Archivos de la Categoría 'Cine Canadiense'

50 hombres muertos (Kari Skogland 2008)

50 hombres muertos cartel portada películaTítulo original: Fifty dead men walking. Dirección: Kari Skogland.
Países: Reino Unido y Canadá.
Año: 2008. Duración: 118 min.
Género: Thriller, drama.
Interpretación: Ben Kingsley (Fergus), Jim Sturgess (Martin), Kevin Zegers (Sean), Natalie Press (Lara), Rose McGowan (Grace), Tom Collins (Mickey), William Houston (Ray). Guión: Kari Skogland; inspirado en el libro de Martin McGartland y Nicholas Davies.
Producción: Peter La Terriere, Kari Skogland, Stephen Hegyes y Shawn Williamson.
Música: Ben Mink.
Fotografía: Jonathan Freeman.
Montaje: Jim Munro.
Diseño de producción: Eve Stewart.
Vestuario:
Stephanie Collie.

Martin es un joven irlandés que será reclutado por el Gobierno Británico para delatar a los miembros del IRA, grupo terrorista del cual logrará formar parte. Martin, no se ve seducido por las formas de actúar del IRA y trata de mantener la equidistancia tanto con los “torturadores” británicos, como con los “salvadores de la patria” irlandesese. Lo que detesta en todo caso es el uso de la violencia. Un sentimiento de rechazo y repulsa que se verá acrecentado cuando Martin sea padre, y comprenda que los adultos que el IRA asesina también son algunos padres, como lo es él.

En escena aparece Fergus, agente Británico, que tras analizar al detalle los movimientos de Martin llegará a la conclusión de que éste puede ser un buen topo, visto que no se deja seducir por el IRA (al menos en principio), como si sucede con su amigo de toda la vida.

Fergus, haciendo un buen uso de la psicología, logrará que Martin trabaje para él, una maniobra brillante, porque a medida que Martin intima con Fergus y su complicidad aumenta, Mickey, uno de los mandamases ve en Martin un joven inteligente, en quien confiarse. Esto ayudará mucho a Fergus, puers con los chivatazos de Martin, lograrán salvar vidas. Alrededor de 50 vidas. Las que dan título a la película.

La historia está narrada con solvencia, con algunas secuencias rodadas cámara en mano, que explicita bien la tensión que se vivió en aquellos años en el norte de Irlanda, dotándola de cierto nerviosismo y haciendo de lo visto algo vibrante y emocionante.

Martin a su edad, no tiene las cosas demasiado claras, no sabe tanto lo que le gusta, pero sí aquello que le disgusta. Así que no soporta los crímenes, asesinatos, bombas, torturas, ejecuciones. Pero comprobará que al tiempo que salva vidas, también lleva a la muerte a algún joven irlandés al que despacharán sin miramientos los hombres de Fergus. Daños colaterales, se llaman ahora.

Al elemento de suspense se suma el drama familiar, ya que Martin se ve obligado a dejar el hogar para realizar las acciones que le asignan Fergus o Mickey y entre uno y otro, su mujer verá como su hombre no está cuando lo necesita. Además lo ve con armas y piensa que forma parte del IRA. Sin comprender nunca lo que Martin es en esencia. Un traidor o un héroe, según se mire.

Los miembros del IRA se nos pintan como unos sanguinarios dispuestos a matar sin miramientos y los Británicos, la misma rala, pero engalanados con bonitos uniformes y trajes de tweed negro.

La película está basada en el libro que escribió Martin. Sí, amigos, Martin sobrevivió y tuvo que ponerse a cubierto porque como se ve en la películas, sobran los motivos para ir a por él y borrarlo del mapa.

Ben Kingsley es toda una garantía. Una película donde Kingsley sea el protagonista es casi imposible que sea una película mediocre. A su vera, Jim Sturgess, realiza un interpretación solvente. Lo veo y me parece estar viendo a Unax Ugalde.

50 hombres muertos es una película divertida, que juega con elementos del pasado, de la historia reciente de Irlanda, para desde una buscada equidistancia ideológica dejar que cada cual saque sus propias conclusiones acerca de lo visionado. Lo positivo, es que a día de hoy grupos terroritas como IRA o ETA pertenecen al pasado y las guerras se libran ahora en los Parlamentos, con papeletas en lugar de armas, por lo que irlandeses, británicos y españoles vivimos mucho más tranquilos.

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Mamá (Andy Muschietti 2013)

Mamá poster películaPelícula: Mamá. Dirección: Andy Muschietti.
Países: Canadá y España. Año: 2013. Duración: 100 min.
Género: Terror.
Interpretación: Jessica Chastain (Annabel), Nikolaj Coster-Waldau (Lucas), Megan Charpentier (Victoria), Isabelle Nélisse (Lilly), Daniel Kash (Dr. Dreyfuss), Javier Botet (mamá), Jane Moffat (Jean). Guion: Neil Cross, Andy Muschietti y Barbara Muschietti; basado en el cortometraje homónimo dirigido en 2008 por el mismo Andy Muschietti. Producción: J. Miles Dale y Barbara Muschietti. Producción ejecutiva: Guillermo del Toro.
Música: Fernando Velázquez. Fotografía: Antonio Riestra.
Montaje: Michele Conroy. Diseño de producción: Anastasia Masaro. Vestuario: Luis Sequeira.

A pesar de que en el género fantástico parece que estuviera ya todo inventado, siempre se le puede dar unas cuantas vueltas de tuerca a cualquier historia y esto es lo que hace Andy Muschietti, al aunar con acierto lo fantástico y lo dramático.

El prota, Lucas, y su pareja Annabel, se harán cargo de dos niñas pequeñas las cuales tras un accidente de tráfico recalarán en un bosque, guareciéndose en una cabaña abandonada bajo el manto protector de una fantasma que hará las veces de madre una vez que su padre allá sido enviado sin billete de vuelta hacia el más allá.

Una vez que las niñas sean encontradas y puestas a disposición de las autoridades, irán a parar a las manos de Lucas y Annabel, afincándose en un caserón, donde si no se oye el rechinar de las maderas, siempre habrá un sinfín de melodías espectrales, no aptas para quienes sufran problemas cardiacos.

La fantasma como no puede ser de otro modo se mudará también a la casa y hete ahí el drama, porque mientras la niña mayor quiere pasar página, rehacer su vida, olvidar a la fantasma, a la sazón su mamá y aceptar el abrigo y el cobijo afectivo que le brindan Lucas y Annable, la más pequeña mientras tanto no querrá dar el brazo a torcer, porque para ella, su madre es la fantasma, no Annabel y he ahí el conflicto que hará vaciarnos el lagrimal, hacia un final explosivo donde nos deja sin resuello e infartado.

Jessica Chastain demuestra moverse bien en toda suerte de papeles (no parece la misma de la memorable La hora más oscura). De morena y look rockero está guapísima. Acertada es la composición del personaje, ya que lejos de la ñoñería y ultrabuenismo tipo que ofrecen las madres que no son tales pero quisiera serlo, Jessica (Annabel) no se empecina en ser madre, porque sabe que es un rol, y serán el paso de los días y el roce diario lo que haga aflorar el cariño, la ternura, el conocimiento mutuo: ese cántaro anhelante de ser colmado de amor.

La película, amen de divertida, logra mantener muy bien el climax desde el principio hasta su trepidante final. Me ha resultado su visionado una muy agradable sorpresa. La vi en un cine rodeada mi butaca de adolescentes de ambos sexos y me partí el eje pepinar cuando en determinadas secuencias, gritaban con toda la fuerza que les permitían sus pulmones, haciendo la experiencia, si cabe, más intensa.

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2012 (Roland Emmerich, 2009)

2012Dirección: Roland Emmerich.
Reparto: John Cusack (Jackson Curtis), Chiwetel Ejiofor (Adrian Helmsley), Amanda Peet (Kate Curtis), Oliver Platt (Carl Anheuser), Thandie Newton (Laura Wilson), Danny Glover (presidente Thomas Wilson), Woody Harrelson (Charlie Frost), Morgan Lily.
Guión: Roland Emmerich y Harald Kloser.
Producción: Harald Kloser, Mark Gordon y Larry Franco.
Música: Harald Kloser y Thomas Wander.
Fotografía: Dean Semler.
Montaje: David Brenner y Peter S. Elliot.
Diseño de producción: Barry Chusid.
Vestuario: Shay Cunliffe.
USA, Canadá, 2009

Las películas de tragedias a nivel mundial es un subgénero dentro de las películas de Ciencia Ficción que ha dado títulos de calidad muy diversa. La serie B ha sido muy dada a este tipo de películas, pero también las superproducciones han dado títulos importantes. Bien sean zombies, virus, enfermedades, guerras nucleares, monstruos, desastres naturales, extraterrestres violentos o la estupidez humana, muchas veces se nos ha presentado el fin del mundo de cerca. De hecho el director de esta película, Roland Emmerich ya no lo ha mostrado varias veces.

Adios a la civilizaciónEn esta ocasión son los desastres naturales y una tierra que se revela lo que provoca a nivel mundial una desestabilización que deja la vida sobre el planeta a niveles mínimos.

Acción le sobra a la película, efectos especiales, muy bien hechos, también, casi todos digitales. La historia la intentan justificar de forma acertada, sin entrar en demasiados aspectos científicos y sin hacer tampoco demasiada mención a las profecías antiguas que vaticinan el fin del mundo por esas fechas.

porta aviones a tomar por saco la casa blancaGracias a eso, los minutos de acción aumentan y hay unas cuantas escenas de huída que son realmente impactantes y trepidantes. No falta tampoco algún momento en plan sentimentaloide, ya que las circunstancias del fin del mundo son muy propicias para ello, pero básicamente la historia se centra en la familia protagonista y sus vicisitudes para intentar sobrevivir.

Encarnando a estos personajes están John Cusack y Amanda Peet, una pareja separada que se ve unida de nuevo para intentar salvar a los dos hijos que tienen en común. La química entre ambos personajes no es algo esencial para el desarrollo de la película, pero sí que resultan creíbles. Lo que les rodea tiene más importancia que las propias interpretaciones.

Respecto a los personajes, quizás la historia deje un punto de desesperanza en la raza humana. Ver como de la humanidad se salvan mayormente una serie de especímenes gracias a su dinero, nos hace ver qué es lo que mueve el mundo.

En resumen, una película algo más que palomitera, realmente entretenida para las 2 horas y media que dura, que consigue mantener la atención en la historia, que no te aburras en ningún momento.

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X-Men Orígenes: Lobezno (X-Men Origins: Wolverine, 2009)

LobeznoDirección: Gavin Hood.
Reparto: Hugh Jackman (Logan/Lobezno), Liev Schreiber (Víctor Creed/Dientes de Sable), Danny Huston (William Stryker), Dominic Monaghan (Chris Bradley), Ryan Reynolds (Wade Wilson/Masacre), Taylor Kitsch (Remy LeBeau/Gambito), will.i.am (Wraith), Lynn Collins (Kayla), Daniel Henney (David North/Agente Zero), Kevin Durand (Frederick J. Dukes/La Mole).
Guión: David Benioff y Skip Woods.
Producción: Lauren Shuler Donner, Ralph Winter, Hugh Jackman y John Palermo.
Música: Harry Gregson-Williams.
Fotografía: Donal McAlpine.
Montaje: Megan Gill y Nicolas de Toth.
Diseño de producción: Barry Robison.
USA, Canadá, Australia, 2009

Como muchos ya sabréis, esta película es una precuela que se centra en uno de los personajes de los X-Men, Lobezno, uno de los que más carisma tenía de la saga de mutantes que las películas originales nos presentaban, basándose en los respectivos personajes de cómic.

No es Lobezno al único que vemos, alguno más aparece de forma más o menos velada, incluyendo al Profesor Xavier en un extraño cameo y alguno más, aunque interpretados por distintos actores. Lobezno sí que continúa siendo interpretado por Hugh Jackman, como en las anteriores ocasiones, aunque con más músculo. No es que se luzca interpretativamente, pero sí físicamente, ya que aprovechan para meterle unas cuantas escenas sin camiseta o luciendo brazos y músculos torneados a base de bien.

LobeznoLa historia se ambienta en los inicios del personaje de Logan/Lobezno y su hermano Víctor/Dientes de Sable, desde que son niños, mientras pasan por todas las guerras habidas en el siglo XX, hasta que son reclutados para operaciones secretas y son utilizados, convirtiéndose por momentos en poco menos que animales.

De todo ese viaje, tanto temporal y físico como psicológico, es de lo que nos habla la película, de cómo Lobezno llega a ser el personaje que ya habíamos visto en los X-Men. La recreación de esas guerras con las que se inicia la película es destacable, así como algunas de las escenas de acción posteriores. Creo que la media de planos en ellas es menor de lo que viene siendo habitual últimamente en las películas de acción, cosa que se agradece.

En cuanto a los personajes no hay ninguno que tenga un especial carisma. Ni el propio Lobezno está a la altura de lo que podía esperarse, pero puede pasar el aprobado. Hay otros, como “el tío la vara” y toda la tropa de soldados que dejan bastante que desear.

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Postal (Uwe Boll, 2007)

Postal, goDirección y Guión: Uwe Boll
Reparto: Zack Ward (Dude), Dave Foley (Tío Dave), Chris Coppola (Richard), Michael Benyaer (Mohammed), Jackie Tohn (Faith), J.K. Simmons (Candidato Wells), Ralf Moeller (Oficial John), Chris Spencer (Oficial Greg), Lindsay Hollister (Registradora), Verne Troyer (Voz de Krotchy), Michael Paré (Mendigo), Erick Avari (Habib), Rick Hoffman (Blither), Seymour Cassel (Paul), David Huddleston (Peter), Lucie Guest (Cindy), Heather Feeney (Cajera bancaria), Colin Foo (Titular del boleto), Mike Dopud (Seguridad), Merik Tadros (Nabi), Lorielle New (Starr)
Producción: Uwe Boll, Dan Clarke, Shawn Williamson
Fotografía: Mathias Neumann
Música: Jessica de Rooij
USA, Canadá, Alemania 2007

Uwe Boll es un director al que su fama le precede. Hace poco recibió el honor de ser considerado el nuevo Ed Wood (el peor director de todos los tiempos) y es aficionado a las realizar (nefastas) adaptaciones de vídeojuegos a la gran pantalla, ganándose la enemistad de crítica y público por igual.

Sammy y GeorgiePero a pesar de todo, sigue financiándose sus propias películas, riéndose de todo el mundo e incluso jactándose de ello. Y para demostrar su humor, Uwe aprovecha para ironizar sobre todo eso haciendo una aparición en esta película, en la que es entrevistado y desvela de donde viene la financiación de sus desastrosas películas: del oro nazi.

En la primera escena de Postal, 2 pilotos suicidas están dirigiendo un avión hacia su objetivo y tienen una seria discusión sobre el número de vírgenes que tendrán en el paraíso. Ante las dudas deciden llamar a su jefe, Bin Laden, para preguntárselo, aunque acaban sin tenerlo claro pero aún así estrellándose contra su voluntad.

Y tras esa escena llegamos al paraíso, bueno, a un pueblo llamado Paraíso donde se desarrolla la acción. Ese era el pueblo en el que estaban ambientado los dos vídeojuegos de Postal en los que se basa la película.

Uwe Boll, mini yo y el muñeco de chorra peladaTalibanes, sectas, nazis, niños tiroteados, atropellos exagerados, monos violadores, muchos tiros y muchos muertos. Absurda en algunos puntos y con toques de humor en todo su desarrollo, no se puede decir que Postal sea una película al uso, lo que dada la orfandad de películas original que hay hoy en día, quizás no haya que darle tantos palos al pobre Boll, que al menos tiene la suerte de hacer lo que le da la gana y seguir viviendo de ello.

Mini yo, Osama Bin Laden y su amigo Bush, son algunos de los personajes populares que podemos ver, además de los locos ciudadanos que pueblan la localidad de Paraíso.

unas nazis que lían a cualquieraEl que no la vea, no se pierde nada, pero si no tienes nada mejor que hacer seguro que te sirve para echarte unas risas desconectando del mundo real durante un rato. Quizás esa escena inicial y en la que aparece Uwe Boll autoparodiándose y fustigándose, con un cameo del autor original del vídeojuego poniéndole a parir (y mucho más), sean de lo mejor de la película o al menos de lo que más risas provoca.

Me ha gustado el protagonista, que da muy bien el papel de antihéroe que le toca desarrollar, un tío que da la impresión de estar harto de todo y es muy capaz tanto de humillarse por conseguir un trabajo basura como de coger una pistola y liarse a tiros contra el mundo.

Web Oficial | Película | Vídeojuego

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XIII Conspiración

XIII Conspiración Director: Duane Clark
Año; 2008
País: Francia-Canada
Elenco: Stephen Dorff … XIII
Caterina Murino Sam
Greg Bryk … Colonel Amos
Stephen McHattie … Général Carrington L
Lucinda Davis … Jones
Guión: Philippe Lyon William Vance Jean Van Hamme David Wolkove

Mucho me ha gustado esta serie, de tres horas de duración la cual no sé si ha sido estrenada en algún canal español. Me recuerda a la serie 24. La acción transcurre en suelo americano. Comienza con la muerte de la Presidenta del Gobierno. Se trata de buscar al asesino y creen encontrarlo en XIII. XIII es un hombre que cae de un avión herido, en un región nevada, con la suerte de ir a parar a la casa de un matrimonio donde ella que es médico consigue sanar sus heridas y salvarlo. XIII ha perdido la memoria pero no sus habildades y destrezas, y es una máquina de matar (en defensa propia). Así veremos a medida que va recordando qué lios se traen en las altas esferas del Gobierno, donde un grupo de conspiradores, los mismos que han matado a la Presidenta, quieren no sólo ganar las elecciones sino hacerse con el control total de todo.

La película tiene un ritmo que no da lugar al respiro, XIII va avanzando tirando del hilo, desembrollando la madeja, y no es poco lo que encuentra porque todos parecen estar en el ajo. La fotografía alterna tonos almibarados con otros más fríos o asépticos. Los protagonistas cumplen a la perfección, sobre todo Stephen Dorff que está genial, sin olvidarnos de Greg Bryk
Stephen McHattie o una Caterina Murino
muy convincentes en sus papeles.

La historia se pasa en un suspiro, a pesar de sus tres horas, y las escenas de acción son espectaculares, pero cien por cien creíbles, lo que añade más realismo a lo contado. No falta eso sí el tono peliculero, que hace que un solo hombre, como un Bauer o un Bourne sean ellos solos de salvar a la humanidad

En definitiva nada nuevo, pero bien contado, una puesta en escena cuidada, y esmerada, para ofrecer una película que se ve sin forzar y se disfruta en gran medida.

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Surveillance

Surveillance poster movieDirección: Jennifer Lynch.
Países: USA, Alemania y Canadá. Año: 2008. Duración: 98 min.
Género: Thriller, terror.
Interpretación: Bill Pullman (Sam Hallaway), Julia Ormond (Elizabeth Anderson), Ryan Simpkins (Stephanie), Pell James (Bobbi), French Stewart (Oficial Jim Conrad), Kent Harper (Jack Bennett), Cheri Oteri (madre), Michael Ironside (capitán Billings).
Guión: Jennifer Lynch y Kent Harper.
Producción: Marco Mehlitz.
Música: Todd Bryanton. Fotografía: Peter Wunstorf.
Montaje: Daryl K. Davis.
Diseño de producción: Sara McCudden. Vestuario: Cathy McComb y Sonja

Detesto las películas violentas, máxime cuando no conducen nada más que al espectáculo gratuito. A la hija de David Lynch (al cual pusieron a bajar de un burro con su película Inland Empire) Jennifer Lynch que debuta con esta película no le ha ido nada mal en los Festivales, acaparando varios premios.
A mí su visionado me ha dejado mal cuerpo. Como decía antes no me gustan las películas violentas y ésta lo es y mucho. Como no todo ha de ser matar por matar, se ha de buscar una trama más o menos enrevesada. Así a un pueblo donde unos criminales están cometiendo unos crímenes llega una pareja del FBI, Sam y Elizabeth, a poner las cosas en orden. Se tomarán declaraciones a los policías implicados en una serie de actos que poco tienen que ver con sus funciones policiales. En medio se verán envueltos una familia, donde la madre, sus dos hijos y el potencial padrastro son abordados por dos policías que están medios pirados y ocupan su tiempo puteando a los desgraciados que tienen en suerte toparse con ellos. Así tras recibir un impacto de bala en sus neumáticos luego serán abordados por la pareja, sometidos a sus perrerías y vejaciones. La niña de la familia, con su afición de pintar y más lista que un ratón colorado será la que se entere de qué es lo que está pasando. Su agudeza visual y su inteligencia le permitirán vivir.

En función vemos a actores como Julia Ormond y Bill Pullman ambos bien en sus dos papeles. El ir y venir atrás en el tiempo para ir desgranando la historia solo busca impactar al espectador, con una violencia cruel y desmedida que no esquiva los momentos más sanguinolentos.

No falta el esperado as en la manga, en la última media hora que haría necesaria una relectura de la película para verla con otros ojos, una vez que sepamos qué papel juega cada uno en este escenario que chorrea sangre y hace aguas por todas partes.

Destacaría unas interpretaciones creíbles pero exacerbadas, donde no falta el drogata, la calentorra, el bonachón padre de familia, la niña superlista y el adolescente pasota auriculares en ristre. A lo que hay que sumar dos policías locos, otro mal hablado y uno normal que acabará como el resto, muerto. Habrá quien piensa que vemos algo nuevo, pero a mí me ha parecido más de lo mismo.

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Clean crítica película Olivier Assayas

Clean cartel películaDirección y guión: Olivier Assayas.
Países: Canadá, Francia y Reino Unido.
Año: 2004.
Duración: 110 min.
Género: Drama.
Interpretación: Maggie Cheung (Emily), Nick Nolte (Albrecht Hauser), Béatrice Dalle (Elena), Jeanne Balibar (Irène), Don McKellar (Vernon), Martha Henry (Rosemary), James Johnston (Lee), James Dennis (Jay), Rémi Martin (Jean-Pierre), Laetitia Spigarelli (Sandrine).
Producción: Edouard Weil, Xavier Giannoli, Xavier Marchand y Niv Fichman.
Fotografía: Eric Gautier.
Montaje: Luc Barnier.
Vestuario: Anaïs Romand

A menudo surge la siguiente pregunta: ¿es posible que la gente cambie o acaso estamos condenados a cometer los mismos errores una y otra vez sin capacidad de enmienda?.

Quien ha de cambiar en este caso es Emily, la cual mantiene una relación con el cantante Lee Hauser, quien muere una noche de sobredosis, mientras ella ha dejado horas antes la habitación para ponerse en un coche. Al ser Emily también adicta a las drogas, y pillarla en posesión de las mismas, va a chirona seis meses. El hijo que la pareja tiene en común, Jay, va a vivir con los padres de Lee; Albretch y Rosemary.

Emily debe lidiar con las críticas negativas, esas que achacan la muerte de Lee a ella, a su mala influencia. Tras pasar por la cárcel, deja las drogas recurriendo a la metadona y busca empleo a fin de poder recuperar a su hijo. Buscará apoyo en Elena que le prestará su casa para que se aloje, y recibirá ayuda de Irène para quien trabajó hace años presentando un programa de música en televisión, que le conseguirá un empleo como encargada de una tienda.

Los abuelos de Jay presentan posiciones enfrentadas. Rosemary sufre una enfermedad, consciente de su final y no quiere saber nada de su nuera Emily, como si el perdón no tuviera cabida una vez que el camino a recorrer es mínimo y la naturaleza humana se torna más bondadosa. Por contra Albretch es de esos hombres que cree en la capacidad de cambio, en función de las circunstancias vitales y se aliará con Emily para que ésta pueda ver a su hijo (a pesar de que este influido por su abuela piensa que fue su madre la que mató a su padre, al darle las drogas), sabedor de que en breve estará solo con su nieto sobre la faz de la tierra y dada su edad, sabe que lo mejor para Jay es la presencia próxima de su madre, la cual a su manera trata de reecomponerse, sin renunciar a sus sueños de seguir en la música, su pasión, algo que Albretch le reconoce como algo meritorio.

Es fácil ser valiente cuando las cosas van bien, pero cuando la vida es más difícil, es inusual, y especial“, le dice Albretch a Emily en un momento dado, cuando ella le habla de una prueba que puede hacer en San Francisco, una oportunidad única, que le hará pisar el suelo del mundo en el que quiere vivir, lleno de escenarios y micrófonos…

Ya desde el comienzo la fotografía es apagada, gris, aséptica, como el filo de la navaja o el reflejo de una luna deshidratada. Priman los interiores, las luces de neón, salvo alguna escapada de Emily y Jay al parque, donde entonces si que hay luz natural. Hay música por medio, un mundo devorador de estrellas, que como todo negocio busca obtener los mayores beneficios y verá como una oportunidad la muerte de Lee para reeditar sus anteriores discos y aprovechar el tirón de ventas que supone la muerte de un músico cuando este es joven y guapo. Algo que incluso los padres de Lee verán con buenos ojos, como si en cierto modo la memoria de su hijo siguiera así flotando en el ambiente, en las ondas de la radio al radiar sus canciones.

La acción discurre por distintas ciudades, a caballo entre Vancouver, Londres y París. Emily habla chino, inglés y francés, así que la oíamos hablar en estas tres lenguas con desenvoltura.

A pesar de la desesperanza que parece insuflar la historia, poco a poco esta dejará pasó a la esperanza (no envuelta en papel de regalo sino en un contexto donde cada progreso se consigue con sangre, sudor y lágrimas), al cambio, al reencuentro familiar, a esa nueva vida luminosa con la que todos soñamos, y que a menudo es tan solo alimento de los sueños, la arcadia onírica con la que alentar nuestras acciones en pos no ya de la felicidad sino de la minimización del dolor y de la soledad en un mundo de distracciones y deseos fustrados.

Cabe citar las potentes interpretaciones de Maggie Cheung y Nick Nolte, con una fuerza atronadora, no tanto por lo que dicen sino por aquello que callan. Cuando se habla de química entre dos actores, esta película es buena muestra de ello. Bravo por Assayas.

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La edad de la ignorancia crítica película

La edad de la ignorancia cartel películaDirección y guión: Denys Arcand.
País: Canadá. Año: 2007.
Duración: 104 min. Género: Comedia.
Interpretación: Marc Labrèche (Jean-Marc Leblanc), Diane Kruger (Véronica Star), Emma de Caunes (Karine Tendance), Rufus Wainwright (el príncipe cantante), Sylvie Léonard (Sylvie Cormier-Leblanc), Caroline Néron (Carole Bigras-Bourque), Didier Lucien (William Chérubin), Macha Grenon (Béatrice), Rosalie Julien (Laurence Métivier).
Producción: Denise Robert y Daniel Louis.
Música: Philippe Miller.
Fotografía: Guy Dufaux.Montaje: Isabelle Dedieu.
Diseño de producción: François Séguin.
Vestuario: Judy Jonker.

El prota es Marc Labréche casado desde hace dieciséis años con su esposa Sylvie (Sylvie Léonard), la cual es es una adicta al trabajo con la que no folla desde hace un año y medio, según le dice a un compañero de curro, que le replica que el hombre está programado para eyacular cada tres días, que sino luego viene el cancer de próstata, y que pasa el día colgada al teléfono (es la agente inmobiliaria más reconocida de Canadá, como queda patente en el coche que conduce).

El matrimonio tiene dos hijas. Una,la mayor se pasa el día con los cascos puestos o se la chupa a algún vecino. La pequeña también lleva cascos y le gusta jugar a los videojuegos con la nintendo y ambas pasan de su progenitor como de la mierda, tanto en el coche, en casa, en todas partes.

Jean-Marc es funcionario de la ciudad de Quebec, hace un buen trecho en coche y en tren donde cada cual va a la suyo y se ven caras de hastío, entre el ruido de los claxon cuando está inserto en el embotallamiento diario.

En su trabajo “de atención y defensa del ciudadano” debe escuchar y proponer soluciones a los ciudadanos que le van con sus problemas; un separado que vive en la miseria porque tiene que dar cuatro quintas partes de lo que gana a su ex mujer, un maestro de escuela aterrorizado por un joven camboyano delincuente menor de edad que ha amenazado con matarle si no le aprueba a pesar de no ir nunca a clase, un hombre que ha perdido ambas piernas en un accidente automovilístico que él no provocó y al cual el gobierno le reclama el coste de la mitad de los daños, una mujer cuyo marido es cocinero detenido por la policía por el mero hecho de ser árabe, como vimos recientemente en El expediente Anwar).

Él les escucha e incluso les desalienta, porque todo le parece una patraña, una monumental mentira y aunque ellos tienen sus problemas él también tiene los suyos y sus sueños de juventud sus actos anti-sistema ahora son agua pasada que ni mueve molinos ni le quita la sed de la desazón.

La madre de Jean-Marc sufre de Alzehimer y su hijo al que no reconoce solo desea no verla sufrir.

Jean-Marc se evade de ese mundo de mierda a través de la fantasía, así se ve como escritor, de un libro premiado titulado.
«Un hombre sin interés», un libro autobiográfico.
En sus fantasías abunda el sexo, quizá por falta de él y así siempre está la amiga de una del curro detrás suyo, pidiendo que la penetre analmente. El rol cambia. Jean será escritor, político y ella siempre tendrá las bragas en los talones esperando su momento sexual.
A su jefe, una rubia maciza y avinagrada la insertará en sus fantasias sadomasoquistas, pidiéndole ésta que le azote, “que le dé su merecido“. Otra compañera del curro, lesbiana, le pedirá que la cure de su mal, follando con ella se entiende.
También le secunda en sus fantasías una actriz famosa que está ahí siempre que la requiere, incluso en la ducha (la actriz es la guapa Diane Kruger)

La película resulta un poco descompensada porque la primera hora es un cúmulo de gags, un delirio constante, donde Jean-Marc no deja títere con cabeza. Luego se desinfla bastante, con la muerte de la madre de Jean-Marc, y la gesta medieval. Ahí baja el ritmo y los delirios de Jean-Marc sus fantasías eróticas se van poco a poco desvaneciendo, a medida que asume la realidad que le rodea, que a pesar de que pueda ser odiosa y nada gratificante (incluso llega a decir que podría matar a su mujer), es lo que hay y de nada sirve fantasear porque tarde o temprano hay que despertar.

No sabemos que pasará con Jean-Marc, si volverá con su mujer, si se hablará con sus hijas. No importa. La película es una radiografía certera del mundo desarrollado, de la ambición desmedida, de la falta de valores e ilusiones, del triunfo del egoísmo y la insolidaridad. Cada gag es una reflexión. Unas más profundas que otras, pero la película a pesar de su puesta en escena austera y nada artificiosa hace mella por su mensaje directo, franco y sincero.

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Chantaje crítica película

ChantajeDirección: Mike Barker.
Título original: Butterfly on a wheel Países: Reino Unido y Canadá.
Año: 2007. Estreno 30/04/08
Duración: 95 min.Género: Thriller.
Interpretación: Pierce Brosnan (Tom Ryan), Gerard Butler (Neil Warner), Maria Bello (Abby Warner), Claudette Mink (July), Samantha Ferris (Diane)
Guión: William Morrissey Producción: Pierce Brosnan, William Morrissey y William Vince.
Música: Robert Duncan.Fotografía: Ashley Rowe.
Montaje: Guy Bensley y Bill Sheppard.
Diseño de producción: Rob Gray.
Vestuario: John Bloomfield.

Hay ciertas películas que causan hastío y esta es un claro exponente de ello. Se nutre de mil películas vistas y en su reformulación nada hay que la haga interesante, no ya en su planteamiento sino en su puesta en escena, plana y funcional.
Al mal resultado ayuda unas interpretaciones penosas, tanto de Brosnan, Butler y Bello, la terna protagonista que creen que con hacer muecas y poner cara de loco o de chulo su personaje se conforma como por acto de magia. No falta la puesta en ropa interior de Bello, luciendo una lencería negra muy sensual.

La historia además se nutre de todos los tópicos. Tenemos una familia integrada por un publicista de éxito y su mujer que ha dejado su carrera de fotógrafa para dedicarse al cuidado de su hija.
Si viven bien y no les falta de nada, es porque él ha triunfado y ambos se relamen al comprobar “lo lejos que han llegado“. Ligando la distancia recorrida con el dinero en el banco.

Una mañana la pareja deja la casa para pasar el día fuera hasta la noche y desde la agencia le envían a una señora que cuidará de su hija. Cuando van en el coche surge en el asiento trasero una figura que les apunta con un arma. Podemos pensar que se trata de un psicópata, de alguien que quiere dinero, pero luego la historia a fin de darle algo más de exotismo irá por otros derroteros.

El caso es que el maleante está compinchando con la niñera y si la parejita feliz no hace lo que él les ordena dará la señal de matarla.

¿qué estarías dispuesto a hacer por salvar a tu hija?. Esa es la pregunta del millón de dólares.
Luego esta premisa se pone enseguida en solfa, porque no se sabe bien a qué carta juega el maleante, mientras que la parejita debe ir sorteando pruebas, como conseguir dinero para pagar una comida cara o enviar un sobre, sino quieren perder a su retoño.

El principal fallo que le veo es que no resulta creíble desde ningún momento. El malo debía ser muchísimo más malo y misterioso y ese pánico que siente la pareja ante su situación, se despacha con el marido haciendo muecas, moviendo los brazos, poniendo los ojos en blanco con una actuación de Butler horrenda.

El caso es que como luego se verá todo tiene su porqué e importará poco si quien se la está jugando al marido es su jefe, algún compañero o una tercera persona con ganas de hacerlo sufrir, al tiempo que van aflorando sus trapos sucios y se va ajando el manto dorado que cubre su vida maravillosa.

La realización de Mike Barker tampoco ayuda mucho. Se echa mano de primeros planos, como si mostrando sus jetas aparentemente descompuestas el impacto emocional en el espectador hubiera de ser mayor. A su vez se emplean planos aéreos, donde vemos circulando al coche desde el aire, pero nada que consigua retener nuestra atención en un diálogo vibrante o en alguna otra circunstancia a tener en cuenta.

En algún momento parece apuntar que se librará una batalla psicológica, donde dos inteligencias se podrán en liza prestas para el combate (como la escena en la que Maria Bello se desnuda para embutirse en un vestido rojo), pero sabemos de antemano que es lo que va a suceder en casi todo momento (como el paso de la pareja por el hotel).

No obstante el as en la manga se reserva para el final, donde como sucede en las películas mediocres, se vuelve a explicar todo de nuevo o sus aspectos más relevantes, para que lo entendamos y nos vayamos a casita con todo bien mascadito y “la lección aprendida”.

Hay un refrán que dice que “donde tengas la olla no metas la polla”, porque digo yo que correrás el riesgo de que se te escalfe y no puedas seguir empleándola para cepillarte a tus compañeras de curro.

Resumiendo, Chantaje es un hora y media tirada por la borda.

¿Who breaks a butterfly upon a wheel?. ¿Quién torturaría a una mariposa con una rueda?
Este compendio de desesperación, pérdida, abandono, traición es infumable.

El título original: Butterfly on a wheel se ha trocado por el de Chantaje, si bien más que Chantaje sería mejor haberla titulado Venganza o Revancha o Donde las dan las toman, (aunque supongo que ya estarán pillados).

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