Archivos de la Categoría 'Cine Japonés'

El infierno (Danis Tanovic 2005)

El infierno poster películaDirección: Danis Tanovic.Países: Francia, Italia, Bélgica y Japón.
Año: 2005.
Duración: 98 min. Género: Drama.
Interpretación: Emmanuelle Béart (Sophie), Karin Viard (Céline), Marie Gillain (Anne), Guillaume Canet (Sébastien), Carole Bouquet (la madre), Jacques Gamblin (Pierre), Jacques Perrin (Frédéric), Miki Manojlovic (el padre), Maryam D’Abo (Julie), Gaëlle Bona (Joséphine), Dominique Reymond (Michelle), Jean Rochefort (Luis).
Guión: Krzysztof Piesiewicz; con la colaboración de Agnieszka Liepiec Wròblewska; basado en la trilogía “Paraíso, infierno, purgatorio” de Krzysztof Kieslowski y Krzysztof Piesiewicz.
Producción: Cédomir Kolar y Marc Baschet. Música: Danis Tanovic y Dusko Segvic.
Fotografía: Laurent Dailland. Montaje: Francesca Calvelli.
Diseño de producción: Aline Bonetto. Vestuario: Caroline de Vivaise.

Pocas cosas laceran tanto el alma humana como un amor no correspondido. Tras unos títulos de crédito ciertamente perturbadores vemos a un hombre salir de la cárcel. El mismo que irá a su domicilio para ver como su mujer lo desdeña. Al tratar de ver a sus tres hijas, la primera se lo impide, para acabar el hombre defenestrándose, muriendo instantes después.

Pasa el tiempo y ahora vemos las existencias de tres mujeres; Céline, Sophie y Anne. Son las tres hermanas del comienzo. Céline vive sola, y los fines de semana se traslada en tren a ver su madre que vive en una residencia de ancianos. Las rutinas se repiten semanalmente y la madre, se comunica con su hija a través de notas en un papel. La segunda ve como su marido le es infiel, y la tercera es una estudiante universitaria que mantiene un affaire con uno de sus profesores, casado y cuya hija es amiga suya.

El nexo de unión de las tres es que ambas no tienen lo que desean. Céline es objeto de la persecución de un hombre algo más joven que ella que la asalta en un bar, próximo a su casa. Finalmente Céline llega a la conclusión de que el hombre la desea. Está equivocada como se verá. Eso le conmocionará. A su vez Sophie, constata como su marido le es infiel con una cliente. Más que deseos de venganza, Sophie se mueve en los territorios de la degradación, en los contornos afilados de la bajeza, llegando incluso a oler el cuerpo desnudo de la amante con la que su marido acaba de yacer en un hotel. Sophie quiere dejarlo, pero no puede, lo odia, lo rechaza, pero al mismo tiempo quiere retenerlo, poseerlo, lograr que él se derrame en ella. Vano intento. Finalmente, Anne, quiere que esa aventura que mantiene con su profesor sea algo más. Locamente enamorada de su maestro, sin él su vida es un barco a la deriva, un horizonte plagado de nubes negras, un arcoiris monocromo, una ambiente enrarecido, un desequilibrio que solo su presencia, sus palabras, su aliento logra mantenerla con vida. Está enamorada de cabo a rabo. Pero el profesor tiene una vida hecha y para él, esa aventura es un pasatiempo, un yacer con un cuerpo turgente, un regalo del presente, no una inversión para el futuro

Así las cosas, las tres hermanas constatan que un amor correspondido duele, frustra, deprime, las hace languidecer, vadear por la locura.
Como corolario, en una reunión que las tres hermanas mantendrán con su madre, sacará a la luz algo del pasado de su padre, que si a priori debería cambiar las cosas, queda claro que uno se cree su historia, equivocada o cierta y a menudo no deja lugar para el arrepentimiento. Queda para el espectador una drama, bien narrado e interpretado, el cual no deja tanta huella como debería habida cuenta de lo que hay en juego.

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Una llamada perdida

Una llamada perdida poster películaDirección: Eric Valette.
Países: USA, Japón, Reino Unido y Alemania.
Año: 2008.Duración: 87 min. Género: Terror, thriller.
Interpretación: Shannyn Sossamon (Beth Raymond), Edward Burns (Jack Andrews), Ana Claudia Talancón (Taylor Anthony), Ray Wise (Ted Summers), Azura Skye (Leann Cole), Johnny Lewis (Brian Sousa), Jason Beghe (Ray Purvis), Margaret Cho (Mickey Lee), Meagan Good (Shelley Baum), Rhoda Griffis (Marie Layton).
Guión: Andrew Klavan; basado en la novela “Chakushin ari” de Yasushi Akimoto.
Producción: Broderick Johnson, Andrew A. Kosove, Scott Kroopf, Jennie Lew Tugend y Lauren C. Weissman.
Música: Reinhold Heil y Johnny Klimek.
Fotografía: Glen MacPherson. Montaje: Steven Mirkovich.
Diseño de producción: Laurence Bennett.

Nos encontramos ante un nuevo remake de una producción asiática. A falta de ideas originales los productores americanos han visto el cielo abierto con la producción ingente de películas de terror rodadas en Asia y cada día llegan a nuestras carteleras remake de las mismas, con cambios mínimos, más allá del marco espacial y detalles propios del sistema americano que las hagan digeribles para el homogéneo y palomitero público.

Cuando en una película de terror, quien mata no es alguien de carne y hueso, de ánimo belicoso, enarbolando un cuchillo, una sierra, o manos sarmentosas, sino un espíritu, la historia deja de interesarme ya de entrada, porque hacer pasar como posible algo que es pura fantasía hace que la historia se resienta, porque no hay por donde cogerla, ni lo que es más grave, disfrutarla.

Como “aderezzo visual”, los protagonistas son jóvenes y guapos, y las chicas que pululan por la cinta son unos bellezones, como la atractiva, Ana Claudia Talancón o la protagonista Shannyn Sossamon.

La historia va como sigue. Una estudiante está en su jardín mira su móvil y ve que tiene una llamada perdida. Activa el buzón de voz, y reconoce su voz, poco después muere, cuando al asomarse a una pequeña laguna, una mano la lleva al fondo ahogándola. La siguiente muerte sigue el mismo procedimiento. Antes de morir, el potencial difunto recibe una llamada pérdida, que no es otra cosa que un mensaje de voz, donde se le señala cual será la fecha de su muerte, en un horizonte vital de un par de días a lo máximo.

La protagonista, Beth, una vez que ve que sus amigos van estirando la pata y que la Parca va estando cada vez más próxima, se pone en contacto con Jack, un policía local, que la cree porque su hermana murió también en extrañas circunstancias y su muerte piensa que “guarda relación con el caso”. Así que los dos tratarán por todos los medios que la parca no se lleve a Beth.

Como toda investigación que se precie, el policía irá tirando del hilo, hasta que una vez deshecho el ovillo, se encuentren ante una niña huérfana, acogida por los servicios sociales, la cual presuntamente era maltratada por su madre, sumida por otra parte, en un estado de silencio.

Como todo lo que vemos y se cuenta no tiene ni pies ni cabeza, al final se trata de explicar todo lo anterior para revestirlo de cierta lógica, si bien el epílogo deja de nuevo abierta la puerta a nuevas secuelas que seguro seguirán perpetuando esta sandez.

Qué quieren que les diga, prefiero Destino Final. He de decir que no he visto la película original, pero seguro que tiene más gracia que este remake, rodado con escasa chispa, de ahí que su resultado a pesar de las máscaras y los golpes de efecto sea tan poco pavoroso como un “carnaval veneciano” con cuatro amaretto de más.

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Shara de Naomi kawase crítica película

Shara de Naomí KawaseTítulo original: Sharasojyu
Dirección y guión: Naomi Kawase
Producción: Japón.
Año: 2003. Yoshiya Nagasawa, Nikkatsu Corporation, Yomiuri Television.
Fotografía: Yutaka Yamasaki
Montaje: Shotaru Anraku, Naomi Kawase, Tomoh Sanjo
Música original: UA
Reparto: Kohei Fukunaga, Yuka Hyodo, Naomi Kawase, Kanako Higuchi

Shara es la primera película que veo de la directora Naomi Kawase y está claro que poco o nada tiene que ver su estilo con lo que prima en los cines hoy en día. La película apabulla por su frescura, su puesta en escena tranquila, donde la vida y la muerte fluye inexorablemente, sin ánimos planfetarios ni elementos verborreicos que diluyan la emoción.

Es Shara la historia de una perdida, de una tragedia. Luego esa tragedia ha de ser digerida por la familia, los padres y el hermano gemelo. Ante esa perdida cabe el mutismo, la soledad, la huida, como pretende Shun, al enterarse de que han encontrado finalmente el cuerpo de su hermano gemelo. Su padre lo retiene, a la fuerza, obligándose así a lidiar con la realidad, con los problemas.

El niño que la madre de Shun trae en camino quizá no sea la solución pero al menos permitirá olvidar en cierta manera al difunto. Preciosa es la escena del parte, con toda la familia reunida entorno a la parturienta, en ese momento único de generación de vida.

No abundan los diálogos, prima la contención, se dicen las frases justas y a todos ellos, salvo en la escena del baile, les cuesta manfiestar sus sentimientos, ya sea cuando Shun recibe un beso un Yu, y responde con parsimonia sin emocionamiento.

Son muchas las cosas que se dejan fuera de plano, que uno debe interpretar. Hay momentos que pueden confundir, como esos diálogos traidos de nuevo a escena, en el paseo que Shun acomete, hasta el punto donde hace cinco años perdió la pista de su hermano.

Shara destila belleza soterrada, contención, sufrimiento y también esperanza. Todo ello desde la contención, desde la elípsis.

Recomiendo leer la Crítica de Shara en Tren de sombras

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Seda crítica película

Seda cartel películaDirección: François Girard.
Países: Canadá, Italia y Japón.
Año: 2007.Duración: 107 min.Género: Drama.
Interpretación: Michael Pitt (Hervé Joncour), Keira Knightley (Hélène Joncour), Alfred Molina (Baldabiou), Kôji Yakusho (Hara Jubei), Mark Rendall (Ludovic)
Guión: François Girard y Michael Golding; basado en la novela de Alessandro Baricco.
Producción: Niv Fichman, Nadine Luque, Domenico Procacci y Sonoko Sakai.
Música: Ryuichi Sakamoto.
Fotografía: Alain Dostie.Montaje: Pia Di Ciaula.
Diseño de producción: François Seguin.
Vestuario: Kazuko Kurosawa y Carlo Poggioli.

Llevar a la gran pantalla un libro de escasas cien páginas, como Seda de Alessandro Baricco es correr un riesgo, confiando en que la buena acogida que tuvo el libro atraiga al espectador al cine. En el libro la historia de amor-desamor funcionaba bien y el libro tenía una aura poética que impregnaba el relato, que se leía en un par de horas.

En su traslación a la gran pantalla, se confía en exceso en los bellos paisajes por los que transita el protagonista, Hervé, unos paisajes hermosos que son una delicia para los sentidos. Pero eso y nada es lo mismo si la historia humana no tiene chicha, y esta tiene muy poca. Hervé se enamora de Heléne, pero enseguida, nada más casarse, se va nada menos que a Japón a coger unos huevos, con los que se fabricará en su pueblo seda. En ese viaje se enamora de una misteriosa mujer, que no es Japonesa, que marcará su existencia ya para siempre.

A su regreso, su relación con su mujer se ha enfriado y Hervé sólo quiere volver a Japón a recuperar algo que nunca ha tenido, movido por un deseo irrefrenable, mientras Heléne constata como Hervé no es ya el hombre del que se enamoró, con la mente en otra parte, a lo que se suma que no pueden tener descendencia y eso les atormenta.

Lo interesante de un viaje es que quien lo realiza cambie interiormente, pero en ese aspecto los personajes son meras caricaturas, ligeros esbozos, meros caretos sin nada dentro, por lo que es imposible conmoverse lo más mínimo con la historia que se ve.
De nuevo uno se pregunta si es necesario llevar al cine todos los libros que han sido éxitos de ventas. En esta ocasión su paso a la gran pantalla ha sido una película lenta, banal y aburrida carente del menor interés, más allá de una preciosista fotografía y unos escenarios naturales impactantes.

Ya puestos, no sé a qué están esperando para adaptar Nieve, de Maxence Fermine, muy parecido a Seda, también ambientado en Japón con mujeres funambulistas y Haikus.

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Time (Shi Gan, 2006)

TimeDirección y guión: Kim Ki-duk.
Reparto: Sung Hyun-ah (See-hee), Ha Jung-woo (Ji-woo), Park Ji-yun (Seh-hee), Kim Sung-min (doctor), Kim Ji-hyun (Yeon-hee), Kim Bo-nah (Yoon-ah).
Producción: Kim Ki-duk.
Música: Noh Hyung-woo.
Fotografía: Sung Jong-moo.
Montaje: Kim Ki-duk.
Dirección artística: Choi Keun-woo.
Vestuario: Lee Dah-yeon.
Corea del Sur, Japón 2006

Tengo que confesar que con esta película me he perdido. El dicho de que todos los chinos son iguales es un poco exagerado, pero parece ser que con los coreanos se cumple, porque las a las chicas de esta peli sólo las he podido distinguir por el peinado, y cuando se lo cambiaban o llevaban un gorro, se fastidió, me parecía que era otra cuando en realidad era la misma.

Eso influye a la hora de seguir el ritmo a la película, que por otra parte, está muy bien desarrollada, como suele ser habitual en este director coreano, Kim Ki-Duk.

TimeSus películas siempre van algo más allá de lo que realmente se ve en pantalla, trascienden a la propia historia que cuentan y nos ponen en el punto de mira problemas que acucian a la sociedad de hoy en día.

En este caso el propio título lo deja claro: time, usease, tiempo, para que nos entendamos. Concretamente el paso del tiempo.

La protagonista de la historia es una chica tremendamente celosa, hasta el punto de formarle bochornosos espectáculos en público a su chico por cualquier nimiedad. Pero a lo que en realidad tiene miedo es a perderlo.

Te envidio, debe de quererte mucho”, le dice una chica a él después de presenciar uno de los numeritos que le monta. Lo cierto es que es así, ella le ama de una manera enfermiza y teme al paso del tiempo, que irremediablemente se fijará en otra y a ella la dejará cuando se haya cansado de ver todos los días la misma cara, por lo que decide convertirse en esa otra.

Segura de que él también la ama, se decide a hacerse una operación de cirugía para convertirse en otra nueva chica, pensando que la esperará, a pesar de saber que la recuperación le tardará 6 meses.

TimeCon esta premisa parte la película, pero además esto se volverá contra la propia chica y la historia conlleva alguna complicación más cuando el verdadero carácter de ella sale a relucir de nuevo a pesar de su apariencia distinta. En ese momento él decidirá pagarle con la misma moneda.

La moraleja que creo que hay que sacar es que la verdadera naturaleza de las personas, a pesar de que sea un tópico, está en el interior y aunque cambiemos nuestro aspecto de cara a los demás, en realidad seguiremos siendo la misma persona y en algún momento dado podrá parecernos que algo ha cambiado, pero al final lo que más importancia tiene seguirá en el mismo sitio.

No creo que sea la mejor película de este director coreano, a mí Hierro 3 me sigue pareciendo difícil de superar, pero no está mal para acercarse a su filmografía los que no lo conocen e ir tirando hacia atrás de títulos. Seguro que no salen defraudados.

Kim Ki-Duk | Hierro 3 | Samaritan Girl (y 2) | El Arco | Primavera, Verano

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Nadie sabe crítica película japonesa de Hirokazu Kore-eda

cartel pelicula nadie sabeDirección y guión: Hirokazu Kore-eda.
País: Japón.
Año: 2004.
Duración: 141 min.
Género: Drama.
Interpretación: Yuya Yagira (Akira), Ayu Kitaura (Kyoko), Hiei Kimura (Shigeru), Momoko Shimizu (Yuki), Hanae Kan (Saki), You (Keiko, la madre).
Producción: Hirokazu Kore-eda.
Música: Gontiti.
Fotografía: Yutaka Yamazaki.
Montaje: Hirokazu Kore-eda.
Diseño de producción: Toshihiro Isomi y Keiko Mitsumatsu.

Nadie sabe es una “película-bombón“, de esas que se degustan lentamente, como esos bombones que hay que introducir en la boca e irse deleitándose a medida que se derritan, paladenado su textura, su aroma evocador, y dejan un regusto dulzón a veces amargo.

El argumento de la película no promete demasiado al menos en teoría. Una mujer tiene cuatro hijos de padres diferentes, sin escolarizar con los cuales se va alojando en diferentes edificios. Al poco de llegar a uno de ellos, y presentarse a los vecinos, Keiko que así se llama la madre les presenta a uno de sus hijos, Akira y Kyoko, mientras que los dos más pequeños Shigeru y Yuki, entran el domicilio escondidos dentro de una maleta. La hermana algo menor que Akira lo hará de noche sin ser vista por los vecinos. La madre no puede permitir que nadie sepa de la existencia de los más pequeños pues la policía tomaría cartas en el asunto si sabe que vive con los cuatro hijos, sin escolarizar y sin la figura paterna, por lo que a todos los efectos esos niños no existen.

La familia al completo Nadie sabe Para complicar más la existencia de sus vástagos, la madre haciendo gala de su inmadurez e irresponsabilidad coge carretera de Osaka y los abandona a su suerte, confiando en que su hijos mayores Akira (de 12 años) y Keiko (de 11 años) saquen adelante a la familia. Cada cierto tiempo la madre les hará llegar en un sobre dinero con el que Akira podrá pagar el gas, el alquiler, la luz el teléfono, comprar vívires, etc.

Akira siempre contempla la posibilidad de que su madre un día vendrá para quedarse definitivamente. Pero un día abre los ojos a la cruel realidad y es consciente de que el trayecto emprendido por la madre es sólo de ida.

La historia está basada en un hecho real, y salió a luz tras un trágico incidente en el seno de esta familia integrada por niños, que no desvelo.
En manos de algún director de tres al cuarto, nos encontraríamos ante un producto que explotaría la vena más sentimental y afectiva, pues hay materia prima de sobra, para arrasarnos los ojos en lágrimas y solidarizarnos con la desgraciada situación de los niños.

Sin embargo el director Japonés Hirokazu Kore-eda, que es también autor del guión, no pretende hacernos sangrías en el ánimo con un producto sensiblero y efectista, sino que radiografía el vivir diario de esos niños dejados de la mano de Dios que a su manera son felices. Quién más sufrirá es Akira (brillantemente interpretado por el actor Yuya Yagira, premiado en el Festival de Cannes), a medida que su ánimo flaquee y acabe haciendo lo que es propio de un niño, sin poder afrontar postreramente “rol de adulto” que su madre le ha endiñado. Entonces libre de reglas y de responsabilidades el hogar se sumirá en el caos, la suciedad será patente y reinará la anarquía.

Hirokazu Kore-eda se lo toma con calma y las secuencias se suceden sin prisas, digamos que “no pasa nada” al menos aparentemente, en las que vemos el día a día de esos niños, en una calculada introspección que nos acerca desde dentro las existencias de esas criaturas celestiales. Los vemos jugar, reir, plantar semillas, divertirse en los columpios, aburrirse encerrados en casa, extrañar a su madre (siguiendo la marca de carmín en la tarima), hacer la colada, atontarse con los videojuegos, esconderse de los vecinos..

Nadie sabe” a pesar de su larga duración (casi dos horas y media) es una película que emociona, vibrante, tierna y amarga, descarnada y verosímil, no porque esté basada en un hecho real, sino por las magistrales interpretaciones de los niños, que sin especulaciones ni morbo gratuito plasma con acierto una situación que puede suceder en cualquier familia, y es que el destino nunca sabemos lo que nos tiene preparado. Una película muy a tener en cuenta, que si bien no será del gusto de las masas por su escasa comercialidad, puede encandilar por su factor humano. La magia de esta póetica película no es tanto “qué se cuenta sino cómo”. El excelente resultado es achacable a Hirokazu Kore-eda y al magnífico plantel actoral.

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El castillo ambulante crítica película

El castillo ambulante Dirección: Hayao Miyazaki.
País: Japón.
Año: 2004.
Duración: 119 min.
Género: Animación, fantasía.
Personajes: Sophie, Howl, La Bruja de las Landas, Calcifer, Marko, Suliman, Hihn, Navet.
Guión: Hayao Miyazaki; basado en la novela de Diana Wynne Jones.
Producción: Toshio Suzuki.
Música: Joe Hisaishi.
Fotografía: Okui Atsushi.
Montaje: Takeshi Seyama.
Dirección artística: Yôji

El castillo ambulante obra de Hayao Miyazaki es una creación de portentosa fuerza visual, dotada de gran calidad técnica, que no descuida un detalle, pero en la que sus casi dos horas de duración van en detrimento de la historia (hay pasajes que se son excesivamente largos y tediosos). El resultado hubiera sido aún mejor de lo que es, si hubieran metido la tijera en la sala de montaje.

Nos cuenta la historia de la joven Sophie, la cual es fruto de un encantamiento por parte de la bruja de las Landas, la cual al verla junto a Howl, al que odia, como venganza la convierte en una anciana. Sophie deja entonces su casa y a su familia a la busqueda de Howl con la idea de que éste pueda deshacer el encantamiento.

Entra en contacto entonces con Holw y su castillo ambulante. (que como su nombre indica va y viene al antojo de Howl). Ejerce entonces de asistente en el castillo, habitado por el demonio del fuego Calficer, y el niño aprendiz de mago Marko, y el mago Holw, amo y señor de la estancia.

Sophie y HowlSophie cae presa del amor no confesado que siente por el joven mago. La situación fuera del castillo no pinta bien. Hay guerra, y el Rey solicita los servicios de los magos para contar con ellos en la cruzada bélica. Los intereses de la reina, como se vera son otros.

Lo que diferencia esta producción de otras de animación es que esta ademas de entretener y divertir, se fija en sus personajes a los que le da un trasfondo moral. De esta guisa vemos como fruto de los encantamientos, los personajes no son lo que no desean ser, como las buenas intenciones y sentimientos quedan latentes bajo el influjo maligno del encantamiento, sumidos en rencores, odios y rencillas. Se alterna también la mocedad y ancianidad de Sophie para valorar así y reconocer la importancia de la experiencia. Se nos muestra la dualidad de Howl. Nadie es bueno ni malo, sino que se van alternando los estados emocionales del alma, y así vemos la transformación de la Bruja de las Landasd, del perro Hihn..

Una película portentosa e inabarcable para ser disfrutada de una sola vez.

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Silent Hill crítica película

Silent Hill cartel películaDirección: Christophe Gans.
Países: Canadá, Francia y Japón.
Año: 2006.
Duración: 127 min.
Género: Terror, acción.
Interpretación: Radha Mitchell (Rose DaSilva), Sean Bean (Christopher DaSilva), Laurie Holden (Cybil), Deborah Kara Unger (Dahlia), Kim Coates (Agente Gucci), Tanya Allen (Anna), Alice Krige (Cristabella)
Guión: Roger Avary; basado en el juego creado por Konami.
Producción: Samuel Hadida y Don Carmody.
Música: Jeff Danna.
Fotografía: Dan Laustsen.

Silent Hill supone una nueva adaptación de un videojuego, que es llevado a la pantalla grande (ya se hizo con Doom, Super Mario Bros, Thomb Raider, BloodRayne..).A priori, cabe pensar que el resultado no puede ser satisfactorio, a la vista de la ligereza y poca enjundia que atesoran los videojuegos, la mayoría violentos, en los que abunda la sangre y la violencia gratuita sobre otros aspectos que quedan al margen. Con Silent Hill creo que este prejuicio que tenía sobre el resultado de esta clase de películas queda superado.

De hecho, otras muchas películas que se basan en novelas, o en guiones originales, tienen un guión tan magro y unos personajes tan planos y superficiales como lo pueden ser los de cualquier videojuego y además son aburridísimas. Silent Hill no lo es en absoluto y comparte el espíritu de los videojuegos. “la acción debe ser trepidante, y no puede decaer en ningún momento”. Debe tener además uncomponente adictivo, que te impele a querer seguir jugando, hasta llegar al final. La película así entendida, se compone de diferentes escenas, que son el reflejo de las pantallas que se han de superar en el videojuego para concluir con éxito la misión.

Unas escenas están más logradas que otras (casi todas presentan un aspecto común:son impactantes).La nota media de los efectos especiales es alta. Estos cumplen su objetivo con creces, generando situaciones dantescas, macabras, terroríficas, donde la angustia y el pánico forman parte del paisaje existencial en el que se mueve la protagonista.

Radha Mitchell en Silent HillEl elemento más importante de la película es su protagonista principal, Radha Mitchell, en una película, que está interpretada por mujeres, en dónde los hombre apenas aparecen (como el marido de la protagonista, o el policía, que actúan como mero relleno, pues nada aportan en un sentido u otro a la historia). Radha está soberbia, su rostro refleja a la perfección el maremoto interior que tiene lugar a su llegada a Silent Hill y la temprana desaparición de su hija.

La niña de nombre Sharon, es sonámbula y sufre pesadillas, en las que aparece ese nombre, Silent Hill.
Rose, la madre no puede con la situación, cansada atiborrar a su hija con pastillas decide ir allí, a Silent Hill, un pueblo fantasma, mancillado por el fuego. En la aventura llevada a cabo por la madre y la hija les acompaña una resolutiva e intrépida policía de la zona, la cual anda con la mosca detrás de la oreja cuando se entera de que la pareja se dirige a Silent Hill.

La llegada a la ciudad no puede ser más desalentadora. Al rato de llegar, la hija desaparece, entonces Rose se afana en su desesperada y tormentosa busqueda en una ciudad aparéntemente desierta, sobre la cual llueve ceniza, acompañada por la arrojada policía Cybil.

Silent Hill tiene un toque gore más marcado, hacia el final de la película, donde la sangre brota a borbotones y se explicita el lado más macarra y demoniaco del videojuego y por ende de la película, con el uso de parrilladas de carne, tormenta de alambres de pinchos, ríos de sangre, plasmado con una efectista fotografía, no apta para estómagos delicados.

Silent HillSilent Hill funciona como lo que es, un pasatiempo terrorífico, muy divertido, un chute de adrenalina sin adulterar, que verticaliza los pelillos de la espalda. En resumen, una película de terror ante la cual descubrirse (me dispensen si no me quito la boina pero es que el aire acondicionado las hace pardas).

Radha Mitchell ya dio muestras de su buen quehacer de la mano de Woody Allen en Melinda y Melinda. Pero mucho antes allá por 1998, trabajó en High Art, un peliculón, donde se enamoraba de una fotógrafa venída a menos. Otra Australiana (Kidman, Collette, Blanchet..) muy a tener en cuenta.

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La balada de Narayama

La balada Narayama Keisuke KinoshitaDirector: Keisuke Kinoshita
Año: 1958
País: Japón.
Título Original: Narayama Bushiko
Intérpretes:
Kinuyo Tanaka …. Orin
Teiji Takahashi …. Tatsuhei
Yûko Mochizuki …. Tamayan
Danko Ichikawa …. Kesakichi
Keiko Ogasawara …. Matsu-yan
Seiji Miyaguchi …. Matayan

En un pequeño pueblo perdido del Japón, los abueletes cuando van a cumplir los setenta años, cogen los bártulos y se van al Narayama, a la cima del monte, para morir, hay poco que comer y ya no resultan útiles. Granny es una abuelilla del pueblo, que se encuentra bien de salud e incluso mantiene todos los dientes, pero como va a cumplir los 70, tiene ya en mente la marcha al Narayama. Su hijo Tastuehi padece y sufre por ello. No quiere verla partir, perderla de su lado.

La historia se rueda en decorados, bien logrados, con gran oficio en el manejo de los colores y los diferentes ambientes, y la recreación de los paisajes, montañas, aldeas, bosques y también del Narayama. Si en España la gente que ronda los 70, se diera el piro a un monte, a la Sierra del Guadarrama por ejemplo, nos quedábamos de golpe y porrazo sin casi cuatro millones de personas, ahí es nada.

Keisuke saca adelante un proyecto entretenido, de gran riqueza visual, una suerte de circo, con cánticos y bailes, en donde los personajes a veces exageran sus movimientos, resultando paródicos. Lo que resulta machacón es la música que suena sin cesar, esos cánticos que se elevan sobre el sonido del Ukelele. La película no hace concesiones al sentimentalismo (basta ver la escena en la que la anciana se hace un estropicio en la boca para malograr su hasta entonces perfecta dentadura, lo cual no gusta a los Dioses) y al final el hijo debe asumir la muerte voluntaria de su madre, e incluso la lleva en los hombros hasta la cima de la montaña, en donde se encontrará con los Dioses.
Es una de las primeras películas que se rodó en Japón en color. El director falleció en 1998.

En 1983 Imamura hizo una versión de La Baldada de Narayama.

La Balada del Narayama de Imamura | Ventana Indiscreta

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El arco

El arco Kim Ki DukDirección Kim Ki-Duk
Intérpretes Jeon Sung-Hwan (Viejo pescador)
Han Yeo-Reum (Muchacha)
Seo Ji-Seok (Universitario)
Jeon Gook-Hwan (Padre del universitario)
Kim Il-Tae (Hombre)
Guión Kim Ki-Duk
Fotografía Jang Seung-Baek
Música Kang Eun-Il
Año 2005
Nacionalidad Corea del Sur-Japón
T. original Hwal

Otra película de Kim Ki Duk que llega a nuestras pantallas, tras las recientes Samaritan Girl y Hierro 3. El director sigue demostrando su capacidad de hacer películas de bajo presupuesto, con escasas localizaciones, y pocas palabras.
Toda la película transcurre a bordo de un barco, en el que viven un viejo y una joven, a la cual rescató cuando contaba seis años de edad, y con la cual, ahora que está a punto de cumplir los 18 años piensa contraer matrimonio. Tan larga se le hace la espera al hombre, que tacha los días del calendario de cuatro en cuatro.

En ese barco la pareja vive ajena al mundo que les rodea, a excepción de la gente de la ciudad que a cambio de dinero va al barco del viejo a pasar unos días pescando. Cuando algunos de los hombres, pasa la raya y tontea con la joven, el viejo saca su arco, con el que además de lanzar precisas flechas, extrae unas preciosas notas musicales, y atemoriza a los lanzados pescadores que intentan algo con su futura mujer. Con el arco el viejo también predice el futuro. Mientras la niña se balancea en un columpio en un costado del barco, frente a una pintura dibujada en el lomo del barco de Buda, el viejo lanza tres flechas. Más tarde hará su pronóstico.

Como decía al principio las palabras brillan por su ausencia, y de hecho el viejo no dice una sóla palabra, ni mantiene ningún diálogo con su prometida, todo se reduce a un juego de miradas (de amor, de rabia..). La película atesora una gran belleza poética, sobre todo, cuando al barco llega un joven, del que la adolescente queda prendido, y el cual reprende al viejo, por su avaricia, por tenerla retenida, apartada del mundo exterior, máxime cuando sus padres la están buscando. Tiene lugar entonces un punto de inflexión en la historia. La llegada del joven es el aguijón que rompe la burbuja en la que el viejo y la niña vivían.

El final, como es norma del director, es surrealista y abierto a varias posibilidades. Kim Ki Duk sigue ofreciéndonos pequeñas joyas, sacando del bolsillo brillantes películas como lo son a su vez las notas que el viejo saca de su arco. (Como de un arco no se pueden sacar notas, el instrumento que suena es un violín coreano). La película se rodó en 17 días. De ahí que el director pueda presentar un par de películas al año. Kim Ki Duk ademas de dirigirla es el guionista y montador de la misma.

El arco IMDB | Página oficial

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