Archivos de la Categoría 'Cine Griego'

Canino (Kynodontas 2009)

Canino poster película
Título original: Kynodontas. Dirección: Yorgos Lanthimos.
País: Grecia. Año: 2009.
Duración: 94 min.
Género: Drama. Interpretación: Christos Stergioglou (padre), Michele Valley (madre), Aggeliki Papoulia (hija mayor), Mary Tsoni (hija pequeña), Christos Passalis (hijo), Anna Kalaitzidou (Cristina).
Guión: Yorgos Lanthimos y Efthimis Filippou.
Producción: Yorgos Tsourgiannis.
Distribuidora: Avalon Productions

Como se puede apreciar, no sé bien si porque son fechas donde uno intenta disfrutar más de las horas de luz en la calle, la piscina, o por ahí viajando, o bien porque la cartelera lleva ya unas cuantas semanas ofreciendo una panoplia de películas donde el denominador común es que son todas bastante malas, hacía ya un tiempo que no escribíamos nada en la blog. Hasta que vi Canino y me fue dable de nuevo acometer el teclado.

Me ha causado desazón y placer cinéfilo el visionado de esta película. Película rara y singular donde las haya. Canino es de esas películas que hacen que las pupilas se ensanchen hasta lo infinito, mientras nuestro cerebro se pregunta si lo que vemos es un chiste malo o una reflexión sobre nuestra existencia, y en ese balanceo se mueve toda la película. De entrada vemos a unos jóvenes, cuya apariencia es la de unos adultos, a quienes parece les falta un hervor, escuchar definiciones en un magnetofón, que nada tienen que ver con la realidad.

La casa en la que moran es una fortaleza, donde el cabeza de familia junto a su mujer, tratarán por todos los medios que su hijo y sus dos hijas, no tengan contacto con el exterior, que nada les contamine, y esa búsqueda de la pureza, supone algo todavía peor, pues incide en el incesto, en relaciones sexuales previo pago que desvinculan el sexo de cualquier sentimiento, y en unas relaciones familiares turbias y opresivas, que explicitan un ambiente irrespirable, asfixiante, propio de las producciones de Haneke, donde los personajes deambulan por un suelo quebradizo, redifiniendo a cada momento el contorno cortante de la cordura.

Actores y actrices muy inspirados, un guión magistral y una puesta en escena, cuyas imágenes provocan rechazo por lo poco convencional del modo de proceder de los protagonistas, supone una pausible muestra de como el mundo de cada uno muchas veces se reduce a una casa, a una idea, a un pensamiento, y son esas cárceles físicas o mentales las que impiden el desarrollo personal, el crecimiento espiritual, el goce de la libertad total y plena que nos permite vivir y equivocarnos, aprender de nuestros errores, liberados entonces de ese padre o estado que con su afán de protegernos sólo logra destruirnos.

Es Canino una película que merece la pena ver. Las películas griegas que llegan a nuestras carteleras estos últimos años podrían contarse con los dedos de una mano y nos sobrarían varios dedos. Si lo que nos llega es como Canino estamos de enhorabuena. La premiaron en Cannes. Lo merecía.

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Yumurta

Yumurtatítulo internacional: Egg
título original: Yumurta país: Grecia, TR año: 2007
género: ficción
dirección: Semih Kaplanoğlu guión: Semih Kaplanoğlu
reparto: Nejat İşler, Saadet Işıl, Ufuk Bayraktar, Tülin Özen, Gülçin Santırcıoğlu, Kaan Karabacak
fotografía: Özgür Eken
montaje: Ayhan Ergürsel, Semih Kaplanoğlu, Suzan Hande Güneri
escenografía: Naz Erayda
productor: Semih Kaplanoğlu, Lilette Botassi, Panayiotis Papazoğlu
producción: Inkas Film Productions, Kaplan Film Production (TR), PPV S.A. (GR)

Yumurta forma parte de una trilogía. Yumurta (Huevo) es la primera parte, la segunda película se titula Süt (Leche) y de la tercera todavía no sabemos nada.

Yusuf, el protagonista de este film, debe dejar Estambul cuando por teléfono le avisan de que su madre Zehra ha muerto. Coge el coche y vuelve a su pueblo, a sus raíces. Tras el funeral, descubre que una joven de 17 años, llamada Ayla, pariente suya, ha estado durante cinco años cuidando de su madre.

Yusuf es poeta, ha publicado algún libro, que vecinos y familiares han leído, y tiene poco interés en permanecer en su pueblo, el cual odia, según le cuenta a una vecina. Una vez en el pueblo, Ayla le comenta que la voluntad de su difunta madre era sacrificar un carnero en su muerte, y Yusuf a regañadientes accede. Para ello tanto Yusuf como Ayla emprenden un viaje que es exterior y la vez interior. Ayla descubre otros paisajes, otras localidades, saliendo así por una vez de su pueblo y Yusuf sin querer asumirlo comienza a sentir algo nuevo, una sensación de bienestar, en compañía de la joven. De ese modo acontence su particular catarsis.

El ritmo de la película es calmo. Ya de entrada, en su primera secuencia, durante casi diez minutos vemos como por una trocha envuelta en brumas, una anciana llega hasta donde está situada la cámara, para coger otro camino y darnos entonces la espalda. Así es como se desarrolla la película, con secuencias plagadas de silencio, donde los personajes apenas hablan, simplemente se miran unos a otros, sin apenas dar importancia al lenguaje. Esto puede sacar de quicio a más de uno, pero a mí personalmente me depara los beneficios de un masaje en la espalda. Este tipo de producciones me relajan. No atruenan los autos, ni los teléfonos móviles, ni la gente sufre de verborrea enfermiza. Nos encontramos ante personas de una pieza, sobrias en su proceder, templadas, calmas, en un pueblo donde la vida transcurre lentamente, sin sobresaltos, donde parece que no hay nada que hacer, lejos del fragor de la capital, viviendo en casas austeras, donde apenas sobra nada y la gente vive con lo justo.
De ahí que Yusuf se ahogue en su pueblo natal, al tiempo que por otra parte eche de menos esa vida anterior a mudarse a Estambul, sobre todo después de conocer a esa parienta con la que no sabemos si querrá curar las heridas de la soledad o cuando menos querrá devolverle el cariño que éste no pudo dar a su madre durante los años precedentes a su muerte, por lo que se siente culpable.

Existe otro cine, lejos de la pirotecnia y la frivolidad, y esta película es claro ejemplo de ello, si bien ya sabemos lo que eso implica para este tipo de películas: que no llegan a estrenarse en España.

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Un toque de canela

Un toque de canela Dirección y guión: Tassos Boulmetis.
País: Grecia.
Año: 2003.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: George Corraface (Fanis Iakovides), Ieroklis Michailidis (Savas Iakovides), Tamer Karadagli (Mustafa), Renia Louizidou (Soultana Iakovidou), Basak Köklükaya (Saime), Tassos Bandis (Vassilis), Stelios Mainas (Tío Aimilios), Markos Osse (Fanis niño), Thodoros Exarchos (Doctor).
Producción: Lilly Papadopoulou y Artemis Skouloudi.
Música: Evanthia Reboutsika.
Fotografía: Takis Zervoulakos.
Montaje: George Mavropsaridis.
Dirección artística: Olga Leontiadou.

Es de agradecer tener la oportunidad de ver una película Griega, ya que apenas llega ninguna a nuestras pantallas, ni tampoco se editan muchas en DVD.
Del reparto, el más popular es Georges Corraface, que se hizo muy famoso por su torrida aparición en La pasión Turca.

La película la cual se ha definido como una mezcla entre Cinema Paradiso y Como agua para chocolate, ya nos puede dar unas pistas sobre el trasfondo de la historia, la cual ocurre en Estambul, cuando Fanis, y sus padres son deportados a Grecia y deben dejar Estambul. Fanis es el niño que deja su ciudad, a su abuelo con el que tiene una especial relación y a la niña de la cual está enamorado, la joven Saime.

Un toque de canelaVassilis, el abuelo de Fanis que tiene un establecimiento de alimentación es un enamorado de la cocina, de las especies y como le dice a su nieto, la palabra gastrónomo contiene la palabra astrónomo y llevado a la práctica el niño Fanis una vez sea adulto se convierte en un prestigioso astrónomo que sigue teniendo querencia por la cocina, y los olores evocadores de los sugerentes guisos. Preciosa es la escena en la que en desván, el abuelo le da una lección de gastronomía-astronomía recurriendo a las diferentes funciones de las especies, a las que equipara con los diferentes planetas. Son las postales impregnadas de los olores de las especies las que evocarán los tiempos pasados, el puente entre el ayer y el hoy. O esa canela que en las albondigas ejerce el milagro de que quien las come mira a los ojos al que tiene a su lado, logrando el hermanamiento.

Existe un antes y un después antes de la deportación. Fanis deja Estambul y ya nunca más volverá a ver a su abuelo el cual siempre dice que irá a Grecia a verlos pero al final nunca va, aquejado de una enfermedad. Mientras Fanis se va haciendo mayor siente la llamada de la gastronomía y dedica su tiempo a cocinar para su familia, al tiempo que lo compagina con sus estudios (estupenda la escena del niño vestido de boy-scout cocinando en el burdel)

La historia alterna el tiempo presente con flash-back que nos llevan a los años de juventud y mocedad de Fanis. La película es agradable, emotiva, evocadora, por la cual pululan buena gente, que se reúnen en torno a unos platos bien guisados mientras que van asimilando la realidad social circundante, como si un buen plato de comida fuera la única tabla de salvación a la que aferrarse, el pegamento que une a las familia y las hace estar juntos y en armonía.

En resumen una película muy recomendable, con una estupenda fotografía muy luminosa y vital, con unos personajes humanos y creibles que nos conmueven con sus historias mínimas pero no por ello menos importantes.

Un toque de canela IMDB | Página oficial

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