Archivos de la Categoría 'Cine Mexicano'

La jaula de oro (Diego Quemada-Díez 2013)

La jaula de oro

Película: La jaula de oro. Dirección: Diego Quemada-Díez. Países: México y España. Año: 2013. Duración: 110 min. Género: Drama. Interpretación: Brandon López (Juan), Rodolfo Domínguez (Chauk), Karen Martínez (Sara), Carlos Chajón (Samuel). Guion: Diego Quemada-Díez, Gibrán Portela y Lucía Carreras. Producción: Inna Payán, Luis SAlinas y Edher Campos. Música: Jacobo Lieberman y Leonardo Heiblum. Fotografía: María Secco. Montaje: Paloma López Carrillo y Felipe Gómez. Diseño de producción: Carlos Jacques. Vestuario: Nohemi González.

Esta película de Diego Quemada-Díez tiene una belleza desgarradora, díria que dolorosa.

En ella nos cuenta el periplo, u Odisea que llevan a cabo tres jóvenes, desde un pueblo de Guatemala, hasta la ciudad de Los Ángeles.

Para llegar allí se desplazarán en vagones de tren vacíos o sobre los techos de los mismos, acompañados por otra mucha gente que también busca ganarse la vida en otro lugar, ya sea en México o en los Estados Unidos.

En su viaje más allá del hambre, el frío, la soledad, el desamparo, la sed, el enemigo real es el Ser Humano, ese que es capaz de hacer parar el tren en el que viajan todos ellos, para robarlos, apalizarlos, secuestrarlos o directamente matarlos.

Los tres son adolescentes (dos chicos y una chica que oculta su feminidad para evitarse problemas), cuyo único objetivo es llegar a los Estados Unidos. Nada sabemos de ellos, pues la película arranca, cuando los tres se suben a un autobús, luego en una lancha y finalmente en los distintos trenes.

La fotografía de la película es luminosa, vívida, de una belleza arrebatadora, captando el movimiento, la libertad, el hastío, la incertidumbre. Los jóvenes actores están geniales en sus papeles, y son capaces de mostrar a la pefección su alegría, su desamparo, su cansancio. Entre ellos se va generando algo parecido a una hermandad, a medida que las circunstancias vayan menguando el cuarterto, primero a trío y luego a dúo.

Fotograma La Jaula de oro
A lomos de La Bestia

Como si de un documental se tratara queda muy claro los riesgos que supone ir a lomos de ese tren llamado La Bestia que lleva a muchos hombres y mujeres de centroamérica hasta el sur de los Estados Unidos, huyendo de la miseria, de la violencia. No falta quien intenta robarlos, aprovecharse de ellos y de su buena fe, no faltan tampoco los samaritanos que les dan alojamiento y alimento, campesinos que les tiran frutas para paliar su sed,
en su deambular, mostrando la complejidad de la existencia humana, los claros y las sombras de nuestras acciones.

A pesar de que la historia es terrible la historia derrocha vida, es un deleite para los sentidos, un acicate para nuestra inteligencia, materia prima para reflexionar sobre el tema de la emigración, sobre esos muros que sólo logran separar, pero incapaces de contener, ni poner freno a quien huye de la miseria y de la violencia, dispuesto a dejarse la vida en el camino si es necesario.

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Miss bala (Gerardo Naranjo 2011)

Miss bala poster películaPelícula: Miss Bala.
Dirección: Gerardo Naranjo.
País: México.
Año: 2011.
Duración: 113 min. Género: Drama, thriller.
Interpretación: Stephanie Sigman (Laura Guerrero), Noé Hernández (Lino), Irene Azuela (Jessica), José Yenque (Kike), James Russo (Jimmy), Miguel Couturier (general Salomón Duarte). Guion: Mauricio Katz y Gerardo Naranjo. Producción: Pablo Cruz.
Producción ejecutiva: Geminiano Pineda, Gael García Bernal y Diego Luna. Música: Emilio Kauderer. Fotografía: Mátyás Erdély.
Montaje: Gerardo Naranjo. Diseño de producción: Ivonne Fuentes. Vestuario: Ana Terrazas

Servirse de un concurso de belleza para mostrar lo más sangrante de las consecuencias del narcotráfico mexicano es síntoma de inteligencia. Gerardo Naranjo director y guionista de Miss Bala, nos presenta las peripecias que sufrirá Laura Guerrero una joven y guapa tijuanense que sobrevive vendiendo ropa, junto a su padre y a su hermano pequeño. Laura es guapa y ve la oportunidad de mejorar su situación presentándose a un concurso de belleza, de donde saldrá la nueva Miss Baja California.

Sin hacer caso a las intrucciones de su padre, deja su casa una mañana para en compañía de una amiga, presentarse al casting, resultando seleccionada. Poco después reciben el encargo de ir una fiesta a acompañar a unos agentes federales, con tan mala suerte que reciben la visita de un grupo de narcotraficantes que tras una dura balacera matan a unos cuantos agentes y asistentes a la fiesta.
Laura logra huir e interpelará a un policía de tránsito acerca de la situación de su amiga que se hallaba también en la fiesta. Como todo está conectado y menudo corrupto, el polícia la deja en brazos de los narcos, quienes deciden ayudar a Laura a triunfar en el concurso si a cambio ella colabora con ellos.

Hablamos de la lucha por la supervivencia. Laura debe buscarse la vida, y decidir rápido si quiere salvar el pellejo y en un lapso de pocas horas va metiéndose en la organización criminal, sin dar crédito a cuanto ve y a cuanto le acontece.

La sociedad mexicana se desangra. En menos de una década los muertos achacables al narcotráfico superan los 30.000. En España el grupo terrorista ETA mató a casi mil personas en 30 años. Esto nos da una idea de la magnitud de la tragedia.

El director muestra todo con tal verosimilitud que como espectador no cuesta nada conectar con Laura, meterse en su piel y así, entre asustado, atemorizado, encolerizado, sorprendido llegar al final de una película que merece y mucho la pena ver.
De algo tan banal como la moda, y los concursos de belleza, obtenemos un fresco realista y contundente, que no hace ninguna concesión (la violencia está muy presente en ambos bandos) para mostrar los defectos de una sociedad podrida por la codicia y la avaricia; a fin de cuentas, el narcotráfico y las ingentes cantidades de dinero que mueven, pudre y corrompe todo cuanto tocan.

Estupenda la actriz Stephanie Sigman quien hace recear sobre sus hombros todo el peso de la historia, y a quien es achacable mucho de las grandes virtudes de esta película.

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Biutiful (Alejandro G. Iñarritu 2010)

Dirección: Alejandro G. Iñárritu. Países: México y España. Año: 2010. Duración: 148 min. Género: Drama. Interpretación: Javier Bardem (Uxbal), Maricel Álvarez (Marambra), Eduard Fernández (Tito), Diaryatou Daff (Igé), Cheng Tai Shen (Hai), Luo Jin (Liwei), Rubén Ochandiano (Zanc), Hanaa Bouchaib (Ana), Guillermo Estrella (Mateo), Cheick Ndiaye (Ekweme), Karra Elejalde (Mendoza). Guión: Alejandro G. Iñárritu, Armando Bo y Nicolás Giacobone; basado en un argumento de Alejandro G. Iñárritu. Producción: Alejandro G. Iñárritu, Fernando Bovaira y Jon Kilik. Música: Gustavo Santaolalla. Fotografía: Rodrigo Prieto. Montaje: Stephen Mirrione. Diseño de producción: Brigitte Broch. Vestuario: Paco Delgado

Más que Biutiful la película podía haberse titulado Jorribol. Si a un guionista se le ocurre la luminosa idea de ir acumulando pequeñas tragedias y condensarlas sobre el aura de alguien, Biutiful es la película perfecta. El protagonista es Uxbal, al cual le detectan un cáncer que lo matará en pocos meses. Vive con sus dos hijos en una vivienda que exuda sordidez. Su mujer es adicta a la bebida y a otras sustancias y no anda bien mentalmente. Lo suyo es un quiero y no puedo, porque en ausencia de Uxball ella a duras penas podrá desarrollar su labor de madre. Uxbal tiene la facultad de comunicarse con los muertos, de ahí que se saque un dinerillo extra en los funerales, hablando con los muertos y contándole a los familiares, desgarrados por el dolor, las últimas palabras de los mismos.

Uxbal vive en Barcelona, la cual no resulta nada reconocible, porque salen barriadas periféricas, polígonos donde los Asiáticos cimentan su imperio, y donde Uxbal contrata a unos chinos para que trabajen ilegalmente en la construcción. Es pues Uxbal, otro explotador, pero con buen corazón, si es que esto es posible.

La historia no va mucho más allá. Sabemos que Uxbal morirá. La película resulta triste, descorazonadora, impregnada de un dolor lacerante, todo ello expuesto con una fotografía apagada, mortecina, donde es díficil levantar el ánimo.

Bardem hace un papelón, pero eso no salva a una pelìcula. El lucimiento de un actor tiene sentido si sirve a la historia, pero al igual que en el caso de Babel, al menos para mí, todo esto me parece impostado. Iñarritu quiere mostrar lo peor de la sociedad, eso que no sale en otras películas habitualmente, la otra cara de la globalización, esas personas abocadas al fracaso, que sobreviven con el trapicheo, con la explotación de otros pobres diablos como ellos, que viven en viviendas que son covachas, hundidas por el alcohol y las drogas, que huyen de la policía al saberse irregulares. Son estos seres humanos los excedentes humanos, los parias, de los que hablaba Bauman en su libro.

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Sólo quiero caminar

Sólo quiero caminar poster películaDirección y guión: Agustín Díaz Yanes.
Países: España y México. Año: 2008.
Duración: 130 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: Diego Luna (Gabriel), Victoria Abril (Gloria), Ariadna Gil (Aurora), Pilar López de Ayala (Paloma), Elena Anaya (Ana), José María Yazpik (Félix).
Producción: José Manuel Lorenzo Eduardo Campoy, Pablo Cruz y Tedy Villalba.
Música: Javier Limón.
Fotografía: Paco Femenía.
Montaje: José Salcedo.
Dirección artística: Salvador Parra.
Vestuario: José María de Cossío

Tras Alatriste no tenía excesivo interés en ver lo último de Agustín Díaz Yanes, guionista y director de Sólo quiero caminar.

La historia es larga a más no poder y resulta tediosa hasta la extenuación. Va de un grupo de ladronas que deja Madrid para pergeñar un atraco en México D.F birlando la pasta al gangster local, que se ha casado con una de las que conformar el pack de ladronas.
Las escenas se suceden sin que haya demasiada conexión entre ellas. Falta coherencia, se suceden los fallos de raccord y lo peor de todo, pues lo anterior podría ser pasable, es que ninguna de las protagonistas transmite nada. Así tenemos a una con cara de palo, que encaja las hostias sin pestañear. Otra que cuida de su hijo y va rompiendo cristaleras en plan Tortuga Ninja. Otra que es monja pero duda de su fe y a pesar de su voz de pija también se dedica al robo. Finalmente otra, la que se casa con el gangster entra en coma, cuando su esposo la tira de un coche en marcha, lo cual dará pie a la venganza de este grupo de mujeres.

Los hombres que aparecen parecen bestias. O se embrutecen a cada rato, o no ven el momento de que todas las mujeres les hagan felaciones, ocupadas sus manos siempres con tabaco o alcohol. Intuimos que son humanos por su apariencia. El único que desentona es un tal Baby Face, hombre con rostro de niño, al que no le gusta que peguen a las mujeres, pero que comete asesinatos sin el menor miramiento.

Como película de robos y atracos tiene escaso mordiente, como drama no funciona porque es imposible identificarse con esas marionetas de carne ensangrentada que nos ofrece el director. El dramatismo es una pose, un gesto, porque es tal la indefinición de la propuesta, tan vago el guión, que importa poco si viven o si mueren todos ellos: el gangster, la que está en coma, el Baby Face…..

Las dos horas largas de su duración se hacen eternas. La historia de redención de Baby Face, no por esperada, resulta menos insulsa. En fin, que a pesar de que la puesta en escena, merced a una preciosista fotografía de Paco Femenía, sea notable, dándole al producto el empaque típico de una producción americana, no hay nada qué contar, ninguna conclusión que sacar, y ante eso me conformaría con pasar un par de horas entretenidas, sin más miramientos, pero es que Sólo quiero caminar, no me ha divertido sino todo lo contrario.

Ay Agustín a ver con que no sorprendes la próxima vez.

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Sultanes (2007)

Sultanes cartel películaDirección: Alejandro Lozano.
Países: México y España. Año: 2007. Duración: 98 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Tony Dalton (Carlos Sánchez), Ana de la Reguera (Mónica Silvari), Silverio Palacios (Leserio Domínguez), Jordi Mollà (Leonardo Batiz), Celso Bugallo (El Tejano), Brian Maya (El Pibe), Rosa María Bianchi (mamá), Mario Alarcón (capitán), Juan Carlos Remolina (Juan), Coni Mariño (Rosa), Marcelo Piraino (Güero).
Guión: Tony Dalton.
Producción: Marco Polo Constandse, Fernando Rovzar, Billy Rovzar y Julio Fernández.
Fotografía: Juan José Saravia. Montaje: Luis de la Madrid.
Dirección artística: Santiago Elder.
Vestuario: Julia González.

Quizá esta película sea un alegato amoroso (un hombre dispuesto a hacer cualquier cosa por una mujer), es posible, pero su puesta en escena deja mucho que desear y hace aguas, o mejor dicho sangre, por todas partes, porque hay hemoglobina y violencia de sobra (no basta con descerrajar un tiro a bocajarro a un fulano, sino que luego hay que recrearse mostrando el orificio de entrada y salida de la bala, y la sangre chorreante tiñendo la barba y la tez del sujeto, el cual previamente ha sido apalizado…)

Sultanes, es otra película más de atracos (sin la chispa de Tarde de Perros o Plan Oculto). Un grupo integrado por cuatro personas; tres hombres y una atractiva mujer, liderado por Leonardo (el actor Jordi Mollá, el cual vemos de vez en cuando en coproducciones, rodando en el extranjero, pero que hace muchos años que no hace un papel de la relevancia y enjundia de La Buena estrella), se hace con el botín de un banco. El plan demuestra la astucia del cabecilla, ya que mientras toman rehenes y negocian con la policía, que les asedia fuera del banco, uno de los ladrones hace un agujero desde el exterior para acceder al banco por unas alcantarillas aledañas (recuerda a Un plan brillante), por donde luego huirán.

Luego, mientras la policía está negociando con ellos a través del celular, Leonardo y sus hombres están ya en un avión (unos viajando en primera y otros en segunda, donde sacan a la luz la mala relación que se traen, con la sombra de la desconfianza continua sobrevolando sobre ellos. La chica, que ahora está con el cabecilla, antes estuvo con el otro miembro, y ya se sabe que el rescoldo de la pasión es fácil de avivar; bastan unos magreos certeros en ciertas zonas), lejos de México, donde se ha cometido el atraco, rumbo a Argentina.

Una vez allí intercambiarán el botín, convirtiendo la moneda. En el intercambio que tiene lugar en la azotea de un aparcamiento tiene lugar una balacea y los atracadores se quedan a dos velas. Tanto Leonardo como, Carlos, otro de los atracadores se afanan en ir detrás de quienes les han birlado la plata.

Tiene lugar entonces la típica y alocada persecución, la cual no sólo resulta mareante, ya que al director parece temblarle el pulso moviendo la cámara en todas direcciones, provocando, creo yo, más el mareo del espectador que lograr transmitir algo de intensidad a la escena, que entiendo es su pretensión con un fogueo de planos, confundiendo el ritmo con la velocidad.

El caso es que Leonardo desaparece y sus compañeros de atraco, no saben si éste se la está jugando o bien si volverá con el dinero. Así que los tres, ya reagrupados esperarán frente al obelisco, emblema de la ciudad Bonaerense.

Como Leonardo no acaba de aparecer, el trío se dirige a ver al Tejano, el cual junto a un policía corrupto llamado Pablo, son los Reyes de la ciudad.

El tejano no es otro que el actor español, Celso Bugallo, el cual brilló en Mar adentro, pero que aquí en su rol de capo, pergeña una de las interpretaciones de un malvado, más deplorables que haya visto nunca. No acaba de cogerle el tono a su personaje, y estaría bien como una caricatura de una mafioso en alguna película tipo Disaster Movie, pero pretender que nos creamos algo de su personaje, oyéndolo hablar y moverse, provoca la risa o el llanto (producido por la risa tonta claro está).

El golpe de efecto vendrá al final, siendo esto su última baza (algo típico de este tipo de películas donde para demostrar la habilidad del guionista se hace un repaso postrero a los momentos cruciales de la película para que lo anterior tome algo de forma), ya que todo lo que antecede es un simplicio de secuencias sin el menor interés, por no hablar de su escasa verosimilitud. Me pregunto, cómo es posible que alguien tras recibir una somanta de palos, con patadas y puñetazos en todo el cuerpo, cuando a duras penas puede ponerse en pie, un minuto después, salga corriendo detrás de un tipo como alma que lleva el diablo, sin mostrar el menor menoscabo físico, por mucha sangre y arañazos que le pongan en el cuerpo.

En su tramo final, la balacea en el local del tejano, con todo Cristo pegando tiros, la cámara al ralentí y alternado el tiroteo con imágenes de una pista de baile donde unas mozas se besan apasionadamente, ese contraste, entre el extasis de la violencia y la vorágine del deseo, vienen tan a cuento como el resto de la historia y suponen un broche nefasto.

En fin, hacía mucho tiempo que no veía una película tan horrenda, no sólo porque sea violenta, esté mal hilada, peor interpretada y sea aburridísima (una sucesión de tópicos mil veces vistos y trillados hasta la saciedad), sino que encima al director, queriendo darle un tono desenfadado y Tarantiniano, le sale el tiro por la culata y le estalla en plena jeta.

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Bella (2006)

Bella cartel películaDirección: Alejandro Monteverde.
País: USA y México. Año: 2006. Duración: 93 min.Género: Drama.
Interpretación: Eduardo Verástegui (José), Tammy Blanchard (Nina), Manny Perez (Manny), Ali Landry (Celia), Angélica Aragón (madre), Jaime Tirelli (padre), Ramón Rodríguez (Eduardo), Lukas Behnken (Johannes).
Guión: Alejandro Monteverde, Patrick Million y Leo Severino.
Producción: Sean Wolfington, Alejandro Monteverde, Eduardo Verástegui, Leo Severino y Denise Pinckley.
Música: Stephan Altman.
Fotografía: Andrew Catalogo. Montaje: Fernando Villena.
Diseño de producción: Richard Lassalle.
Vestuario: Eden Miller.

Como ese bisturí eléctrico que Juan José Millás comenta en su libro “El Mundo” hay también palabras que al tiempo que hurgan en la herida, la cauterizan.

En un lapso de tiempo de unas pocas horas, un hombre y una mujer, compañeros de trabajo, se confesarán mutuamente, exorcizando sus fantasmas personales y logrando esa catársis que hará menos doloroso el paso por tierra firme, si él finalmente logra su propósito de cambiar una vida por otra.

José es un futbolista que va a fichar por un gran equipo. Ya se ve forrado, tanto él, como su manager. Luego lo vemos años después por las calles de Nueva York, ocultando su bello rostro tras una poblada barba, como si esa maraña de pelo le sirviera de escudo, permitiendo así ocultar su tez y preservar su faz, o su pasado.

A José le ocurrió algo traumático que luego se desvelará. Del estrellato José pasa al estrellazo y trabaja en el momento presente como chef en un restaurante regentado por su perfeccionista hermano Munny.

Una de las empleadas del restaurante, Nina, tras llegar varias veces tarde a trabajar, es despedida. José sale entonces a la calle a conversar con ella, la acompaña al metro, la arropa, y ambos, ese mismo día inician un camino de no retorno, trazando con manos trémulas esa línea que separará el pasado del futuro, y que les permitirá vivir sus vidas con otro brío, toda vez que sus miedos y pesadillas se hayan minorado, libres del ancla del dolor, a flote con el empuje del amor (perdón por la cursilería, pero La vida es bella, y bello es el amor, y Bella se titula la película, así que espero toleren esta sobredosis de azúcar, al menos en este párrafo).

La propuesta resulta interesante: dos personas que apenas se conocen, más allá de los ratos compartidos en su lugar de trabajo, pero que por casualidad acaban conociéndose a fondo, haciendo un repaso a sus vidas, iluminando las zonas más sombrías, esas que necesitar ser habladas para poder sanar la herida, anhelando, cómo no, obtener algo de amor, todo ello bajo el formato de una “walk-movie”, compartiendo los protagonistas el paisaje urbano y familiar.

José y Nina

Entre los peros que le haría a esta película son su tono telenovelero, sus diálogos de escaso mordiente (mucho palabrería estéril, en un película donde prima la concisión), un protagonista, Eduardo Verástegui, que además de guapo (un sex-symbol en México y quien sabe si también en España tras su estreno) es un sosainas, sus moralinas, con reflexiones apenas esbozabas con un par de trazos (baste ver la escena del cliente y el regente de un establecimiento, similar a la vista en Crash esbozando problemas raciales, la insolidaridad de Munny con sus empleados, caricaturizando a los jefes despóticos, o el hecho de que a José le den unos dólares mientras permanece sentado en un bordillo, al confundirlo su benefactor con un indigente, por no hablar de los “valores familiares” “la religión omnipresente”, o la defensa a ultranza a la vida, en contra del aborto, por no hablar mensajes como “Dios me cerró los ojos, ahora puedo ver“.

Hay películas cuyas subtramas resultan más interesantes que las principales. Así el momento en que José se reconcilia con su hermano con unos simples codazos, las miradas de tristeza y de alegría de Nina, el andar abatido del protagonista calle abajo, en contraste con su gallardía inicial: Son esos momentos los que mejor funcionan, sin duda mucho más, que los chistes del padre de familia (al que Nina califica como un ser extraordinario tras haber intercambiado unas pocas palabras con él), las ocurrencias del hermano tarambaina y vividor y sus chascarrillos a la hora de comer, las reprimendas de la madre tratando de poner orden en el seno familiar interfilial, o las bendiciones pre-comida, momentos todos ellos donde la historia se empobrece malamente.

Creo que Bella, es de esas películas que te pueden coger el corazón y dejártelo hecho una pasa, o quizá no, todo depende de si la historia te toca o simplemente te roza, como me ha sucedido a mí. En todo caso el haberlo visto doblado no ayuda, nada, porque parece ser que Eduardo, tuvo que ponerse las pilas con el inglés, y no sabemos cuando habla inglés, y cuando castellano, en las escenas familiares.

No obstante su falta de pretensión, el anhelo del director, Alejandro Monteverde, por contar una sencilla historia de amor, vía redención, tratándose de una ópera prima, con algunos momentos dramáticos que impactan por su desgarro (pero muy lejos Mystic River, una obra magna de la representación del dolor) no me obligan a proclamar sus escasas virtudes a los cuatro vientos, pero conozco mil maneras peores de gastar 6,30 euros.

Además, en la última fila y yendo bien acompañado, no hay película mala.

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La zona crítica película

La zona cartel películaDirección: Rodrigo Plá.
Países: México y España.
Año: 2007.
Duración: 97 min.
Género: Drama.
Interpretación: Daniel Giménez Cacho (Daniel), Maribel Verdú (Mariana), Carlos Bardem (Gerardo), Daniel Tovar (Alejandro), Alan Chávez (Miguel), Mario Zaragoza (comandante Rigoberto), Mariana de Tavira (Andrea).
Guión: Rodrigo Plá y Laura Santullo; basado en un cuento de Laura Santullo.
Producción: Álvaro Longoria.
Música: Fernando Velázquez.
Fotografía: Emiliano Villanueva.
Montaje: Bernat Vilaplana y Ana García; con la colaboración de Nacho Ruiz Capillas.
Dirección artística: Antonio Muñohierro.
Vestuario: Malena de la Riva y Adela Cortázar.

En esta película se cumple la afirmación de Plauto “Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit” . “lobo es el hombre para el hombre, cuando desconoce quién es el otro”.

En una urbanización elitista, llamada La Zona, no muy distante de las ranchitos donde vive la gente más humilde, aprovechando un apagón entran a robar en ella tres adolescentes. En la casa de una señora, la cual se despierta al oír ruidos, ésta al enzarzarse con uno de los atracadores, muere asfixiada. En su huída, con la alarma sonando, se produce un tiroteo, y dos atracadores mueren, así como un vigilante, a manos de uno de los vecinos, que presa del pánico, dispara a aquello que se mueve, sin hacer distingos.

La urbanización funciona con su propio código de autorregulación. Tiene una asamblea donde se toman las decisiones (una asamblea poco democrática porque el que disiente encuentra frente así un buen número de dedos acusadores) y multitud de cámaras que registran todo cuanto acontece en su interior. Tras la muerte de los dos jóvenes, y del guardia, los vecinos deciden no alertar a la policía, y optan por deshacerse del cuerpo de los dos rateros tirándolos a un contenedor, como si de una inmundicia se tratase y convencen a su vez a la viuda del guardia de que éste se suicidó, aunque en el informe forense diga otra cosa, si es que ésta quiere cobrar el dinero del seguro, que no cubre la primera contingencia.

Uno de los ladrones, un niño de quince años, permanece en la urbanización y consigue refugiarse en la casa de un matrimonio que tiene un hijo, Alejandro, el cual a pesar de sus reticencias y su desdén hacia quienes no son como él (esos otros jóvenes que no van a un colegio caro vestidos con uniforme, ni tienen un campo de golf exclusivo junto a su hogar, o varios cochazos cuatro por cuatro, o videocámaras digitales a modo de regalo), verá brotar en su interior algo de la bondad atávica y primigenia (exenta de tabúes y lavados de cerebro) que le impelerá a hacer lo que considera correcto, dándole ropa y alimento y facilitándole la huida y será a través de sus ojos a través de los cuales conoceremos la historia.

Un comandante de policía, a resultas de una llamada registrada el día del apagón quiere investigar en la urbanización y finalmente lo consigue, sin obtener ninguna prueba. Poco después irá atando los cabos, al recoger los testimonios de los familiares de los tres jóvenes desaparecidos, pero la corrupción afecta a todos los estamentos y finalmente el dinero queda patente que engrasa las voluntades y adormece los afanes justicieros, lo que Elenco de La Zonapermite que entre unos y otros, los excluidos socialmente, no cuenten tampoco para las fuerzas de seguridad, sobornadas por las clases pudientes, convertidas éstas así en ojos ciegos que no ven lo que se les ordena no ver, en un “laissez faire” de consecuencias fatales.

La película se convierte en “la caza al hombre”, en una jungla de asfalto de lindes electrificados, pero más allá de la frenética persecución del joven que permanece en La Zona, asediado por unos vecinos que lo van cercando, organizando barridas nocturnas, como si organizasen una batida de jabalíes, pidiendo ayuda al exterior, lo que prevalece es la podredumbre humana, cómo en ese grupo de personas (presuntamente cultas, inteligentes y notoriamente bien acomodadas) el aislarse del mundo real, en burbujas de cemento de contornos espinosos, hace crecer en ellos los demonios de la sinrazón, contagiados por un ánimo belicoso, desposeídos de la menor humanidad, convertidos unos en verdugos y todos ellos en cómplices en pos de ese Fuenteovejuna donde todos a una, como una jauría de dientes afilados, aportarán su granito de arena para saciar su sed de venganza.

El clímax generado desde su comienzo, la tensión creciente, te pone un palpitante corazón en la garganta ya de entrada y los acontecimientos sólo hacen que la sensación de angustia se acentúe hasta un final memorable.

Las brillantes interpretaciones, en especial de Daniel Jiménez Cacho (Daniel), de Mariana de Tavira (Andrea), de Maribel Verdú como la de los jóvenes Daniel Tovar (Alejandro) y Alan Chávez (Miguel) junto a un ritmo incesante y unos rasgos definitorios de los diferentes estamentos sociales que ponen a cada uno en su sitio, convierten La Zona en una excelente película terrorífica, sin olvidar que nada hay más terrorífico para el hombre que otro hombre (sin necesidad de que este lleve máscaras, motosierras o escopetas), sin necesidad de una luna llena sobre el lienzo negro.

La Zona es la ópera prima del uruguayo Rodrigo Plá.

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Batalla en el cielo crítica película

Batalla en el cielo cartel película Dirección y guión: Carlos Reygadas.
Países: México, Bélgica, Francia y Alemania.
Año: 2005.
Duración: 98 min.
Género: Drama.
Interpretación: Marcos Hernández (Marcos), Anapola Mushkadiz (Ana), Berta Ruiz (Mujer de Marcos), David Bornstein (David), Rosalinda Ramírez (Viky), Juan Soria “El Abuelo” (Inspector de policía).
Producción: Philippe Bober, Carlos Reygadas, Jaime Romandía y Susanne Marian.
Música: John Tavener.
Fotografía: Diego Martínez Vignatti.
Montaje: Benjamin Mirguet, Adoración G. Elipe y Nicolás Schmerkin.

Marcos es el protagonista. Un hombre circunspecto, poco hablador, desesperante en su mutismo que se acuesta con Ana la hija de Jaime, el patrono, la cual cuando tiene sexo llora. La película se inicia con la joven practicándole una felación a Marcos (sexo explícito en estado puro, parejo a Nine Songs o Baise-moi), el cual ha secuestrado a un bebe, el sobrino del coronel para el que Marcos trabaja como chófer, junto a Berta, su mujer y está dispuesto a entregarse a la policía y liberar el peso que le atormenta.

Marcos y AnaLa película se desangra con cuentagotas, apenas ocurre nada, quienes aparecen en escena parecen ir al .
, así una vez que alguien les interpela tardan varios segundos en responder. ¿representación pausible de la clase media mexicana?
La cámara como los ojos del observante se posan en las fachadas de los edificios, archivan las peregrinaciones, los desfiles militares e izado de bandera en la Plaza del Zócalo, un partido de fútbol con victoria de Pumas, cuerpos desnudos, grotescos, feístas, de diferentes proporciones y volúmenes que se entremezclan y exprimen sus jugos, pinturas religiosas, ecuestres, el desenfreno de unos jóvenes de boda, el bullicio de la gran ciudad de México, los montes verdes, nebulosos, coronados con cruces.

No debe ser nada fácil para un actor como Marcos Hernández encarnar a Marcos, por lo siniestro y poca empatía de su personaje. Marcos trabajaba como chófer y jardinero hasta que el director Carlos Reygadas le dio una oportunidad.
Lo mismo vale para Anapola Mushkadiz en cuyo caso debe lidiar con una felación, que salvos efectos digitales parece ser por ella sin que medie ni truco ni cartón. Se pensó en un primer momento en Paulina Rubio, con la que Anapola comparte el mismo timbre de voz, pero una vez que se supo que Paulina debía hacer una felación, se echó para atrás. En relación a su papel la actriz habla aquí de ello.

Marcos y Ana en el catreEl director y guionista de esta singular, rara y repulsiva historia es Carlos Reygadas, que en 2002 ganó el premio La Camera d’Or en Cannescon su película Japón.

Los títulos de crédito finales son geniales. Además de mostrar otra felación, similar a la que da comienzo a la película, a la hora de aparecer el elenco por orden de aparición, nos encontramos con; niño en el metro, hombre con sonda, hombre con walkman, chofer que come taco, señora BMW, hombre con perro, conductor neurótico, niño que sonríe, peregrinos del coche blanco, policía con boina, policía rubia…

El director Carlos Reygadas contó con el apoyo para las artes audiovisuales de la Fundación Rockefeller y Fundación Ford. No hemos comentado muchas películas mexicanas en nuestra blog, a excepción de las de Guillermo del Toro o Alejandro González Iñarritu y lo cierto es que esta difiere bastante de ese cine comercial, para encontrarnos ante una película de autor, repulsiva por el tratamiento tanto del sexo (pornográfico) como de la violencia. Batalla en el cielo, es el infierno en la tierra, donde Marcos da machetazos en medio de la nada, agonizando en el presente, para como una bestia más ir al matadero de rodillas, donde pagar su precio y encontrar responso eterno, el cual tras renunciar a la fe, encuentra la salvación en la Basílica de Guadalupe.

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Las vidas de Celia crítica película

Las Vidas de CeliaDirección y guión: Antonio Chavarrías.
Reparto: Najwa Nimri (Celia), Luis Tosar (Miguel Ángel), Daniel Giménez Cacho (Agustín), Aida Folch (Ángela), Àlex Casanovas (Jaime), Mentxu Romero (Carmen), Javier Díaz (Pedro), Jimena Ayala (Melany), Nora Navas (Marta), Pep Ricard (Cervantes).
Producción: Antonio Chavarrías.
Música: Fernando Corona.
Fotografía: Guillermo Granillo.
Montaje: Anastasi Rinos.
Dirección artística: Maite Sánchez.
Vestuario: Montse Garre.
España, México, 2006

Las vidas de Celia es una película singular, contracorriente, desasosegante y nada comercial. Esto ya es mucho en su haber. Salir de los caminos trillados de siempre ya es de alabar. La historia tiene como hilo conductor el asesinato de una adolescente suramericana en un barrio de la periferia de la ciudad condal, Barcelona.
El planteamiento de la película, la presentación de los personajes y el devenir de los acontecimientos se sucede con saltos temporales, antes y después del asesinato.

No creo que esto aporte mucho a la trama, pero empleando el formato “memento“, logra despistar al personal, obligandole al espectador a estar atento con lo que está viendo sino quiere perder el hilo de los acontecimientos.

El presente es un cristal rotoTodos los personajes de la películas tienen sus propios fantasmas con apariencia de demonio.
Encargado de la investigación está Miguel Angel, un policía tosco, obsesionado con su ex-mujer, la cual no logra borrar de su mente.

Por otra parte tenemos a un matrimonio formado por Agustín y Celia, su hijo, y la hermana de ella Ángela, amiga de la víctima. En esa familia Agustín se acuesta con Ángela y esto hace que su mujer se desquicie. Algo hace click en su cerebro y busca el suicidio junto a las vías, sin éxito, como salida.

La puesta en escena es más que realista. Las imágenes parecen tomadas de prestado, como las captadas en la feria o frente a la casa de Jaime, el doctor, sin que sepan que les filman, tratando de imprimir un mayor verismo a la historia. La cámara vacila, titubea, se mueve de un lado para otro. No hay planos fijos ni bonitos encuadres, que son parciales, cogiendo medio rostro aquí, un trozo de cara allá, como la mirada distraída de un mal escuchante.

La historia engancha gracias a sus actores. Tanto Tosar (el poli), como Nimri (la suicida) están creíbles. Mención aparte para Daniel Giménez Cacho el que ya mismo le daba un Goya. La joven Aida Folch, aporta la lozanía, juventud, procacidad a su personaje, que como el resto de los seres que pululan por la película, va por vía estrecha con riesgo de descarrilar o de ser arrollada por un tren.

Más que impactar o conmover Las vidas de Celia sorprende por lo original de su planteamiento y por su sencilla, austera pero eficaz puesta en escena. El guión es obra de Antonio Chavarrías que también la dirige y es productor de más de treinta películas.

Enlaces | Crítica de Las vidas de Celia por McGuffin

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Las vidas de Celia (2006)

Las Vidas de CeliaDirección y guión: Antonio Chavarrías.
Reparto: Najwa Nimri (Celia), Luis Tosar (Miguel Ángel), Daniel Giménez Cacho (Agustín), Aida Folch (Ángela), Àlex Casanovas (Jaime), Mentxu Romero (Carmen), Javier Díaz (Pedro), Jimena Ayala (Melany), Nora Navas (Marta), Pep Ricard (Cervantes).
Producción: Antonio Chavarrías.
Música: Fernando Corona.
Fotografía: Guillermo Granillo.
Montaje: Anastasi Rinos.
Dirección artística: Maite Sánchez.
Vestuario: Montse Garre.
España, México, 2006

Estar en la primera mitad del año en la posición número 16 de la películas españolas que más han recaudado, habiéndose estrenado a principios de año, no dice mucho de esta película, excepto que pasó por la cartelera de cine sin pena ni gloria, festivales aparte, como la gran mayoría del Cine Español

Cualquier película de “cine social” que se precie hoy en día en el cine español debe tener a Luis Tosar o a Javier Cámara en el reparto. Que se junten ambos en una misma obra, si mi memoria no me falla, no ha sucedido, pero puede ser la bomba. De momento aquí sólo tenemos al primero de ellos, suficiente.

Aida FolchAdemás de Luis Tosar en el reparto está Najwa Nimri, que con su rostro asustadizo hace creíble su papel. Tosar, haciendo de tipo seco, pero cercano, siempre lo borda. Además destaca la joven actriz catalana Aida Folch, que todavía no ha tenido papeles de relumbrón (Salvador, Los Lunes al Sol), pero a sus 20 años promete, quédense con su cara (algo nada difícil).

La historia que se cuenta es la de un asesinato. Un joven que aparece muerta en extrañas circunstancias. Por un lado el policía que investiga el caso y por el otro su amiga y la familia de esta, en la que parece estar el sospechoso.

De una forma fraccionada, atemporal, vamos viendo momentos del pasado, sobre los últimos días de la chica en el barrio y otros de los días después de aparecer asesinada, al mismo tiempo que la acción va saltando de unos personajes a otros, que tienen sus problemas diarios, sus quehaceres cotidianos y su día a día, que intentan sea lo más sencillo posible, pero que se ve trastocado por el simple devenir de la vida.

Najwa NimriEs de esas películas que se suelen decir de actores. A pesar del truculento acto en el torno al cual gira la película, el guión no se recrea en las acciones, sino en las personas y en los sentimientos.

Vemos que todos tienen algo de malos y a la vez algo de buenos. Se pone de manifiesto esa dualidad que siempre está presente en todos los ámbitos de la vida. Prejuicios, presunciones, primeras impresiones,… todo nos puede llevar a equívocos, pero al mismo tiempo nos damos cuenta de que nadie está libre de pecados, aunque no sea el que se le imputa.

Es una película para ver con tranquilidad, reposando en el sillón de casa, sin nada que nos moleste y con la mente despierta.

Enlace | IMDB

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