Archivos de la Categoría 'Películas 2009'

Canino (Kynodontas 2009)

Canino poster película
Título original: Kynodontas. Dirección: Yorgos Lanthimos.
País: Grecia. Año: 2009.
Duración: 94 min.
Género: Drama. Interpretación: Christos Stergioglou (padre), Michele Valley (madre), Aggeliki Papoulia (hija mayor), Mary Tsoni (hija pequeña), Christos Passalis (hijo), Anna Kalaitzidou (Cristina).
Guión: Yorgos Lanthimos y Efthimis Filippou.
Producción: Yorgos Tsourgiannis.
Distribuidora: Avalon Productions

Como se puede apreciar, no sé bien si porque son fechas donde uno intenta disfrutar más de las horas de luz en la calle, la piscina, o por ahí viajando, o bien porque la cartelera lleva ya unas cuantas semanas ofreciendo una panoplia de películas donde el denominador común es que son todas bastante malas, hacía ya un tiempo que no escribíamos nada en la blog. Hasta que vi Canino y me fue dable de nuevo acometer el teclado.

Me ha causado desazón y placer cinéfilo el visionado de esta película. Película rara y singular donde las haya. Canino es de esas películas que hacen que las pupilas se ensanchen hasta lo infinito, mientras nuestro cerebro se pregunta si lo que vemos es un chiste malo o una reflexión sobre nuestra existencia, y en ese balanceo se mueve toda la película. De entrada vemos a unos jóvenes, cuya apariencia es la de unos adultos, a quienes parece les falta un hervor, escuchar definiciones en un magnetofón, que nada tienen que ver con la realidad.

La casa en la que moran es una fortaleza, donde el cabeza de familia junto a su mujer, tratarán por todos los medios que su hijo y sus dos hijas, no tengan contacto con el exterior, que nada les contamine, y esa búsqueda de la pureza, supone algo todavía peor, pues incide en el incesto, en relaciones sexuales previo pago que desvinculan el sexo de cualquier sentimiento, y en unas relaciones familiares turbias y opresivas, que explicitan un ambiente irrespirable, asfixiante, propio de las producciones de Haneke, donde los personajes deambulan por un suelo quebradizo, redifiniendo a cada momento el contorno cortante de la cordura.

Actores y actrices muy inspirados, un guión magistral y una puesta en escena, cuyas imágenes provocan rechazo por lo poco convencional del modo de proceder de los protagonistas, supone una pausible muestra de como el mundo de cada uno muchas veces se reduce a una casa, a una idea, a un pensamiento, y son esas cárceles físicas o mentales las que impiden el desarrollo personal, el crecimiento espiritual, el goce de la libertad total y plena que nos permite vivir y equivocarnos, aprender de nuestros errores, liberados entonces de ese padre o estado que con su afán de protegernos sólo logra destruirnos.

Es Canino una película que merece la pena ver. Las películas griegas que llegan a nuestras carteleras estos últimos años podrían contarse con los dedos de una mano y nos sobrarían varios dedos. Si lo que nos llega es como Canino estamos de enhorabuena. La premiaron en Cannes. Lo merecía.

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Villa Amalia (Benoît Jacquot, 2009)

Villa AmaliaDirección: Benoît Jacquot.
País: Francia.
Año: 2009.
Duración: 97 min.
Género: Drama. Interpretación: Isabelle Huppert (Ann), Jean-Hugues Anglade (Georges), Xavier Beauvois (Thomas), Maya Sansa (Giulia).
Guión: Benoît Jacquot y Julien Boivent; basado en la novela de Pascal Quignard.
Producción: Edouard Weil.
Música: Bruno Coulais.
Fotografía: Caroline Champetier

Como se veía en la película que comentaba el otro día, hay quien tiene Doble identidad y hay quien hace todo lo posible por perder la única que tiene. Con este planteamiento Villa Amalia bien podría tratarse de un thriller tipo Enemigo Público, donde alguien quiere borrar todo su rastro sobre la faz de la tierra, haciendo invisible su existencia a los múltiples sistemas de detección que la sociedad moderna impone, pero no es el caso, porque en Villa Amalia prima la sobriedad, los silencios y los tiempos muertos y está lejos de ser un triller y más una película que versa sobre la introspección personal y la lucha interna.

Ann es una afamada pianista que en la cresta del éxito, tras ver a su pareja besarse con otra en el umbral de la residencia de su amante, decide no solo romper con él, sino con todo lo que había sido su vida hasta entonces. El mismo día que descubre la infidelidad, se topa con Georges, un amigo del colegio, con quien hará amistad, siendo este el único ancla que le quede de todo lo que hasta entonces había sido su vida.

Ann quiere cambiar pues de aires. Deja la gira de conciertos que está dando por todo el mundo, cancela sus cuentas bancarias y líneas teléfonicas y vende su piso. Con el dinero que obtiene decide poner tierra por medio. Vemos entonces a Ann en continuo movimiento, viajando en tren, visitando bellos paisajes nevados, para más tarde afincarse en la bella isla de Ischia, donde descubre una villa en lo alto de una loma, escondida, de difícil acceso (casa que se construyó para la película para ser demolida tras su finalización), con unas vistas al mar espectaculares, un mar donde Ann se vivifica y purifica y gracias al cual, conoce a una pareja que ya no es tal, mientras está haciéndose el muerto en alta mar, para tener un affaire con Giulia (una muy sexy Maya Sansa, irreconocible quien la haya visto en Buon giorno notte).

Singular película, donde Huppert confesó que no le costó mucho hacerla, que ni ella ni el director sabían bien qué es lo que querían hacer, que fue surgiendo sobre la marcha. El resultado es más una labor de interpretación por parte del espectador. Abundan los tiempos muertos, los silencios y esto hay quien no lo soporta. A mí desde el cartel de la película (..al que le iría bien la canción de Aguilé, mirando al mar), hasta los créditos finales me ha gustado.

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Doble identidad

Doble identidadAño: 2010
País: EE.UU.
Dirección: Dennis Dimster
Intérpretes: Val Kilmer, Izabella Miko, Zahary Baharov, Hristo Shopov, Shelly Varod, Valentine Pelka
Guión: Zvia Dimbort, Dennis Dimster
Música: Bill Wandel
Fotografía: Lorenzo Senatore
Duración: 90 min.
Género: Thriller

Doble identidad, triple paquetazo. Tras unos días un poco tontorrones a costa de Imagenio, ya que tenía cuatro pelis gratis para ver, al darme de alta, espero en breve a comentar películas que no ofendan al respetable. Tras Parecía un hombre tranquilo, Killing Room y Whiteout ahora le toca el turno a Doble Identidad donde el protagonista no es otro que Val Killmer, el cual tras sus días de gloria, ahora anda encasillado en producciones de chichinabo, como esta, y otras muchas como Columbus Day, gordo como un trullo, y con un cuello-toro similar al de Fernando Alonso, pese a lo cual según reza IMDB ha rodado siete pelis este año y tiene otra media docenica para el siguiente, !qué nos pasa nada!. Al menos son tan malas, que van directamente a los videoclub en el mejor de los casos, o a los estrenazos de Imagenio, ya que además de Doble identidad, podía haber visto otro peliculón de Val Kilmer, junto a Sharon Stone, en la peli Calles Sangrientas.

Esta película se supone que es de intriga. Está rodada en un país del Este. El protagonista es un doctor de médico de fronteras, que se desvive por ayudar al prójimo. Un día ayuda a una chica y luego todo se complica. Al doctor lo confunden con otra persona y se lo quieren cepillar. El doctor a pesar de tener un físico bastante alejado de cualquier superheroe, logra sacarse las castañas del fuego y llegar vivo y coleando al final del film, e incluso se lleva a la chica guapa (la actriz polaca Izabella Miko a quien hemos visto en Bar Coyote). La historia está rodada de tal manera que más pareciera un comedia, porque basta ver como se resuelven las escenas de acción, de forma tan chusquera que el que rodó semejante paquete, estaba a años luz de tener un día inspirado.

Puro producto de serie B, de bajo presupuesto (rodado en un país del Este, donde sabemos que las pelis cuestan mucho menos que en los Estados Unidos, por ejemplo) y nulo interés, supone una pérdida de tiempo manifiesta. Además ver sonreír a Val Kilmer puede resultar una experiencia traumática.

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Whiteout

Whiteout cartel películaDirección: Dominic Sena.
País: USA. Año: 2009. Duración: 101 min.
Género: Thriller, acción, suspense.
Interpretación: Kate Beckinsale (Carrie Stetko), Gabriel Macht, Alex O’Loughlin, Tom Skerrit, Columbus Short, Shawn Doyle, Patrick Sabongui, Nicolas Wright, Bashar Rahal, Sean Tucker, Alexander Bisping, Julian Cain.
Guión: Jon Hoeber, Erich Hoeber, Chad Hayes y Carey W. Hayes; basado en la novela gráfica de Greg Rucka y Steve Lieber.
Producción: Susan Downey, Joel Silver y David Gambino.
Música: John Frizzell.
Fotografía: Christopher Soos. Montaje: Martin Hunter.

Whiteout me ha dejado muy frío. Lo sé es un chiste tan malo como lo es la película que nos ocupa, la típica donde el guión puede escribirse en una servilleta, lo cual no siempre es negativo, si nos encontrásemos ante una película sensorial que tratara de explicar el mundo con imágenes, lo cual no es el caso, porque lo aquí se nos ofrece es un producto de acción manufacturado sin la menor dedicación, ambientando en un ambiente inhóspito, helado, atiborrado de nieve, en una estación científica sita en la Antártida donde reina el silencio, sin árboles, ni vida animal alguna, donde de la noche a la mañana la paz sepulcral se verá alterada merced a una serie de asesinatos, que la agente marshall protagonista tratará de esclarecer.

En un ambiente tan mínimo y opresivo, con tan pocos personajes en liza, y tan desdibujados, no se tarda mucho en descubrir quién es el asesino, ni que motivaciones le mueven (o se o presumen porque casi todos los asesinos y delincuentes beben de las mismas fuentes del mal).

Ante semejante paquete de película no entiendo cómo hay productores dispuestos a poner dinero para sacar adelante proyectos tan vacuos como este, y aún menos como actores populares como Kate Beckinsale (Carrie Stetko), Gabriel Macht, se embarcan en semejante thriller, que ni logra transmitir la ansiedad que puede provocar en el ser humano la experiencia de vivir en un ambiente tan extremo, ni conmovernos lo más mínimo con los problemas previos de Kate, que no ve el momento de contarnos lo mal que lo pasó en el pasado, explicándonos por qué está donde está, recurriendo a continuos flashback, ni intrigarnos con la identidad del asesino. La historia no tiene la menor chispa, todo se rueda de manera patatera, la falta de presupuesto, se nota en ciertas secuencias, donde la nieve en polvo (que se ve que es más falsa es tan intensa que no nos enteramos de nada cuando sucede.

Comentaba ayer que Killing Room era mala, una pérdida de tiempo. Whiteout le va a la zaga. Pienso en Máximo riesgo, y comparada con Whiteout me parece un peliculón.

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The Killing room (Jonathan Liebesman 2009)

The killing roomDirección: Jonathan Liebesman
País: USA
Año: (2009)
Duración: 93 min.
Género: Thriller - Drama
Guión: Gus Krieger / Ann Peacock
Producción: Guymon Casady / Ross M. Dinerstein / Ben Forkner / Bobby Schwartz
Música: Brian Tyler
Fotografía: Lukas Ettlin

De corte teatral Killing Room es un prodigio de inanidad, cuya acción transcurre casi íntegramente en una habitación donde el Gobierno de los Estados Unidos está llevando a cabo un programa, al margen de la ley, consistente en introducir a cuatro personas en una sala, para mediante una serie de pruebas psicotécnicas y el riguroso estudio de su personalidad, habida cuenta de que quienes están en la habitación, son vigilados por un médico y sus secuaces, ir matando a los que no son aptos, en pos de un criba que les permita seleccionar a esas personas que pueden convertirse en armas civiles, esto es personas dispuestas a sacrificar su vida en atentados bomba, como respuesta a los atentados yihadistas que sembraron el suelo americano de víctimas civiles tras el 11-S.

Que el doctor encargado del programa, además de estar apamplado, es un sádico es evidente, que la goza matando también. Como contrapunto aparece en escena una mujer, de quien todo el mundo habla maravillas, un portento de la psicología, que le hacen los ojos chirivitas con esas prácticas ilegales, pero a quien su ambición y ansia de poder le hará tirar para adelante, por más que unos lloriqueos al comienzo nos hagan presagiar que en su corazón hay algo más que el vacío. Lo que no alcanzo a entender es qué pinta la susodicha en la historia, más allá de ver como sus ojos se humedecen y sus púpilas se expanden y contraen, ya que su significación es inexistente.

Al espectador solo le esperan hora y media de sufrimiento, travestido de letargo, ya que la historia es tan mínima, tan carente de interés, con unos protagonistas tan caricaturescos que importando un rábano la suerte que puedan correr todos ellos, sin ningún carácter típico del thriller adrenalínico, resulta la película tan fría y aséptica como la mirada de la joven doctora, de ahí que lo más ha causado su visionado en quien suscribe es perplejidad y rabia tras perder una y hora y media con este paquetazo (otro de los “estrenazos” de Imagenio. ¿Cómo es posible que una plataforma que dice vender cine de calidad tiene en su catálogo películas tan deplorables como las del actor Donald lundgren).

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Un profeta (Jacques Audiard 2009)

Un profeta cartel películaTítulo original: Un prophète.
Dirección: Jacques Audiard.
Países: Francia. Año: 2009.
Duración: 154 min. Género: Drama.
Interpretación: Tahar Rahim (Malik), Niels Arestrup (César Luciani), Adel Bencherif (Ryad), Reda Kateb (Jordi), Hichem Yacoubi (Reyeb), Jean-Philippe Ricci (Vettori), Gilles Cohen, Antoine Basler, Leïla Bekhti, Pierre Leccia, Foued Nassah, Jean-Emmanuel Pagni. Guión: Jacques Audiard y Thomas Bidegain; basado en un argumento de Abdel Raouf Dafri y Nicolas Peufaillit. Producción: Martine Cassinelli. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Stéphane Fontaine. Montaje: Juliette Welfling. Diseño de producción: Michel Barthélemy. Vestuario: Virginie Montel

Todavía con el visionado de la notable Celda 211 en la retina me enfrento a la película francesa Un prophète. Si en la película de Monzón, un funcionario de prisiones, de visita en el día previo a su incorporación, debía hacerse pasar por un preso más si quería salvar el pellejo y no ser borrado de la faz de la tierra por el temible Malatesta y sus secuaces, en Un Prophète, el protagonista es Malik un joven de 19 años, que entra en la cárcel, sin que sepamos el porqué, el cual irá sorteando múltiples obstáculos, en esa jungla que es la trena, para cumplir su condena de seis años.

La historia transcurre mayormente en la cárcel, y más tarde en esas escapadas que Malik realiza al exterior, una vez cumplida buena parte de la condena y fruto de su buen comportamiento.

La cárcel actúa como un mundo paralelo a la realidad que hay más allá de los barrotes. Allí dentro hay una jerarquía, distintos grupos de reclusos, conformados principalmente por su lugar de origen (el grupo de corsos), o por su religión (los musulmanes), grupos que apenas se tocan entre ellos, marcando muy bien las distancias, a no ser que lleguen a acuerdos de algún tipo, mediante trapicheos que proporcionen beneficios a todos ellos. Mientras, los funcionarios de prisiones, respetan el dejar hacer del capo carcelario Luciani quien merced a sus contactos en el exterior, dispone de móvil propio y de autoridad sobre los funcionarios a quienes da órdenes, sin que su condición de recluso le impida ejercer su poder en la cárcel, siendo temido por el resto de los presos.

El fresco carcelario queda perfectamente expuesto, mostrada la vida allí dentro con crudeza, sin ningún tipo de edulcoramiento, ni violencia gratuita, ya que la que se muestra, y hay bastante, viene a cuento, y en el caso de Malik marcará su devenir, ya que casi recién llegado se verá obligado a matar a otro preso; una ejecución pedestre y torticera, un acto tras el cual, Malik irá tanteando poco a poco sus propios límites. Malik sin saber escribir, pero empeñado en aprender, desplegará la inteligencia propia no ya de quien se conforma con sobrevivir en la cárcel, a la espera de la anhelada libertad, sino de quien es ambicioso y quiere prosperar, aplicando todo su potencial en la materia. Su contacto con Luciani será decisivo para empaparse bien de cómo hay que tocar la flauta para que la gente baile al son, donde apretar las tuercas, como engrasar determinadas voluntades, y al igual que un buen jugador de ajedrez, conocer de antemano y predecir cómo reaccionaran las personas antes tus movimientos.

Más de dos horas y media que se pasan en un visto y no visto, con un ritmo trepidante. El milagro de la película es el actor Tahar Rahim que logra el sueño de todo buen actor, mostrarse de tal manera que no vemos, como en este caso a un actor haciendo de preso. A Tahar Rahim no le hace falta ir afeitado, ni dejarse perilla, o poner voz de camionero cazallero. El cambio que vemos en la pantalla es gradual, y su mirada huidiza al comienzo, el miedo que lo hace tremolar se convierte día a día en otra cosa. Ese crecimiento o fortalecimiento interior rara vez se muestra en una pantalla con tal empaque y claridad. Un prophète está llamada a perdurar y sino al tiempo. Al menos desde esta blog la recomiendo.

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Lo spazio bianco (Francesca Comencini, 2009)

Lo spazio bianco cartel películaDirectora: Francesca Comencini
Guión: Francesca Comencini, Federica Pontremoli
Elenco: Margherita Buy, Salvatore Cantalupo, Guido Caprino, Maria Paiato, Gaetano Bruno, Antonia Truppo, Giovanni Ludeno
Fotografía: Luca Bigazzi
Montaje: Massimo Fiocchi
Productora: Fandango DISTRIBUZIONE: 01 Distibution
País: Italia
Año: 2009
Género: Dramatico
Duración: 98 Minutos

Lo spazio bianco es una de las películas italianas que tiene este año una candidatura en los Premios David di Donatello (como los Goya en España. “La prima cosa Bella” de Paolo Virzì es el film que obtiene el mayor número de nominaciones, dieciocho, Mientras que “L´uomo che verrá” , de Giorgio Diritti, cuenta con 16, “Vincere” de Marco Bellocchio con 15; “Baaría” de Giuseppe Tornatore con 14 y “Mine vaganti” de Ferzan Ozpetek, con 12 nominaciones, otras como Cosmonauta, Fortapàsc, La doppia ora, Alza la testa, L´uomo fiammifero o Lo spazio bianco, cuentan con menos nominaciones. Casi todas estas películas serán comentadas en breve, en el apartado que dedicamos al cine italiano). Esto a priori no implica nada, ya que la calidad de una película no guarda relación con las candidaturas o premios recibidos, habida cuenta de que muchas películas de calidad no contando con los medios disponibles por una gran distribuidora las más de las veces pasan desapercibidas tanto para la crítica como para el gran público. Tras esta mínima disertación entremos en harina.

La protagonista es María una atractiva mujer que supera los cuarenta, la cual da clase de italiano en un aula, a su pesar itinerante, que obliga a ella y a sus esforzados alumnos, como si de un circo se tratara, a ir cambiando cada dos por tres de aula, pues al parecer las autoridades locales de la ciudad de Nápoles no son capaces de ofrecerles un emplazamiento fijo.

María es una mujer divorciada, independiente, sin hijos, atribulada, caótica, sin amarre emocional de ningún tipo, a no ser por la estrecha relación que mantiene con su hermano. Un buen día María acude a un cine, allí conoce a un hombre que está viendo una película con un bebé que no deja de llorar. La próxima vez que los vemos ambos aparecen teniendo sexo, luego se acostarán unas cuantas veces más y fruto de ello María quedará embarazada. De las dos opciones que se le presentan María opta por no abortar y tener a su bebé, en su solitario (deviniendo un nacimiento ilegítimo, pues al parecer en Italia esa consideración tienen los hijos que nacen sin que figure el padre por ninguna parte) pues nada más sabremos de su amante, el cual nace antes de tiempo, yendo a parar a una incubadora, donde María pasará las horas muertas, viendo el mundo a través de un cristal donde reposa el frágil cuerpo de Irene, su hija, quien está por ver si será capaz de salir adelante, luchando día a día por conseguirlo, mientras se desespera con la espera, impotente ante una situación que lejos de poder controlar la consume y desquicia.

Margherita Buy es Maria Lo spazio biancoLa situación dramática que vivirá María menguará en algo su sequedad volviéndola algo más humana, menos borde, al poner los pies en la tierra mundana, en contacto con otras mujeres que como ella, esnifan los días (58 en el caso de María) de sus hijos prematuros con deleite, como si fuera alimento esencial.

Todo el peso de la historia recae sobre la actriz Margherita Buy, quien ha acreditado en su dilatada carrera como actriz, que se mueve como pez en el agua en cualquier rol (Il Caimano, Giorni e Nuvole. Saturno contro, La sconosciuta.…). Aquí hace creíble los pormenores de una mujer correosa, inasible, adusta, cuya mutación espiritual, paulatina, es factible gracias a ella, a sus miradas, a sus gestos, a sus cambios de tono, etc….

Corre el riesgo Lo spazio bianco, de convertirse en un dramón, en una caricatura del sufrimiento. Esto no ocurre, la historia bascula entre la sobriedad y el sentimentalismo, en un punto intermedio, algo parecido a ese Spazio Bianco, el limbo, la sala blanca, donde descansan las madres de los recién nacidos prematuros. Una película interesante y singular que sale de las tramas más trilladas y convencionales, para trazar sin apenas titubeos la forma etérea de la esperanza y deja para el recuerdo momentazos como la salida de María y Mina a comprar ropa para sus hijas, ropa de bebé que no es lo suficientemente pequeña para ellas.

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Lourdes (Jessica Hausner 2009)

Lourdes cartel películaDirección y guión: Jessica Hausner.
Países: Austria, Francia y Alemania.
Año: 2009.
Duración: 99 min. Género: Drama.
Interpretación: Sylvie Testud (Christine), Léa Seydoux (María), Bruno Todeschini (Kuno), Elina Löwensohn (Cécile), Gerhard Liebmann (padre Nigl), Gilette Barbier (Sra. Hartl), Katharina Flicker (Sonja), Linde Prelog (Sra. Huber).
Producción: Martin Gschlacht, Philipe Bober y Susanne Marian. Fotografía: Martin Gschlacht. Montaje: Karina Ressler.
Dirección artística: Katharina Wöppermann. Vestuario: Tanja Hausner

Lourdes se ha convertido hace ya tiempo en un parque temático de la fe. Está claro que ante situaciones desesperadas el ser humano se aferra a lo que sea, y sea creyente o no, muchos son los que cada año, desde cualquier parte del planeta se dirigen a la localidad francesa de Lourdes, con la esperanza de que la Virgen, los sane o minore en algo sus dolencias.
La película recoge el paso por la ciudad de un grupo de personas que auxiliados por unas voluntarias y voluntarios pasarán unos días en Lourdes, realizando todas las actividades propias de su visita, que comprenden baños, visitas a la Iglesia, misas grupales, etc.

Christine, una de las jóvenes postrada en una silla de ruedas, impedida de brazos y piernas, pedirá con todas las fuerzas que se obre el milagro, el cual tendrá lugar. Ante esa situación la actitud de sus compañeros de viaje es dispar; están los que se alegran de corazón, los menos, porque la mayoría, cegados por la envidia, se hacen la siguiente pregunta ¿por qué ella y no yo?.
Es el egoísmo, la salvación de uno mismo, el sentimiento que se impondrá sobre cualquier otro. Por no mentar cómo el hecho de pasar de estar postrada en un silla de ruedas, a caminar por su propio pie, obrará también el milagro de que las miradas de los hombres que si antes se posaban en ella cargadas de compasión ahora lo hagan con el fulgor del deseo.

Para nada la película es una crítica furibunda contra los que creen en este tipo de cosas, sino que con gran maestría y sutileza, Jessica Hausner (directora y autora de este meritorio guíon) presenta una miríada de personajes dispares, que vistos en conjunto y en perspectiva conforman un fresco plausible del alma humana, azuzada por la duda, el orgullo, la bondad, en una marejada de sentimientos que la razón dificilmente logra canalizar, donde se tocan muchos temas fundamentales y donde el personaje del cura desempeña un papel crucial (como se suele decir no da puntada sin hilo y algunas conversaciones quedan para el recuerdo, como cuando el cura interpela a Christine sobre si el hecho de que esta pudiera mover brazos y piernas la haría más feliz, cuando lo importante es cambiar lo de dentro, planteando la pregunta de qué es ser normal).

No hay concesiones para el sentimentalismo, ni para los lloriqueos. Prima la sequedad emocional. Cada uno tiene sus razones para estar allí. No todos buscan un auxilio corporal, sino también mental, o simplemente anhelan y piden la gracia divina que les otorgue la presencia de alguien que ocupe el hueco insondable que deja la soledad en el hogar.

La fe no unifica la conducta de los creyentes, ni todos la viven en igual modo. Precisamente la joven en la que se obra el milagro no es creyente, lo cual todavía crispa más a los devotos, que ven como sus rezos, plegarias y el seguimiento a pies juntillas de las palabras de Cristo, y sus reiteradas visitas a Lourdes, no suponen una preferencia, una mejor posición entre esos que se verán agraciados con la gracia de Dios en forma de milagro sobre su persona, y es que los caminos del Señor son tan inextricables como lo es su forma de actuar.

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La doppia ora (Giuseppe Capotandi; 2009)

La doppia oraGénero: Intriga, Drama, Suspense
Director: Giuseppe Capotondi
Guionista: Stefano Sardo, Ludovica Rampoldi, Alessandro Fabbri
Actores: Filippo Timi (Guido), Kseniya Rappoport (Sonya), Antonia Truppo, Gaetano Bruno, Fausto Russo Alesi.
Año:2009
País: Italia
Fotografia:Tat Radcliffe
Montaggio:Guido Notari
Colonna sonora:Pasquale Catalano

La doppia ora es una notable película italiana, rodada en la ciudad de Torino, que mantiene un subyugante clima de suspense desde su comienzo, sostenido luego en las buenas interpretaciones de la pareja protagonista y en un desarrollo de la trama poco convencional, que guarda bajo la manga algún golpe de efecto, que da mayor empaque a la historia, sin hacerla perder verosimilitud. Una película de la que muchos críticos comentan que no parece italiana. Proclive al remake por parte de los americanos. Una película de indiscutible calidad, desasogante como lo era La ragazza del lago.

Sonia es un mujer del este que trabaja como limpiadora en un hotel de Torino. Sin novio, ni pretendientes a la vista, decide acudir a un lugar de citas, donde otras como ella acuerdan encuentros con otros hombres, que las más de las veces acaban con revolcones y sabanas revueltas, más que con compromisos resueltos con anillos de boda.

El caso es que en uno de esos encuentros Sonia conoce a Guido y ambos son víctimas del buen hacer de Cupido. Él trabaja como guardia seguridad de la villa de un ricachón, que será víctima de un robo el día que decide llevarla a conocer su lugar de trabajo.

La actriz Kseniya Rappoport quien ya nos ofreció otra buena interpretación en La sconosciuta, pergeña aquí otro papel de mujer sufridora, quien con gran dominio de su expresión corporal, logra decir mucho con sus ojos, sus miradas, más que con las palabras que brillan casi por su ausencia.
Filippo Timi (Guido), ha visto reconocido su trabajo con una nominación en los premios David di Donatello, que todavía no se han fallado, no por este papel, sino por Vincere.

Más allá de la intriga, de las hechura de thriller, la película abunda en la psicología humana, de ahí que los personajes arrastren como una pesada cruz sus actos pretéritos, un lastre del cual no pueden desprenderse, momentos aciagos que ocuparán sus desvelos, poblarán su pesadillas, ya sea como consecuencia de una relación padre-hija rota por la desconfianza o de un matrimonio truncado por una muerte fatal, personas heridas por tanto, que se abrazan al embrionario amor como vía de luz y redención cuya gestación no estará no obstante exenta de malformaciones, fruto de la traición, como se verá, propio de naturalezas marrulleras y desquiciadas.

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El libro de Eli (The book of Eli, 2009)

El libro de Eli cartel películaTítulo original: The book of Eli. Dirección: Albert Hughes y Allen Hughes. País: USA. Año: 2009. Duración: 120 min. Género: Acción, drama, ciencia-ficción. Interpretación: Denzel Washington (Eli), Mila Kunis (Solara), Gary Oldman (Carnegie), Michael Gambon (George), Jennifer Beals (Claudia), Ray Stevenson (Redridge), Frances de la Tour (Martha), Evan Jones (Martz), Joe Pingue (Hoyt), Tom Waits (ingeniero). Guión: Gary Whitta. Producción: Broderick Johnson, Andrew A. Kosove, Joel Silver, David Valdes y Denzel Washington. Música: Atticus Ross. Fotografía: Don Burgess. Montaje: Cindy Mollo. Diseño de producción: Gae Buckley. Vestuario: Sharen Davi

De entrada parece que nos encontrasemos ante un producto semejante a The Road. En este caso no vemos a un padre y su hijo deambulando por un paraje post-apocalíptico, en busca del mar y de otras presencias humanas, sino que aquí el protagonista es Eli, un hombretón de más de cincuenta años que lleva en su mochila un libro, una Biblia para más señas, codiciada por un mafioso local, que anhela ese libro para convertirse en el líder que aspira a ser, con la idea de que ese libro le permitirá controlar la mente de las almas y los cuerpos, habida cuenta de que en el momento presente sus recuros son limitados y su peporata intranscendente.

El ambiente en ambas producciones es parejo. Hace años, por lo que parece, hubo una guerra, un flash, y el sol que lo abrasó todo. De ahí que la gente tuvo que esconderse bajo tierra, para luego salir a la superficie y encontrarse un paraje desolado, con escasa agua, sin alimentos, donde los humanos que han sobrevivido se comen los unos a los otros, lo cual se percibe por los temblores de las manos.

En esas anda Eli (quien según nos cuenta lleva recorridos más kilómetros que Forrest Gump, dado que son 30 años los que lleva, On The Road, pateando el asfalto recalentado, siempre en continuo movimiento), a quien más de uno trata de arrebatarle sus pertenencias, y a quienes Eli despacha sin miramientos, ducho en el arte de la lucha cuerpo a cuerpo y diestro en el manejo de un sable que filetea la carne humana con maestría, sin que le sirve de momento, dado que Eli prefiere pasar hambre o comer carne de gato que humana. Como es de esperar Eli y el cacique se verán las caras y el segundo querrá el libro de Eli, y su objetivo pasará por arrebatarle la Biblia de marras, y en eso se va casi toda la película.

El tema de la fe está presente, esbozada de alguna manera, porque Eli aspira a propalar la palabra de Cristo, si bien más allá de saberse el libro de cabo a rabo, no le vemos ejercer de predicador ni tratar de convencer a nadie, lo cual no impedirá que la joven Solara, quede prendada de las palabras que salen de la boca de Eli, palabras que hablan de superar las dificultades, del amor incondicional que Jesús tributa a sus criaturas, etc. Es la fe de Eli la que le anima a seguir, siempre para adelante, nunca para atrás, con una fortaleza inquebrantable.

Mad Max ha hecho mucho daño en todo lo referente al género apocalíptico pues les permite a los guionistas no comerse mucho el tarro, ya que la parafernalia apocalíptica está copiada (en este caso y en muchos otros) de dicha saga. Así vemos hombres y mujeres vestidos con cueros, roñosos, greñudos y mal afeitados, que se desplazan en tartanas cubiertas de acero, donde a falta de agua siempre hay alcohol de sobra con el que cocerse, abundante gasolina y munición para disparar a gusto a todo lo que se menea, en terrenos yermos, donde el sol abrasa, con puentes caídos y carreteras destrozadas, sin más horizonte que una visión mortecina, abrigadora de grises existencias.

Denzel Washington es ese tipo de actor que tira para adelante con lo que le echen y si aquí tampoco tiene ocasión para lucirse, habida cuenta de que el personaje no tiene mucho calado, reducida su existencia a llevar la Biblia al oeste, siguiendo la voz interior que le conminó en su día a ello, al menos su presencia no espanta al espectador y sin estridencias y a mamporro limpio, regando el camino de cadáveres, ayudado por Solara lo contemplamos con complacencia ir en pos de su misión vital.

Mila Kunis es SolaraLa escenografía y fotografía es también similar a The Road, cuando perfectamente se podía haber optado por algo más luminoso como en la película Carriers (donde el apocalipsis o una pandemia global y devastadora, no debe conllevar necesariamente un paisaje sucio, gris, yermo, que parece que es el que prefieren los guionistas en su mayoría cuando abordan estos temas).

Sus dos horas de duración son eternas, “demasiada agua para un barco de papel”. Media hora menos le hubieran dado al producto mucho más brío y concisión. La figura final de Malcom McDowell (con la voz de Rambo) nos hace casi preferir el apocalipsis y el abrigo de las carreteras.

Constatar que Mila Kunis, como Solara es una presencia a tener en cuenta en nuestra nómina de bellezas en el cine, que junto a su madre (la actriz Jennifer Beals, sí amigos la de Flahsdance) aportan algo de oxígeno en ese ambiente enrarecido, decrépito, asfixiante, donde Gary Oldman da un recital de muecas de toda clase, lejos de la contención que mostró en Bosque de sombras, desatado en un alarde de expresión corporal, pergeñando un malo malísimo que recibirá de su propia medicina.

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