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Los ilusos (Jonás Trueba 2012)

Los Ilusos Jonás Trueba portada película Director: Jonás Trueba
Género: Drama
Año: 2012
Distribuidora: sin especificar
Duración: 94 minutos
Nacionalidad: España
Calificación:España NR < 7 años
Elenco: Francesco Carril , Aura Garrido , Vito Sanz , Mikele Urroz

He visto la última pelicula de Jonás Trueba en la plataforma Filmin. Leí también algo sobre ella antes de su estreno en la revista Cuadernos de Cine. Hablamos de cine minoritario que no invisible. Jonás y su equipo han hecho esta película a tirones, sumando momentos en los que se podía juntar el equipo técnico y los actores para rodar unos minutos.
Finalmente, la película que no ha contado con apoyo institucional o subvención alguna, ha visto la luz.

Está rodada en blanco y negro y está ambientada en Madrid, en concreto en el barrio de Antón Martín.

Como sucede con la pintura o la escultura el artista tiene algo en su mente, que una vez plasmado, a menudo no conecta con su público, que no entiende aquello que el artista tenía en su mente. En el cine está todo más standarizado y trillado y hay unos códigos que hacen asumible el cine que ruedan la mayoría de los directores que asoman sus producciones a las carteleras.

Jonás después de rodar Todas las canciones hablan de mí, que ya apuntaba cierta tendencia a salirse del redil, apuesta en Los Ilusos por algo mucho más radical. De hecho la película no parece que vaya a estrenarse en cines, sino en pequeñas salas (Matadero en Madrid por ejemplo). Luego supongo que irá por las Filmotecas, Circulos de Bellas Artes y otros ambientes de esta guisa.

Es difícil responder a la pregunta acerca de cúal es la trama o el argumento de la película.

Después de verla tengo la sensación que uno a veces experimenta después de pegarte un viaje maravilloso y luego al contárselo a alguien, darte cuenta de que tu viaje, contado, es aburrido a más no poder, y dista mucho de la experiencia vivida, que ha sido enriquecedora a más no poder.
Así tras ver Los Ilusos, como espectador me siento defraudado. Percibo que Jonás y sus amigos de profesión se lo han pasado genial, han cumplido un sueño, han sido capaces de rodar una película sin ningún apoyo económico, moviéndose en otros términos que van más allá de lo crematístico y ahora cualquier parabien que pueda recibir su película (o esas charlas que acompañarán a las proyección de la misma) será recibido con suma satisfación, porque han empeñado en todo caso su tiempo y su ilusión, y uno percibe además que una experiencia como esta, en la que han visto embarcados durante estos dos años les ha sido provechosa a todos ellos. Al espectador, no tanto.

La película se plantea como un homenaje al cine, y a aquellos que lo hacen, desde sus respectivas profesiones, y vemos cómo ocupan el tiempo en esos lapsos en los que no se rueda, mientras la vida fluye a su alrededor. Hay planos cenitales, primeros planos, fundidos en negro, niños frente a la cámara o agarrando un micro, un grupo (El hijo) tocando un canción enterita en el salón de una cosa, un homenaje al cine mudo, un repaso a esos cines Madrileños que van camino de desaparecer. Sale por allí Rebollo, claquetas dando paso a la grabación, cintas de VHS que acaban en los contenedores y unos jóvenes que me temo sólo se representan a ellos mismos, que viven en piso céntricos, ellos solos, que cortejan a sus amantes en Librerías-Cafés (esas que en Logroño brillan por su ausencia. ¿Por qué en lugar de tantas tiendas de chucherías, de Compro Oro o fruterías, alguien se anima y monta en la capital Riojana algo parecido a Tipos Infames, donde podemos leer un buen libro al tiempo que nos ventilamos un copazo de buen vino?) y luego las rematan con una película en una filmoteca, donde uno sale sin haber entendido nada de cuanto ha visto, mientras comen sólos leyendo libros de Vila-Matas, o novelas que versan sobre temas tan alegres como El Suicidio y que antes de echar un polvo, practican su particular eucaristía recitando en voz alta poesías de poetas nihilistas que le quitan a uno las ganas de echar un polvo, para acabar pidiendo perdón por estar vivo, y lo que es peor, coleando.

El arte o remueve y sugiere o no es arte, es entretenimiento.
En este caso ni una cosa, ni la otra.

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