De todo ese viaje, tanto temporal y físico como psicológico, es de lo que nos habla la película, de cómo Lobezno llega a ser el personaje que ya habíamos visto en los X-Men. La recreación de esas guerras con las que se inicia la película es destacable, así como algunas de las escenas de acción posteriores. Creo que la media de planos en ellas es menor de lo que viene siendo habitual últimamente en las películas de acción, cosa que se agradece.

En cuanto a los personajes no hay ninguno que tenga un especial carisma. Ni el propio Lobezno está a la altura de lo que podía esperarse, pero puede pasar el aprobado. Hay otros, como “el tío la vara” y toda la tropa de soldados que dejan bastante que desear.

Web Oficial | Español | Inglés | IMDB

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Señales del Futuro (Knowing, 2009)

Señales del FuturoDirección: Alex Proyas.
Reparto: Nicolas Cage (John Koestler), Rose Byrne (Diana Wayland), Chandler Canterbury (Caleb Koestler), Lara Robinson (Lucinda Embry/Abby Wayland), Ben Mendelsohn (Phil Beckman), D.G Maloney, Nadia Townsend (Grace Koestler), Adrienne Pickering (Allison), Danielle Carter (Miss Taylor 1959).
Guión: Ryne Pearson, Richard Kelly, Juliet Snowden, Stiles White, Stuart Hazeldine y Alex Proyas.
Producción: Alex Proyas, Todd Black, Jason Blumenthal y Steve Tisch.
Música: Marco Beltrami.
Fotografía: Simon Duggan.
Montaje: Richard Learoyd.
Diseño de producción: Steven Jones-Evans.
Australia, USA 2009

Nicolas Cage una vez más en la gran pantalla haciendo una película de esas del montón con las que se rellena la cartera entre gran y gran interpretación. Irregular carrera la de este buen actor, que es capaz de meterse en la piel de los personajes más variopintos, pero que en esta ocasión no ha debido desgastarse demasiado psíquicamente para esta interpretación.

Como se ríe el jodioOtra vez, también, los traductores de títulos se han llenado de gloria sacándose un título de los mismísimos, algo tan habitual como penoso. Y por si quedaban tópicos, una vez más, y seguro que no es la última, vemos la ciudad de Nueva York devastada.

La historia flojea por los todos los lados. El protagonista es un profesor universitario a cuyo hijo le es entregada una hoja llena de números escrita por una extraña niña 50 años antes. Por arte de birlibirloque Cage descubre que los números son fechas y coordenadas de todos los desastres que han ocurrido en esos 50 años. Además para confirmarlo, asiste a las últimas catástrofes que aún queda en la hoja antes de la última: el fin del mundo.

avión al sueloLas cosas que van sucediendo en la película muchas veces no se justifican. Los personajes reaccionan de forma cambiante y no hay nada positivo que pueda destacar a no ser los efectos especiales en algunos de los momentos que son buenos, pero nada sorprendente ni novedoso, a pesar de que los productores han vendido a bombo y platillo el uso de las nuevas cámaras digitales Red One con las que se ha rodado la peli.

Parece que el guión, escrito con tantas manos, se les haya acabando yendo de las ídem y al final se la juegan con una resolución de la historia que tiene su lectura religiosa. De hecho la propia historia pasa de enfrentar ciencia y religión con los personajes de Cage y su padre, a unirlas en cierto modo.

¡Ah! Tanto el trailer como el cartel son unos revienta películas. Tenían que llevar un enorme SPOILER.

Web Oficial | Inglés | Español

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2:37

2:37 poster movieAño: 2006 Género: Drama
País: Australia Duración: 91 minutos
Título Original: 2:37
Elenco: Teresa Palmer (Melody) Frank Sweet (Marcus) Sam Harris (Luke) Charles Baird (‘Uneven’ Steven) Joel Mackenzie (Sean) Marni Spillane (Sarah) Clementine Mellor (Kelly) Sarah Hudson (Julz) Gary Sweet (Mr. Darcy)
Dirección: Murali K. Thalluri
Producción: Nick Matthews / Kent Smith / Murali K. Thalluri
Guión: Murali K. Thalluri
Fotografía: Nick Matthews
Música: Mark Tschanz

Una joven golpea insistentemente una puerta del baño de un instituto pidiendo que la abran. Llega un profesor, siguen insistiendo, golpeando hasta que ven sangre bajo la puerta. Nadie les abre. Todos se temen lo peor.

Luego, ese hecho será el epicentro de la historia, o eso en teoría, porque una vez vista no sé bien que relación guardan los testimonios de los jóvenes del instituto, filmados en blanco y negro, con el destino de la joven, ya que apenas tenían contacto con ella, salvo uno que pasa de ella, y sólo pueden decir nimiedades tales como era una chica maja, y otras vaguedades por el estilo.

Las 2:37 es la hora en la que acontece tal trágico incidente. La película ademas de recoger los testimonios de los jóvenes, ofrece las momentos anteriores a tal desenlace, un puñado de minutos, en los que pasan muchas cosas. Las escenas se releen bajo distintos puntos de vista, donde acaban unas empiezan otras y todo está interconectado, tal que si dos chicos se confiesan amor en los baños, otro chico escondido en los mismos volverá a aparecer para darle a la escena otra lectura; el encaramiento de uno de los amantes, con el escuchante involuntario, al que le dará una zurra para que no propale lo escuchado pudiendo acabar con la hombría del amante, que no desea confesar su condición sexual, toda vez que es el gallito al que todas las niñas desean trajinarse.

Una vez visto como es el planteamiento de la película, no tanto su lentitud pues tiene buen ritmo y sus 90´dan mucho juego, sino por su reiteración puede verse minorado el interés del film, al salirse muy poco de su planteamiento inicial.

En los testimonios de los jóvenes cada uno va contando sus cosas. Así tenemos al que tiene dos uretras, una de las cuales no controla y se mea a menudo, sufriendo el escarnio del resto, lo que le vale el apodo de “mojón” y unos momentos durísimos que afrontar, que lo hacen desesperar y contar cada día que resta hasta que acabe el curso, 90, como si cada uno fuera una batalla a librar.

Otro es el deportista, cachas, guapo, por el que suspiran las nenas. El caso es que es gay, se pajea delante del ordenador viendo webs de contenido gay y no puede confesarlo a nadie, por más que se morree con un compañero que le insta a salir del armario.

Está también el lumbreras, el cabecita estudioso y ambicioso, el cual ya vislumbra como en pocos años él será un abogado importante mientras sus compis estarán currando en un McDonald´sirviéndole. Tiene una madre que está de vacaciones y un padre triunfador que está siempre fuera de casa y una hermana, y a resultas de una escena que recuerda vívidamente en la que su padre cogía a su madre violentamente, él quiere hacer lo propio con su hermana, a la cual tras tocarla desde los 13, finalmente viola.

La hermana citada, a resultas de ese encuentro sexual no deseado, se quedará embarazada.

Tenemos también a la novia del cachitas gay, con el que se ve casada y con hijos, sin enterarse de la misa la mitad.

Finalmente está el joven que es gay, que lo confiesa abiertamente, y esto le crea no pocos problemas no ya con sus compañeros que se mofan de él con sus comentarios, sino también con sus padres, para los cuales es un bicho raro que hay que esconder, referenciándolo continuamente con un hermano que es todo lo contrario: hetero, con novia, posible casadero y padre de familia, estudioso…..

Todas estas historias están ahí. En la sociedad hay injurias, abusos, incesto, escarnio, fustraciones, miedos, traumas (también amaneceres, abrazos, caricias, sueños, amistad, lealtad,..)…y un instituto es un buen vivero donde sacar generalmente lo peor de cada uno. Un campo de batalla, en definitiva, donde cada uno debe superar sus miedos y aguantar el chaparrón, su vía crucis particular, porque la adolescencia es una “enfermedad temporal” y a veces lo que viene después del instituto es todavía peor: mobbing, acoso sexual, depresión, violencia doméstica, jefes insoportables, trabajos de mierda….y lo único claro es que más allá de la condición social o sexual, de su brillantez o no en los estudios, de su aspecto físico, todos los jóvenes sufren lo suyo.

El director y guionista de esta película es Murali K. Thalluri un australiano de 24 años (22 cuando la rodó), con la que quiere rendir homenaje a su amiga Kelly. Su empeño por comprimir todo el mundo en una galería de personajes me resulta forzada en exceso, dejando para el final unas secuencias donde hubiera surtido más efecto el fuera de campo, no tanto lo explícito, en donde a Murali se le va la mano en pos de querer impresionar al personal. Además, en esa panoplia de adolescentes falta aquel que sea “normal“, ese al que la maldad aún no ha desvirgado.

Perdón, la tenemos, sí existe, o mejor dicho existía.

!Qué jodido (y a veces letal) es el amor no correspondido!.

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Los niños de Huang Shi

poster Los niños de Huang ShiDirección: Roger Spottiswoode.
Países: Australia, China y Alemania. Año: 2008. Duración: 125 min. Género: Drama.
Interpretación: Jonathan Rhys Meyers (George Hogg), Radha Mitchell (Lee Pearson), Chow Yun Fat (Jack Chen), Michelle Yeoh (Madame Wang), David Wenham (Barnes), Guang Li (Shi Kai).
Guión: James MacManus y Jane Hawksley.
Producción: Arthur Cohn, Wieland Schulz-Keil, Peter Loehr, Jonathan Shteinman y Martin Hagemann.
Música: David Hirschfelder.
Fotografía: Zhao Xiaoding. Montaje: Geoff Lamb.
Diseño de producción: Steven Jones-Evans.
Vestuario: Gao Wenyan y Kym Barrett

Es esta una historia de superación, de no marcarse límites, de tirar para adelante, sin mirar lo que se deja atrás. La acción transcurre en China, en los años 30, en guerra con Japón. El protagonista de esta historia real, es George Hogg, periodista, el cual va a la zona de conflicto a inmortalizar con sus fotos el horror de la guerra.

Salvado de una muerta segura por Jack, de la Resistencia, George acaba recalando en un orfanato. Allí moran niños abandonados. George quiere darse el piro, pero por circunstancias de la vida acaba permaneciendo unas semanas en esa hermandad infantil.
Poco a poco George va descubriendo cosas en su interior que desconocía y movido por una fuerza irrefrenable, poco a poco va ganandose el aprecio de los niños. Les descubre la luz de las bombillas, obtiene cultivos de semillas, les fabrica una cancha pedrestre de baloncesto y va seduciendo a la doctora Lee, la cual desencantada a consecuencia de todo cuanto ha visto, ve en George, algo puro, virgen, con una determinación que la enamora.

George, visto que los niños acabarán empuñando un arma, llamados a filas, decide cruzar las montañas con ellos, a fin de recorrer más de mil kilómetros a pie, con el equipaje sobre mulas. Una empresa que se podría considerar suicida, pero que si ha llegado hasta nuestros días, es porque a veces, las menos, estas historias tienen un final feliz, con matices.

Los protagonistas son gente conocida como Jonathan Rhys Meyers (Match Point), dando vida a George Hogg, el cual se pasa buena parte de la película hablando en Chino, así que recomiendo verla en v.o para poder apreciar estos detalles), Radha Mitchell (Silent Hill, En el territorio de la bestia), Chow Yun Fat (A Better Tomorrow) como el luchador Jack Chen o Michelle Yeoh (Babylon A.D, La momia 3, Sunshine, Memorias de una Geisha, como Madame Wang, comerciante con la que George hará buenas migas. Si bien el principal problema de esta película es precisamente la poca garra que tienen los personajes. Apenas interactuan entre ellos, y todo se da por sabido. Siendo la historia de superación personal, uno espera un protagonista que conecte con el espectador. Esto no ocurre, así que lo humano queda relevado por lo estético y los sentidos complacidos por las espectaculares localizaciones.

La puesta en escena es grandiosa, la recreación de la ambientación histórica está lograda, con una banda sonora acorde a la épica de la historia. Cuenta con sus momentos dramáticos, esos que nos aflojan el lagrimal, y otros de reflexión y cuestionamiento del momento histórico en que viven y de la propia sociedad China, lastrada por su pesimismo y derrotismo existencial.

A pesar de sus casi dos horas, la historia no aburre, porque está bien narrada, dejando para el final toda la carga dramática, que poco a poco vamos intuyendo. Disfrutaremos de bellos paisajes, de montañas nevadas y tormentas de arena y pasaremos un buen rato. No es poco en los tiempos que corren.

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Mente criminal crítica película

Una mente criminal cartel películaDirector Gregory J. Read
Guionista Gregory J. Read
Año: 2006
País: Australia, Reino Unido
duración: 110´
Productor Jonathan Shteinman
Música Carlo Giacco
Montaje Mark Warner
Elenco: Toni Collette Sally Rowe
Eddie Redmayne Alex Forbes
Tom Sturridge Nigel Colby
Cathryn Bradshaw Helen Colbie
Richard Roxburgh Sn. Dt. Martin McKenzie

Los libros dedicados a los templarios no sólo abarrotan las estanterías de las librerías en la sección de novedades sino que también en ocasiones saltan a la pantalla grande. Apuntar que no estamos ante una película histórica, pero templarios y cátaros salen a colación. Comienza con la detención de Alex un joven acusado de la muerte de otro chico llamado Nigel. Como McKenzie, el inspector del caso tiene una corazonada pero pocas pruebas, le pide a Sally, psicóloga forense que entreviste al joven retenido y le arranque una confesión que le incrimine.

Alex es un chico ladino, inteligente, leído que sabe manejar a Sally desde las primeras de cambio. Su altivez es reemplazada por un victimismo ante el que Sally se erige como principal paladín de su causa. Ella cree en su inocencia y hará más de lo que se presume son las obligaciones de una psicóloga, acometiendo el trabajo sucio a fin de demostrar la inocencia de Alex.

Alex vive en un colegio privado, interno, donde el director del centro es su padre, atento con la educación de su hijo, sabedor de que su retoño necesita disciplina y rigor a fin de no derrochar su potencial. Alex no obstante goza haciendo locuras con otros dos compañeros, hasta que una de ellas se salda con la muerte accidental de su mejor amigo.

Todo cambia en la vida de Alex cuando como compañero de cuarto le plantan a Nigel, un joven retraído, de rostro pálido y mirada perturbadora, cuya afición principal es la taximerdia, llenando el cuarto con animales disecados. Entre Alex y Nigel surge una relación especial, no sexual, ni fraternal sino otra cosa, donde el destino según Nigel tiene preparados para ellos dos grandes proyectos.

Se nos cuenta la historia con sobriedad, la fotografía es oscura, los paisajes son lluviosos y grises, en consonancia con esa lujosa cárcel de piedra que hace las veces de colegio. No hay efectismos, ni ritmos acelerados, algo habitual del cine de suspense, que anhela la taquicardia constante, lo cual es de agradecer, porque su ritmo calmo, que no mortecino, hace que la historia avance, encadenando flash-back, alternando las escenas del interrogatorio de Sally a Alex, con los hechos que se han ido sucediendo hasta el momento en que Alex se ve detenido. Finalmente habrá un salto adelante en el tiempo de 9 meses, donde se resolverá el misterio, que por otro lado ya intuimos porque tenemos las pupilas curtidas en tramas parejas.

Entre los rostros conocidos el de Toni Collette como Sally que no brilla en demasía. Los más turbadores del elenco son la pareja protagonista, tanto Eddie Redmayne (Alex) como Tom Sturridge (Nigel), ellos son los que se llevan el gato al agua, los que sostienen la historia y aportan el misterio, y desagrado a la misma.

Data del 2005 y no sé ni si se llegó a estrenar en España. No ofrece grandes sorpresas, pero unas interpretaciones correctas y una narración firme (que a veces resulta enredada por los saltos temporales adelante y atrás) hace de Mente criminal una película que ni se pitorrea de la inteligencia del espectador, ni colmará tamoco sus anhelos de saber. Queda por tanto el goce estético y la recreación del mal con la campiña de Yorkshire como telón de fondo.

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En el territorio de la bestia crítica película

En el territorio de la bestia cartel películaDirección y guión: Greg McLean. Título original: Rogue País: Australia. Año: 2007. Duración: 94 min.
Género: Terror.
Interpretación: Radha Mitchell (Kate Ryan), Michael Vartan (Pete McKell), Stephen Curry (Simon), John Jarratt (Russell), Caroline Brazier (Mary Ellen), Sam Worthington (Neil), Damien Richardson (Collin), Robert Taylor (Everett), Geoff Morrell (Allen), Heather Mitchell (Elizabeth).
Producción: Greg McLean, Matt Hearn y David Lightfoot. Música: François Tetaz. Fotografía: Will Gibson.
Montaje: Jason Ballantine.
Diseño de producción: Robert Webb. Vestuario: Nicola Dunn.

Tras ver Wolf Creek tenía interés en ver lo último del director y guionista Greg McLean y he quedado satisfecho. Está rodada en Australia y los paisajes son fantásticos y acechantes. Un grupo de turistas va a hacer una excursión por un río, con una monitora, que les advierte de los cocodrilos que hay por la zona que de vez en cuando se cobra alguna víctima, más por imprudencia que por otra cosa.

Cuando van en la barca ya de regreso, ven unas bengalas y se ven obligados a regresar. Reciben entonces el ataque de una bestia que les conmina a dejar la barca y llegar hasta un montículo donde estarán a buen recaudo unas horas, hasta que suba la marea y quede el área anegada.

No hay novedades al respecto. El grupo es heterogeneo. Hay uno que escribe para una guía de viajes, un fotografo, un pareja con hijos, el que se pone nervioso a las primeras de cambio, el que es más conciliador, el que se asusta por todo, el que va de perdonavidas y el que no ve el peligro. Así que irán cayendo uno tras otros, sin que importe mucho el orden.

Los que más pinta tienen de durar son la monitora y el escritor de guías de viaje, que son los dos guapos de la película y los actores más conocidos.

Sin apenas fx ni pantallas azules, como sucedía en REC, Greg McLean se deja de casquería digital y va a lo que da miedo de verdad, un animal de dientes afilados y proporciones bestiales que puede devorar un humano como el que se lleva al gaznate un pintxo de tortilla. Ante esa bestia los humanos tratan de sobrevivir, de librar el pellejo, poniendo su inteligencia al servicio de su misión, con resultados dispares.

El ritmo está bien dosificado y no se hace nada pesada, sino todo lo contrario, la historia avanza a dentelladas, mientras el agua se va enturbiando de sangre. Hay dosis de acción y suspense bien trabajadas. Los actores sufren de lo lindo y la bestia está bien recreada, si bien lo que importa es el miedo atávico hacia lo desconocido, toda vez que los humanos invadan un terreno que no les pertenece y la bestia no haga otra cosa que marcar su terreno, defendiéndose a su manera, esto es atacando.

Para pasar una hora y media en tensión con En el territorio de la bestia, basta y sobra. No hay complicaciones digitales y queda patente como teniendo las cosas claras no hace falta presupuestos astronómicos para acojonar al personal y hacer sufrir al espectador.

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