Archivos de la Categoría 'Estrenos'

El niño (Daniel Monzón 2014)

El niño

Película: El Niño. Dirección: Daniel Monzón. Países: España y Francia. Año: 2014. Duración: 130 min. Género: Thriller. Interpretación: Luis Tosar (Jesús), Jesús Castro (El Niño), Sergi López (Vicente), Ian McShane (El Inglés), Bárbara Lennie (Eva), Eduard Fernández (Sergio), Jesús Carroza (El Compi), Said Chatiby (Halil), Mariam Bachir (Amina). Guion: Jorge Guerricaechevarría y Daniel Monzón. Producción: Álvaro Augustin, Ghislain Barrois, Javier Ugarte y Edmon Roch. Música: Roque Baños. Fotografía: Carles Gusi. Montaje: Mapa Pastor. Dirección artística: Antón Laguna. Vestuario: Tatiana Hernández. Distribuidora: Hispano Foxfilm. E

El niño (no confundir con la película del mismo título de los hermanos Dardenne) es un producto fílmico muy bien engrasado. Creo no equivocarme al afirmar que el cine español necesita muchos Niños en su cartelera, para que la gente vaya a los cines en tromba y veamos incrementada de forma continuada la cuota del cine español.

El Niño es un producto riguroso y muy bien filmado, donde no falta una bonita historia de amor, mucha acción y su buena dosis de intriga y suspense, rodado en un lugar mágico como es la zona de Gibraltar, la Línea de la concepción, con espectaculares escenas aéreas, y playas casi vírgenes. Y del otro lado Marruecos, otro continente, otro mundo, que funciona como el contrapunto perfecto para la historia que se nos cuenta.

Monzón, su director, se percibe bien que se ha documentado a fondo. Viendo las imágenes de los contenedores que se dan cita en los puertos que aparecen en la película uno entiende que por ahí pasan toneladas de productos, drogas también y que es imposible poner coto al contrabando de todo tipo de sustancias. No es raro pues que surjan las mafías marroquíes o los albanokosovares a llevarse la parte del pastel que les corresponde, con el tráfico de todo tipo de drogas.

El protagonista es un joven que trabaja de mecánico, a quien le gusta jugar. Un día se va con su moto hasta Marruecos, y vuelve. Dar el salto, es sólo cuestión de tiempo. Enseguida lo reclutan unos marroquíes para que les haga un trabajillo, manejando una lancha cruzando el Estrecho, cargado de drogas.

Las escenas del helicóptero persiguiendo a la lancha son espectaculares. En este sentido la película resulta muy creíible, y fisicidad de las escenas se percibe sin esfuerzo. Los seis millones de euros que han costado han sido muy bien aprovechados, pues la película luce una factura impresionante, que en nada tiene que envidiar a producciones multimillonarias.

Además de los trapicheos de El niño, vemos una historia de amor. El Niño se enamora hasta las trancas de una joven árabe a quien se trae a España, a lomos de su moto de agua. A su vez, mientras el Niño y dos colegas tratan de montárselo por su cuenta, tenemos la parte de la película que se centra en la investigación policial, donde no falta el poli corrupto, la tensión sexual entre los agentes, el conformismo e inconformismo de quien vive solo por y para su trabajo como le sucede a Jesús, que no ve sentido en quedarse a medias en su labor, sin nada que lo frene.

La elección de Jesús Castro, resulta acertada. Le da a su papel la rebeldía e inocencia que precisa y es posible que en el futuro se convierta en un nuevo icono sexual, entre las más jóvenes. Además de Tosar, siempre solvente, nos encontramos a Eduard Fernández, otro grande y a Sergi López, el que menos me convence de todos. Por la parte feminina la sensual y gran actriz Bárbara Lennie y la sorpresa, de la mano de Mariam Bachir (la cual estuvo 8 años por Calahorra cuando era joven).

Una película El niño, sumamente recomendable que deja el cine de acción con trasfondo a un gran nivel. Otra película que ardo en deseos de ver es La isla mínima que se estrena este viernes.

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Presentimientos (Santiago Tabernero 2013)

Presentimientos
Película: Presentimientos. Dirección: Santiago Tabernero. País: España. Año: 2013. Duración: 106 min. Género: Thriller, romance. Interpretación: Marta Etura (Julia), Eduardo Noriega (Félix), Alfonso Bassave (Marcus), Gloria Muñoz (Luisa), Irene Escolar (Sandra), Jack Taylor (Abel), Pepa Charro (Hortensia), Silvia Tortosa (Sasha). Guion: Santiago Tabernero y Eduardo Noriega; basado en la novela de Clara Sánchez. Producción ejecutiva: Mariela Besuievsky y Javier López Blanco. Música: Joan Valent. Canciones: Russian Red. Fotografía: Pablo Rosso. Montaje: Cristina “Mapa” Pastor. Dirección artística: Laia Colet. Vestuario: Elena de Lorenzo.

Siendo yo riojano, me ha hecho gracia saber que el prota, Félix (Eduardo Noriega) es de Logroño. Una coña de Santiago Tabernero, director y guionista de la película, el cual también es riojano.

La historia que vemos es retorcida, un puzzle con piezas que van encajando poco a poco.

No sabía yo que el cine de Kubrick servía para llevarte a una chica a la cama. Seguro que si no tuviera el careto de Félix, no pasaría la cosa de un hola, qué tal, nos vemos que tengo prisa…

Es jodido tener niños pequeños, cuando son bebés y lloran todo el tiempo y se cagan a cada rato y hay que darles el eriplast y se caen de la cama o de la trona mientras fríes las croquetas y se despiertan cuando tú consigues conciliar el sueño y el sexo es entonces una palabra válida en un pasatiempo, eso que les pasa a los demás y ….bueno, dejémonos de dramas.

Un matrimonio en horas bajas, el formado por Álex y Julia se van con su chapulín de vacaciones, a la costa. A Santa Pola en concreto. Allí, todas las urbanizaciones son clónicas en su fealdad. En un apartamento se alojan los tres y según llegan ya comienzan los reproches con los lloros del bebé, como banda sonora de una historia de amor que hace aguas.

El bebe se caga y faltan pañales. Así que Julia va al coche y …

Si hablo del argumento de la película la destripo así que paso a comentar que Marta Etura, como siempre, está soberbia en su papel. Que tiene la sonrisa más bonita del cine español y un cuerpo que ya lo quisiera yo para mí a sus 35 tacos, si fuera mujer, que esta guipuzcoana lo mismo te hace un dramón, como una comedia, o un thriller psicológico como el presente, que puede ser recatada o una amazona sexual galopando sin mirar atrás. El que no me convence es Eduardo Noriega, no me lo creo. Hizo Tesis, y todo lo que ha venido después ha sido mucho peor.

Respecto a la historia está bien ver como se va desenvolviendo la madeja, a fin de que no todo sea previsible, reservándose el director unos golpes de efecto que te impiden echar una cabezadita, un trago a la bota de vino, o sacarte el bocata de chorizo en el cine, porque te pierdes un par de fotogramas y ya la has liado porque tienes que preguntar a tu pareja y surgen las miradas de reprobación de otros espectadores cinéfilos y ….

Una vez vista, apenas me ha llegado, su impacto ha sido muy leve, casi imperceptible, y me he dado prisa en escribir estas líneas porque en una semana a duras penas la recordaré, pues todo queda muy en la superficie, con pocos matices, buscando imitar más al cine americano que el esculpir una obra patria, a pesar de que Santiago Tabernero de hacer (buenos) guiones sabe un rato, pero en esta ocasión, salvo alguna cosilla que si resulta graciosa, el resto se me antoja muy trillado. O también puede ser que después de tantos años uno esperaba mucho más del nuevo trabajo de Santiago. Ya saben, todo es cuestión de expectativas.

Elegir Santa Pola como ciudad de vacaciones no deja de ser todo un acierto, pues como marco funciona, ya que resulta asfixiante, como una pesadilla. De hecho creo que estas vacaciones, me iré al Norte, a Asturias. Si llueve me joderé, pero tendré la belleza verde y húmeda de mi parte, y eso amigos, a una determinada edad, cuenta mucho.

Ciertas frases lapidarias, como las que le suelta el nonagenario a Felix en el hospital, le quieren dar cierto aliento épico, romántico, que solo logran empañar los escasos méritos de la cinta.

En fin, que cuando salga en videoclub echarle un ojo, aunque yo la vi en los cines moderno de Logroño el miércoles y pagué sólo 3.5 Euros, así que por ese precio, hacer lo que os plazca, pero no creo que el dinero sea determinante, en estos momentos.
De todos modos, entre ver un bodrio americano y uno español (este está varios puntos por encima de bodrio, en la categoría de interesante, opto por el español. ¿Patriotismo o sentido común?.

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La herida (Fernando Franco 2013)

La herida

Película: La herida. Dirección: Fernando Franco. País: España. Año: 2013. Duración: 95 min. Género: Drama. Interpretación: Marian Álvarez (Ana), Manolo Solo (Jaime), Luis Callejo (Carlos), Andrés Gertrudix (Álex), Rosana Pastor (madre de Ana), Ramón Barea (Martín), Ramón Agirre (padre de Ana). Guion: Fernando Franco y Enric Rufas. Producción: Koldo Zuazua, Roberto Burtragueño, Samuel Martínez, Mario Madueño, Manuel Calvo y Fernando Franco. Música: Ibon Rodríguez. Fotografía: Santiago Racaj. Montaje: David Pinillos. Dirección artística: Miguel Ángel Rebollo. Vestuario: Eva Arretxe

La herida, abierta, es la que tiene en su interior Ana una joven, con trabajo, con familia, que decide hacerse daño física y mentalmente. La película nos muestra de manera explícita el sufrimiento de Ana, de quien apenas sabemos nada. Tan pronto está bien como se siente mal, se ahoga, y entonces solo ve salida a través del sufrimiento, a saber, usando su epidermis como cenicero o pedernal donde afilar las cuchillas. Trabaja en una ambulancia haciendo traslados. A la gente que traslada les da esperanza y cariño. ¿Entonces qué falla?. La relación con su madre se basa en el mutismo. La hija se encierra en su cuarto y su madre que ha tirado la toalla, prefiero eso a cualquier confrontación. Su padre, separado de su madre, se casa por segunda vez, y en la boda ella le dice que es un hijo de puta ¿por qué lo es?. No lo sabemos. Todo son preguntas sin respuesta en esta película.

En el terreno amoroso, convertido en aguas movedizas, ella se arrastra por el cieno, habla mucho con su chico, Alex, o mejor, con su contestador automático, y al final se encuentra con él para constatar que Alex pasa muy mucho de tener como compañera de viaje a una suicida en potencia.

Ana sale de fiesta, pilla una toña, coquetea, pero no remata. ¿qué falla?. No lo sabemos.

La película busca continuamente, en cada plano, la cara de la actriz Marian Álvarez (Ana) y así la vemos sufrir, llorar, ahogarse, encerrarse en su mutismo en su furia.

Como espectadores nos conformamos con eso, con constatar que hay gente que lo pasa mal, como esta joven, a la que aparentemente todo lo va bien, pues tiene familia, y trabajo, es agraciada fisicamente, pero que a pesar de todo busca su autodestrucción con saña.

Lo mejor de la película es Marian Álvarez, una actriz brillante. Quien guste del nihilismo y la desesperanza (si bien el final es abierto) encontrará aquí aguas fértiles en las que sumergirse, el resto, puede verla como una rareza, una muestra más de ese cine de independiente (como Canibal o El muerto y ser feliz), que apenas, logra llevar gente a los cines.

La herida la vieron el año pasado 12.000 espectadores en los cines en toda España. Una insignificancia. Espero que si resulta agraciada en los Goya con algún cabezón, pueda recaudar algo más.

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Séptimo (Patxi Amezcua 2013)

Septimo

Película: Séptimo. Dirección: Patxi Amezcua. País: España. Año: 2013. Duración: 84 min. Género: Thriller. Interpretación: Ricardo Darín (Sebastián), Belén Rueda (Delia), Luis Ziembrowski (Miguel), Jorge D’Elía (Goldstein), Osvaldo Santoro (Rosales). Guion: Patxi Amezcua y Alejo Flah. Producción: Álvaro Augustin, Jordi Gasull, Andrés Longares, Matías Mosteirin, Edmon Roch y Ghislain Barrois. Música: Roque Baños. Fotografía: Lucio Bonelli. Montaje: Lucas Nolla. Dirección artística: Cristina Nigro.

En la ciudad de Buenos Aires el nivel de criminalidad, según las noticias, va en aumento. Allí viven Sebastián, su hijo y su hija. Sebastián (Ricardo Darín) está separado de Delia (Belén Rueda), quien le pide el divorcio. Ella es española. Él argentino. Ahora viven en Buenos Aires pero Delia que tiene a su padre enfermo, quiere volver a España, con un hijo bajo cada brazo.

Cada mañana Sebastián, que es abogado, va a su casa, para llevar a sus hijos al colegio. Cada mañana ellos bajan por las escaleras y él en ascensor. Es su secreto, hasta que Delia lo descubre. Una mañana, él baja por el ascensor y cuando llega a la planta baja, sus hijos han desaparecido. ¿Dónde están?. ¿Quién los tiene?. ¿Se han dado a la fuga?. ¿Los han secuestrado?.

Comienzan entonces los problemas para Sebastián. En la portería dan fe de que nadie ha salido. ¿Entonces?. Rastrean puerta por puerta, preguntan a cada vecino. Sin obtener respuesta. Delia aparece, para sumar su desazón a la de Sebastián. Él tiene la culpa, ella asiente.

En esos momentos cada persona parece culpalble, responsable, cómplice. Sebastián se desespera, mientras un vecino, que trabaja como comisario se afana en aplacarlo, en hacerle ver que se tratará de un secuestro, que esa es la versión más razonable.

Sin abundar en más detalles a fin de no destripar la trama, una vez vista, decir que uno tiene la sensación de haber perdido el tiempo, no mucho la verdad, menos de 90 minutos, con una historia que podía haber dado mucho de sí (la firma Patxi Amezcua, de quien guardo buen recuerdo de su película 25 kilates), pero donde casi desde el comienzo comienza a perder fuelle, como si la intensidad fuera mermándose, achicándose, con cada piso que descendemos, para una vez llegar a la planta baja, constatar que lo que hemos visto es algo parecido a un telefilm de sobremesa, en cualquier televisión, un producto de intriga psicológica de muy corto recorrido y escasa pegada, que se ve y se olvida casi al mismo tiempo.

Belén Rueda Séptimo

Belén Rueda siempre es un reclamo, y aquí en la piel de una mujer desquiciada e histérica, cumple, si bien su personaje resulta de muy poco peso en contraste con el de Sebastián, que ocupa cada casi plano, un Ricardo Darín que da el callo con lo que le echen, como siempre.

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El Gran Gatsby (Baz Luhrmann 2013)

El Gran Gatsby

Película: El gran Gatsby. Dirección: Baz Luhrmann. Países: Australia y USA. Año: 2013. Duración: 143 min. Género: Drama, romance. Interpretación: Leonardo DiCaprio (Jay Gatsby), Tobey Maguire (Nick Carraway), Carey Mulligan (Daisy Buchanan), Joel Edgerton (Tom Buchanan), Isla Fisher (Myrtle Wilson), Jason Clarke (George Wilson), Elizabeth Debicki (Jordan Baker). Guion: Baz Luhrmann y Craig Pearce; basado en la novela homónima de F. Scott Fitzgerald. Producción: Baz Luhrmann, Catherine Martin, Douglas Wick, Lucy Fisher y Catherine Knapman. Música: Craig Armstrong. Fotografía: Simon Duggan. Montaje: Jason Ballantine, Matt Villa y Jonathan Redmond. Diseño de producción: Catherine Martin

Aprovechando una de esas contadas ocasiones que tengo para ir al cine, se me brindó la posibilidad de ver El Gran Gatsby. La ciudad en cuestión fue Reinosa. El lugar, el Teatro de la ciudad. La película comenzaba a las 20,30. Diez minutos antes el interior del Teatro presentaba este aspecto.

Cuando comenzó la película y al finalizarla y dar las luces eramos alrededor de una docena. Era lunes. Quizá eso explique o justifique tan magra asistencia.

La película es una versión actualizada de la que en su día, en 1974, protagonizaron Robert Redford y Mia Farrow. Casi 40 años después Baz Luhrmann se atreve con la puesta de largo de la novela F. Scott Fitzgerald, que huelga decir es un novelón imprescindible. Rostros populares como los de Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire o Carey Mulligan son un señuelo importante para llevar a la gente a los cines. El espídico, acelerado y visualmente muy potente trailer de la película también tiene lo suyo.

En cuanto a la película, ésta se dilata, sin necesidad durante más de dos horas y cuarto.

Si la novela es un fresco de la sociedad americana de los años 20, un tratado psicológico con personajes bien perfilados, con calado, peso y hondura, en la película tanto Gatsby como quienes le rondan apenas tienen entidad.

Si la película fuera el resultado de un guión original tendría un pase. Al tratarse de la adaptación de una novela tan buena, el resultado, por comparación, deja en muy mal lugar a la película.

La primera hora de la película es como un bacanal, una juerga o macrofiesta continua, donde Gatsby reúne en su Palacio a las personalidades más importantes de la ciudad de Nueva York, alli habrá Senadores, Jueces, Comisiarios de policía, deportistas de élite, corredores de apuestas, mafiosillos de medio pelo, magnates, presidentes de corporaciones industriales o editoriales, bailarinas, arribistas, todos allí juntos bebiendo, danzando, charlando, gozando, cerrando acuerdos, dándose a conocer, etc.

Luego sabemos que todas estas fiestas que Gatsby orquesta y que el director rueda a lo grande, como si ese Palacio fuera una macrodiscoteca moderna donde no falta de nada (piscina incluida) tienen por objeto atraer la atención de Daisy de quien Gatsby se enamoró cinco años atrás y a quien sigue pretendiendo. El problema es que Daisy en el momento actual está casada y no tiene muy claro lo de dejar a su marido para irse con Gatsby. Gatsby que es de los que creen que se puede reescribir el pasado todo lo ve factible.

Quien ejerce de narrador es Nick, un escitor amateur, que comienza la película en un sanatorio. Como terapia el loquero le recomienda escribir en un papel lo que ha vivido. Así de su pluma conoceremos quien es Gatsby. Para Nick que se alojará en una casita próxima al palacio de Gatsby, este es algo parecido a un Dios, una divinidad cuyo proceder y habla le embelesa. El caso es que eso que a Nick le emboba hasta llevarlo al paroxismo, a mí me deja frío frío, porque el personaje de Gatsby resulta muy deslucido.

Gatsby es el no va más porque él creo serlo, y no le faltan aduladores que se lo hagan creer. Pero luego se ve que el hombre más allá de su impostada imagen de dandy, en las distancias cortas es como ese príncipe azul que destiñe y se vuelve más humano, violento y accesible.

A su lado Daisy entre los caretos que pone y la voz doblada que le ponen parece que cada palabra fuera la última que fuera a proferir. No se puede ser más lánguida. Tiene el espíritu de un grapadora. Pero Gatsby está enamorado de ella hasta las entretelas y moverá cielo y tierra para tenerla a su lado. Si bien el hombre propone y la mala suerte dispone.

Di Caprio cumple, como casi siempre. El Gran Gatsby es un producto visualmente potente, con mucho relumbrón, plúmbeo y huero a partes iguales, donde la música, las coreografías, los oropeles, apenas dejan ver lo que hay debajo, que me temo que es nada, el vacío más absoluto. Ante películas como esta, uno se pregunta hasta que punto es necesario hacer un remake cuando según las cinco mujeres que tenía delante mío al salir del cine dijeron que la película del Redford era mucho mejor que esta.

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Skyfall (Sam Mendes 2012)

Skyfall portada Película: Skyfall.
AKA: 007 Skyfall / Bond 23.
Dirección: Sam Mendes. Países: Reino Unido y USA.
Año: 2012.
Duración: 143 min.
Género: Acción, thriller. Interpretación: Daniel Craig (James Bond), Judi Dench (M), Bérénice Marlohe (Sévérine), Javier Bardem (Silva), Ralph Fiennes (Gareth Mallory), Ben Whishaw (Q), Naomie Harris (Eve), Helen McCrory (Clair), Albert Finney (Kincade), Ola Rapace (Patrice).
Guion: John Logan, Neal Purvis y Robert Wade; a partir de los personajes creados por Ian Fleming.
Producción: Barbara Broccoli y Michael G. Wilson.
Música: Thomas Newman.
Fotografía: Roger Deakins.
Montaje: Stuart Baird.
Diseño de producción: Dennis Gassner.
Vestuario: Jany Temime

Hace unos años Bond era el copón. Hoy no tanto. En aquellos años Bond no tenía competencia. Stallone o Schwarzenegger no le hacían competencia al agente secreto del Imperio Británico, tampoco Van Damme. Seagal o Chuk Norris, que estaban a otro rollo. Pero los años pasaron y surgieron sagas como la de Bourne, Misión Imposible o Transporter y poco a poco se fueron haciendo su hueco, tanto que a día de hoy me van más las andanzas de Bourne que las de Bond el cual me está resultando cada vez más coñazo.

Esta última de Bond, Skyfall, más que disfrutarla la he sufrido, porque sus dos horas y casi media son duras de pelar. Además la historia me parece mínima. Todo se reduce a un ajuste de cuentas, a la crónica anunciada de una venganza, la que llevará a cabo nuestro querido Javier Bardem, amanerado y rubio para la ocasión, en la piel de Silva lleva contra M, a quien se la tiene jurada desde hace tiempo.

Lo sabemos: el amor + odio mueven el mundo.

Otra cosa que no me convence es Daniel Craig. Que sí, que está bien cachas y que se pasa buena parte de la película luciendo pectorales, que el hombre en una ducha es capaz de hacer diabluras con una fémina y todo eso, pero es que lo veo y me parece estar viendo a un fulano de la KGB, y no a una agente del Gobierno Británico. Manías, lo sé.
La película por otra parte es impecable en todos los aspectos. Lo que quieran y más. Pero es un objeto muerto, inanimado. Que le quieran insuflar dramatismo en la relación de 007 y M, ya me parece el colmo.
Yo quiero acción, explosiones, tiroteos, adrenalina, mujeres males y explosivas y no rolletes lacrimógenos, por Dios.

En fin, que si no cambio de parecer, seguramente esta, Skyfall sea la última de Bond que vea.

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El artista y la modelo (Fernando Trueba 2012)

El artista y la modelo cartel peliculaPelícula: El artista y la modelo.
Dirección: Fernando Trueba.
País: España. Año: 2012. Duración: 104 min. Género: Drama.
Interpretación: Jean Rochefort (Marc Cros), Aida Folch (Mercè), Claudia Cardinale (Léa), Chus Lampreave (María), Götz Otto (Werner), Christian Sinniger (Emile), Martin Gamet (Pierre), Mateo Deluz (Henri). Guion: Fernando Trueba y Jean-Claude Carrière.
Producción: Fernando Trueba.
Fotografía en B/N: Daniel Vilar.
Montaje: Marta Velasco.
Dirección artística: Pilar Revuelta.
Vestuario: Lala Huete

Encima de la mesa la obsesión de un escultor, de un artista, porque también pinta, por hacer la obra perfecta, aquello que todo artista busca, antes de que dada su avanzada la edad venga a visitarle la parca. El artista es Marc Cros quien reside en un pueblo de Francia cercano a la frontera española (aunque se rodó en la Garrotxa). De su modorrez y hastío lo saca Mercé, a quien lleva a su casa la mujer del artista, Lea, mientras ésta hace la compra en un mercado junto a su sirvienta (una Chus Leamprave que parece en este escenario un pez fuera del agua), al verla desamparada, dejada de la mano de Dios, y apreciar en su cuerpo las cualidades de una modelo.

La joven que atiende al nombre de Mercè es una española que ha huido de un campo de concentración en Francia (nos encontramos insertos en la Segunda Guerra Mundial, en el año 1943, en una Francia ocupada por los Alemanes), que acompaña a judíos y españoles a cruzar la frontera y que a falta de una ocupación mejor y dada su situación presente asume de buen grado cobrar a cambio de posar desnuda para el artista, en una casita de campo en la montaña, lejos del mundanal ruido. La historia de fondo es un escenario secundario pues como afirma el artista, unos y otros destrozan el arte, con los bombardeos en Roma sin ir más lejos, de ahí su descreimiento o falta de posicionamiento con cuanto le rodea, como si el arte estuviera un par de peldaños por encima de esas pulsiones humanas que radicalizan y enquistan las posiciones hacia el belicismo.

Luego se desarrolla la relación entre la modelo amateur y el consagrado artista que gasta mala uva y una solemnidad que lastra la película. Como es previsible luego las posturas tienden a acercarse toda vez que el artista se enamore de la belleza de la modelo, baje sus defensas y abrigue la esperanza de poder culminar su obra maestra para luego descansar en paz.

La película la vi en castellano, y no en versión original, y eso me ha parecido un inconveniente serio, porque la voz de Mercè desentona bastante con la de Marc. Más allá del doblaje, está la falta de química o empatía entre ambos. Pasamos de una frialdad y solemnidad por parte del artista que acongoja y modorriza a estallidos de alegría incontenible por parte de Mercè que pretende romper esa dinámica de silencio y quietud y en mi opinión provocan hilaridad más que otra cosa.

Es evidente que Fernando Trueba a estas alturas controla los aspectos técnicos. Nada que reprochar a la excelente fotografía, dirección artística, etc. Pero una obra de arte, es mucho más que una buena composición técnica. Como el artista que se frustra al constatar que no llega a hacer la obra deseada, la obra de Trueba resulta un trabajo refinado, estilizado, de largo aliento poético, anhelante de trascendencia, pero que a mí no me ha llegado, no me ha traspasado, por lo que he visto es algo que aspira a la belleza sin conseguir ser una bella película. Aunque como sucede con la obra de Rembrandt que Cros explica a Mercè, a menudo cada uno ve una cosa distinta, a pesar de que los trazos sobre el papel son los mismos para todos los videntes. Así el poso que a mí me ha dejado su visionado en nada tendrá que ver con el de otros espectadores. Es lo grande del arte, del cine también.
La película la vi a las 16,15 ayer domingo en un cine de Logroño donde estábamos siete personas.

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Intocable (Intouchables 2011)

Intocable poster moviePelícula: Intocable. Título original: Intouchables.
Dirección y guion: Eric Toledano y Olivier Nakache.
País: Francia.
Año: 2011.
Duración: 115 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: François Cluzet (Philippe), Omar Sy (Driss), Audrey Fleurot (Magalie), Anne Le Ny (Yvonne), Clotilde Mollet (Marcelle), Alba Gaïa Bellugi (Elisa), Cyril Mendy (Adama), Christian Ameri (Albert). Producción: Nicolas Duval-Adassovsky, Laurent Zeitoun y Yann Zenou. Música: Ludovico Einaudi.
Fotografía: Mathieu Vadepied.
Montaje: Dorian Rigal-Ansous. Vestuario: Isabelle Pannetier.

!Qué cosa más bonita!. En estos términos me resumía una amiga su visión de la película. Lo veo y doblo la puesta. Además de bonita, podemos añadir un sinfín de calificativos positivos: agradable, sensible, hermosa, emotiva, divertida, vibrante, emocionante, hilarante, sardónica, despiadada, reconfortante, recomendable, etc.

Hay películas que funcionan a la perfección y ante las cuales al espectador, en este caso también cinéfilo solo le queda aplaudir lo visto. La historia va de la relación que surge entre Philippe, un tetrapléjico adinerado que busca quien le atienda, y en cuya vida entra Driss, que proveniente de la periferia, de un extrarradio donde lo que abunda es la droga, la delincuencia y todo aquello que conduce más pronto que tarde a la trena, trata de ganarse la vida honradamente. Y lo consigue pasando a trabajar al cuidado de Philippe, convirtiéndose en sus brazos y en sus piernas, y no solo eso, sino consiguiendo que su corazón lata de nuevo con fuerza. Donde hay esperanza hay vida.

El gran acierto de la película es la química que hay entre los dos personajes encarnados por Philippe y Driss. A ambos se les ve agusto en sus respectivos papeles. Cuando Philippe ríe, se emociona, se ansía, uno como espectador siente lo mismo. Tres cuartos de lo mismo pasa con Driss, su alegría es contagiosa, su risa impagable.

No es nada fácil abordar un tema como el de una tetraplejía y convertirlo en un taquillazo. Ahí el gran acierto reside en un guión que no busca la complacencia. Philippe sabe perfectamente cual es su situación, sabe que quiera o no, depende para casi todas sus actividades del concurso de una tercera persona y no quiere piedad, sino que le den algo de caña, que lo espoleen, que le azuzen para i al encuentro de la VIDA y la viva, como pueda, sea follándosela con el pito o con las orejas, pero que salga ahí fuera y respire, y viva la noche y el día, y sienta que su corazón está vivo. Ya lo dice en un momento determinado Philippe. Lo jodido no es estar en un silla, sino el no tener a la persona que amaba al lado.

Más allá del éxito obtenido en Francia, si no me equivoco es la tercera película más taquillera de la historia en el país Galo, creo que gustará a todo el mundo, porque la historia que se nos cuenta y el modo en que se explicita es universal. A Dios gracias, el mundo de los sentimientos no entiende ni de fronteras ni de idiomas y las sonrisas y lágrimas son iguales en cualquier parte del globo.

No hace falta que anime a nadie a ir a verla al cine. Hay millones de blogs que ya lo hacen. A mí me ha gustado y mucho. A poco me lleva la corriente. Ya saben, cosas del lagrimal.

Como curiosidad comentar que la música es obra de Ludovico Eunadi, el cual estuvo el 23 de marzo, por mi ciudad, Logroño, dando un concierto en el Teatro Bretón de los Herreros. No fui y me arrepiento, pues la música de la película me ha sonado preciosa.

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The french kissers (Les beaux gosses 2009)

Les beaux gossesDirección: Riad Sattouf.
Guión: Riad Sattouf.
Intérpretes: Vincent Lacaste, Anthony Sonigo, Alice Tremolières, etc.
Nacionalidad: Francia.
Año: 2009.
Duración: 90 minutos.
Idioma: francés.
Fotografía: Dominique Colin.

Hervé es un adolescente con las hormonas a flor de piel (él y sus amiguitos), solo piensa en masturbarse, ya sea espiando por la ventana a una vecina, o viendo una catálago con mujeres en ropa interior. Todas la conversaciones con sus amiguetes giran en torno a lo mismo. Sus compañeras de clase, tampoco se quedan atrás y enseguida hablan de follar, o de hacerlo. La película tiene un gran sentido del humor, y alterna con acierto situaciones hilarantes con otras dramáticas, como el suicidio de un profesor, o la circunstancia de que la madre Hervé, separada y con tendencias depresivas, meta a un señor en casa, sin tener en cuenta para nada los sentimientos encontrados al respecto de su vástago.

Cuenta con un miríada de jóvenes actores que están todos muy bien en sus papeles, que derrochan frescura y naturalidad. La historia destila mucha mala uva, y lo que entiendo que es un acierto es que al contrario que películas que abordan el problema en las aulas como La Clase, aquí los jóvenes se respetan, aunque haya algún mamporro que otro y cierta violencia verbal. A fin de cuentas, saben que tienen que pasar por ello, y que su paso por clase es un aprendizaje más vital, que una acumulación de datos y cifras fácilmente olvidables. Un fresco creíble, convincente y muy explícito de esos años convulsos que suponene la adolescencia, donde todo bulle en el interior y el cuerpo humano se asemeja a un volcán en continua erupción.

La película la vi en el Maratón de cine del Actual en Logroño del 2010. A pesar de que es del año 2009, llega ahora a nuestros cines, tres años después y encima le cambian el título original por uno en inglés cuando la película es gala, no entiendo nada, si bien muchos viendo el título “french kissers”, se imaginarán todo tipo de cosas, la mayoría procaces.

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Los idus de marzo (The ides of march) (George Clooney 2011)

Película: Los idus de marzo.
Título original: The ides of march.
Dirección: George Clooney.
País: USA.
Año: 2011. Género: Drama. Interpretación: George Clooney, Ryan Gosling, Marisa Tomei, Evan Rachel Wood, Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti, Max Minghella, Jeffrey Wright.
Guion: George Clooney y Grant Heslov; basado en la obra “Farragut North”, de Beau Willimon. Producción: George Clooney, Grant Heslov y Brian Oliver.
Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Phedon Papamichael.
Montaje: Stephen Mirrione. Diseño de producción: Sharon Seymour.
Vestuario: Louise Frogley.

En estos tiempos convulsos que vivimos, insertos en la modernidad líquida y en la sociedad del conocimiento, donde los políticos son denostados a diario, pues razones sobran, dado que es raro el día en el que no nos desayunamos con nuevos casos de corrupción de alta o baja intensidad, con millones de personas indignadas, una película como Los Idus de Marzo tiene el don de la oportunidad.

George Clooney, que a día de hoy ha demostrado ser más que una cara bonita con un cerebro bien desarrollado en su cabeza, lleva a la gran pantalla la obra de teatro de Beau Willimon, para meternos de lleno en plena campaña electoral, en unas primarias del partido demócrata donde Mike Morris, desplegará todo su encanto para hacerse con los votos de sus electores. Como la política no es algo objetivo, sino más bien un producto que hay que colocar en el mercado, para que resulta atractivo al consumidor-votante, los políticos que quieren rascar bola y salir por la puerta grande deben rodearse de los mejores, esto es, gente dispuesta a hacer cualquier cosa para que su jefe triunfe (basado en algo que se llama lealtad), llegue a la Casa Blanca y con él todo su séquito.

Al igual que en el siglo XV y XVI muchos españoles anhelaban entrar a formar parte de La Corte, (Cervantes por ejemplo trabajó como recaudador de abastecimientos e impuestos en el reinado de Felipe II), hoy muchos consideran que su mayor éxito en esta vida pasa por estar lo más cerca posible del centro de poder, el fogón donde se cuece todo. Ahí entra en escena Stephen, un delfín blanco, inteligente, escurridizo, que como un buen jugador de ajedrez sabe anticipar los movimientos de los contrarios y las consecuencias de sus acciones. Todo esto en teoría, porque Stephen no tardará mucho en descubrir que todo es una mentira, que las traiciones están a la vuelta de la esquina, que nada vale la lealtad, que el programa político no existe, que solo prima la oportunidad, decir aquello que los votantes quiere oír en cada momento, recibir apoyos de otros políticos a los que incluso aborreces y en todo momento mantener bajo llave esos secretos inconfesables que unos periodistas reducidos a carroñeros podrían emplear para acabar con la carrera política de Mike y con la de cualquier otro político.Todo esto lo vemos a diario en la prensa.
Ahora mismo en Estados Unidos están en campaña y vemos que hay candidatos que como si de una carrera de caballos se tratara tras unas pocos metros deciden abandonar la carrera, pues los grupos de poder quieren apostar a caballo ganador, y da igual demócrata que republicano. Por eso dio lo mismo Bush que Clinton. Incluso todas las promesas de Obama se volatilizaron. Solo ha hecho lo que le han dejado hacer los que realmente mandan (recomendable leer La era Obama)

El tono teatral está muy presente en la película, de hecho casi toda ella transcurre en interiores; en aviones, recintos cerrados donde tienen lugar los mítines, la oficina de los candidatos, hoteles, restaurantes, etc. La historia hace gala de una gran concisión, no se mete en zambras ajenas, y muestra de modo claro y diáfano en qué consiste el juego político en esos niveles, donde el ansia de poder es tan grande y la Casa Blanca una Carpa de Circo.

George Clooney en la piel del seductor aspirante Mike Morris está perfecto en su papel. Le secunda un Ryan Gosling brillante, pleno de matices. Si que he echado en falta un cara a cara más intenso, más vibrante, más minutos de estos dos monstruos de la interpretación en un vis a vis entre Mike y su segundo Stephen. En la nómina de secundarios actorazos como Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti, Jeffrey Wright, Marisa Tomey, etcétera. Con un ritmo sostenido, vibrante, los cien minutos se ventilan sin descanso, si bien hay algo que no se materializa en la película y que hubiera hecho de ella algo más demoledor. Quizá sea esa indefinición, la falta de concreción de las intenciones del director, que ejecuta pero no remata, lo que se echa en falta. A pesar de ello, la película brilla a tal nivel en tantos aspectos, que sería una injusticia no verla.

En su día Shakespeare en su obra Julio César escribió aquello de: “¡Cuídate de los idus de marzo!”.

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