Archivos de la Categoría 'Películas años 60'

Marea nocturna (Curtis Harrington 1967)

Marea Nocturna poster película Marea nocturna leerán por ahí que después de 45 años de su estreno, es un clásico y un cinéfilo debe verla a un tiempo con esos ojos y a la vez tomar precauciones, a fin de que sea el espectador, ustedes, sean quienes juzguen sin ideas preconcebidas el estatus o maestría de esta obra que se nos brinda ante nuestras púpilas, ávidas de buen cine, y de fotogramas que queremos forme parte del cieno de nuestra memoria.

La historia transcurre en Santa Mónica, California, en un lugar costero, y por ende turístico, donde un joven marine, Johnny Drake, arriba, para sin ninguna pretensión caer rendido a los pies de una mujer llamada Mora. Una mujer poco común, dado que trabaja como sirena en una atracción de feria, y que atesora una belleza y sensualidad patente.

El caso es que los dos últimos novios que tuvo Mora murieron ahogados y Johnny se debate entre poner tierra por medio o jugar sus cartas, aunque el final del juego le depare como premio un traje de madera de pino californiano, esto es, que la Parca le llame a filas.

La película tiene una esencia misteriosa y paranormal que me la hace apetecible y atractiva al paladar. Los diálogos son escasos, pero eficaces y esclarecedores y momentos como los del baile conducen al paroxismo. No faltan los rituales, los sueños, las pesadillas, todo ello envuelto en un fino velo que nos hace confundir realidad y ficción.

Nada sabemos de Johnny, apenas nada de Mora (donde las habladurías y el malmeter ajeno la hacen más misteriosa si cabe). Lo único claro es que ambos se gustan y se atraen, aunque su atracción pueda ser letal. Mora puede ser una mujer o una sirena y sus cantos ser atendidos por Johnny o no.
Para salir de dudas hay que ver la película y disfrutar sus apenas 87 minutos que se pasan en un suspiro (a no ser que Morfeo te trabaje el hueso después de la comida y entonces acabes viendo la película en dos tandas, como fue mi caso).

Al joven Johnny le pone cara Dennis Hopper, a quien nunca había visto tan joven (tenía 31 primaveras), pues le vi por primera vez en la pantalla grande (Terciopelo azul), cuando la vida ya le había pasado por encima.

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Danzad Danzad Malditos (They shoot horses, Don´t they)

Danzad Danzad malditosDirección Sydney Pollack
Título original: They Shoot Horses, Don’t They?
Producción Robert Chartoff Johnny Green Theodore B. Sills Irwin Winkler
Guión James Poe Robert E. Thompson
Música Johnny Green
Fotografía Philip H. Lathrop
Reparto Jane Fonda (Gloria) Michael Sarrazin (Robert) Susannah York (Alice) Gig Young (Rocky) Red Buttons (Sailor) Bonnie Bedelia (Ruby) Bruce Dern (James)
PaísEstados Unidos
Año 1969
Género Drama
Duración 120 minutos

El Crack del 29 llevó a muchos americanos a tratar de ganar algún dinero con eventos tan populares como los maratones de baile. De ello habla esta dramática película. Junto a un muelle en Santa Mónica tendrá lugar el maratón, donde se dan cita, aspirantes a actores y actrices, que quieren alcanzar algo de notoriedad dado que como espectadores acuden gente de la farándula; directores, actores consagrados, guionistas, etc. Entre las bailarinas está también una mujer embarazada paupérrima que junto a su marido hará lo posible para llevarse el premio de 1500 dólares, un marinero muy en forma a pesar de su edad, una joven aspirante a actriz de tendencia autodestructiva y otro joven que pasaba por allí y que acabará formando pareja con la anterior. Una vez comience el baile, aquello se dilatará por más de 1000 horas, casi 50 días danzando, con siete paradas diarias para comer, de pie, y otras para descansar, pausas de unos pocos minutos, que poco ayudan a la recuperación, de ahí que a las pocas de horas de comenzar el maratón, surjan las ojeras, los rostros macilentos, y las complicaciones.

Lo que ofrecen los organizadores del evento no es un maratón de baile, sino puro y duro espectáculo, algo parecido a lo que sucedía en la época romana cuando se arrojaban gladiadores a los leones para ser devorados por las fieras. El hecho de que las parejas abandonen desfallecidas, que pierdan el conocimiento, que sufran lesiones, todo ello contribuye al espectáculo y enardece a los espectadores. Eso explica que además de bailar cada día hubiera una prueba que consistiera en dar vueltas a la pista de baile, a modo de velódromo, durante diez minutos, quedando eliminadas las tres últimas parejas. El dramatismo que se alcanza en dicha secuencia tiene tintes épicos, ya que se golpean, se empujan, se muestran los codos y las rodillas, se trastabillan, muerden el polvo, se levantan y a duras penas logran cruzar la meta y seguir en la competición.

Como se queja una de las participantes, solo resta que les tiren cacahuetes, pues no se ven como bailarines sino como monos de feria, donde sobre la “arena” caen monedas, cuando el público se conmueve ante lo que ve, ya sea algún número de baile espectacular o alguna canción interpretada con un hilo de voz postrer.

El título original de la película es They shoot the horses, don´t they?, ¿No disparan a los caballos?. Muy apropiado para lo que veremos en el desenlace de la película. Da igual quien gane o pierda el concurso, porque la batalla se libra en otra parte, en el interior de cada cual, de ahí que la película finalice antes de que lo haga el concurso, una vez que hayamos visto como la necesidad sumada a la falta de cualquier escrúpulo permita llevar a cabo monstruosidad como estos espectáculos.
Jane Fonda, Gig Young, Rocky Susannah York pergeñan unos personajes dificiles de olvidar, de esos que perduran.

Me queda para el recuerdo una de las películas más tristes que nunca haya visto.

Aunque no tenga nada que ver con el film, agradecer a esas 209 personas que nos tienen agregados en facebook y que nos siguen a diario.

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El final de la escapada (Jean-Luc Godard 1960)

El final de la escapadaAño: 1960
País: Francia
Dirección: Jean-Luc Godard
Intérpretes: Jean-Paul Belmondo, Jean Seberg, Claude Mansard, Daniel Boulanger, Jean-Luc Godard
Guión: Jean-Luc Godard
Música: Martial Solal
Fotografía: Raoul Coutard
Duración: 86 min.

Él es un mentiroso compulsivo, un crápula, un seductor, un desgarramantas y destroza colchones, una chimenea andante, también asesino, ladrón, y demás calificativos, vamos todo un figura. El yerno perfecto para toda suegra. A pesar de esos dones, una periodista americana que habla el francés, se enamora de este dechado de virtudes, y cae en sus redes, o eso parece, pues es un amor que va madurando poco a poco, desgranando la margarita, de te quiero no te quiero, mientras él tratará por todos los medios de acostarse de nuevo con ella. Se conocieron fuera de París y él ahora está allí y va a buscarla y retoman su relación. Pero él ha cometido un crimen, ha matado a un gendarme, que trataba de retenerlo. Mientras, nuestro hombre trata de cobrar un dinero de un italiano y desaparecer, si es del brazo de ella, todavía mejor.

Las escenas se ruedan cámara en mano, con enfoques sorprendentes para la época (hablamos de los años 60 del milenio pasado), algunas de las cuales rodadas en plena calle para sorpresa de los que por ahí pululan que se quedan mirando a la cámara preguntándose de qué va todo aquello, en lo que se llamó “nouvelle vague”. Se ofrece todo un recital de primeros planos, de muecas, incluso en su final, lo cual hace esta película si cabe más extraña y singular. No faltan diálogos interesantes sobre el amor y el erotismo, si bien no hubo guión para la película que se fue haciendo sobre la marcha, de ahí esa naturalidad y frescura que exuda. Un camino que luego fue copiado hasta la saciedad por doctos cinéfilos.

El deuvedé que vi, señalaba que la película duraba 66 minutos, si bien luego es media hora el metraje definitivo. Dotaba de un buen sentido del ritmo, con ocurrencias que algunas no hay por donde amarrarlas, con un Jean Paul Belmondo bien cuajado en su papel y una belleza rubia como Jean Seberg de rostro angelical, El final de la escapada, representa una buena opción para una tarde veraniega. El tema es cómo conseguirla.

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Fahrenheit 451 crítica película

Fahreinheit 451País: Gran Bretaña
Año: 1966
Título original: Fahrenheit 451
Guión: Jean-Louis Richard según la novela de Ray
Bradbury
Director: François Truffaut
Actores: Oskar Werner, Julie Christie, Cyril Cusack,
Anton Diffring
Género: ciencia-ficción
Música: Bernard Herrmann
Fotografía: Nicolas Roeg

François Truffaut debutó en el género de ciencia ficción con la adaptación a la pantalla grande de la archiconocida novela de Ray Bradbury, Fahrenheit 451. Posiblemente si la historia hubiera versado de aventuras galácticas o de seres con aspecto de lagarto Truffaut no se hubiera aventurado, pero la obra de Bradbury es un caramelo muy goloso para todo creador.

No he leído el libro así que no entraré en comparaciones, en las que el 99% de las veces, la película sale mal parada cuando se trata de una adaptación literaria. Diré que los efectos especiales son bastante chabacanos, que la historia tiene algunos momentos a recordar, pero que la historia tal como está contada no da mucho de sí. No sé si será problema del libro o de su adaptación.

En esta historia los humanos no pueden leer libros, así que una brigada de bomberos se encarga de prender fuego a los libros que encuentran en las casas, de aquellos que van contra el sistema. Los libros son perniciosos, dicen que meten cosas absurdas en las cabezas de la gente y que eso no es bueno para la sociedad. Si los inquilinos se ponen farrucos además de los libros también ellos pueden acabar chamuscados, como de hecho ocurre.

Si no hubiera conflicto, la historia sería más tediosa de lo que es. Las dudas existenciales le asaltan al bombero Montag, el cual a pesar de su trabajo y de sus dedos con olor a queroseno, ama la lectura, gusta de leer por las noches, los libros que guarda en la casa. Su contacto con una profesora de nombre Clarisse, supondrá un punto de inflexión en su gris vida, en la cual su relación con su mujer, Linda, no va nada bien, algo lógico viendo como es su cónyuge y lo que es capaz de dar de sí. La escena en la que ésta se reúne con sus amigas, da una imagen de mujeres con menos intelecto que un osito de peluche.

A partir del encuentro con la profesora Montag recela de su trabajo y quiere dejar el cuerpo. Así acabará saliéndose del redil, desoyendo el chiflo del pastor, y conociendo en última instancia a los hombres libros, ¿libres?. No, libros. Esto es, personas que han decidido memorizar íntegramente un libro para así poder transmitirlo a nuevas generaciones, y acumular un acervo que no pueden ni deben echar a perder. En la quema de libros aparecen El Quijote, Lolita, obras de Sartre, Austen..

Para el que no lo sepa, Fahrenheit 451, es la temperatura a la que arde el papel o lo que es lo mismo; 232,77 ºC

Lo que sí haré, no sé cuando, es leerme el ibro y no porque la película haya alimentado mi curiosidad, sino porque este libro es de esos que se quedan ahí a la espera de ser leídos hasta que les llega su momento, no el de la quema, sino el de su apresamiento intelectual.

François Truffaut | Los 400 golpes | François Truffaut vs Antoine Doinel

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La noche de la iguana crítica película

La noche de la iguanaTítulo original:The Night Of The Iguana
Año 1964
Dirección: John Huston
Intérpretes: Richard Burton, Ava Gardner, Deborah Kerr, Sue Lyon, Skip Ward.
Guión: Tennessee Williams, Anthony Veiller, John Huston
Música: Benjamin Frankel
Fotografía: Gabriel Figueroa
Duración: 118 min.
Color: Blanco y negro

Dirigida por John Huston basada en la obra teatral de Tennessee Williams y con actores como Richard Burton, Ava Gardner, Deborah Kerr, el resultado no puede ser otro: soberbio.
El comienzo de la película, es de los que no se olvidan. El reverendo T. Lawrence Shannon al tiempo que da su sermón a los feligreses, empieza a cuestionarse cada una de las palabras que va diciendo, que como el vinagre sobre la herida o cristales bajo la lengua le punzan, haciéndole vomitar lo que lleva dentro. Los feligreses marchan espantados y el cura es expulsado.

Encuentra entonces trabajo en México como guía turístico. Lo vemos a bordo de un autobús con un grupo de cantarinas mujeres de una congregación que habrán de pagar los platos rotos del impetuoso carácter de Shannon. El destino es Puerto Vallarta, en México (lugar precioso, donde todavía el cemento no había hecho acto de presencia). Allí reside Maxine, recientemente viuda, dueña de un hotel, al cual Shannon conoce y donde lleva al grupo de mujeres.
Una de ellas, la joven Charlotte, se encapricha de Shannon, tratando de seducirlo a toda costa. Charlotte no es otra que Sue Lyon que el año anterior había sido Lolita, la cual tiene encima a una institutriz que es una paparra y sobre la que Shannon sabe enseguida cuales son sus preferencias sexuales reprimidas (basta verle la cara de sota que tiene todo el tiempo)

Una vez que el grupo de mujeres se instala en el hotel llegan al mismo una pintora, Hannah y su abuelo, poeta de más de noventa años. Ambos, sin un duro, sobreviven merced a su intelecto, con el dinero que reciben mediante la venta de los cuadros de la primera y los recitales poéticos de la segunda.

Los diálogos son encarnizados. Shannon y Maxine no ocultan la tensión sexual que hay entre ellos. Un sexo que sin plasmarse está muy presente en la mayoría de los diálogos que mantienen. El reverendo no quiere caer en la tentación y se mofa cuando Hannah le cuenta en qué han consistido sus dos únicos encuentros que ha tenido a lo largo de su vida.

Ava Gardner, como Maxine, está desatada, disfrutando del sexo y del alcohol con dos mexicanos que pasan las horas tocando las maracas y cazando iguanas.
Deborah Kerr, está fenomenal como Hannah, virginal y recatada, ajena a los devaneos sexuales de Shannon, un Richard Burton que devora cada escena, con unos ojos desorbitados que hablan por sí solos.

Una película interesante, divertida, en la que disfrutar de apasionados diálogos, con material de fondo sobre el que reflexionar, con interpretaciones de altura, y una fotografía soberbia de Gabriel Figueroa.

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El Cabo del Miedo por Cruz y Raya

Hace poco hicimos alusión a una frase de Max Cady en El Cabo del Miedo. Aunque la excelente versión original del 62 con Robert Mitchum en el papel es muy destacable, la versión del 91 con Robert de Niro es la que en este vídeo versiona el dúo cómico Cruz y Raya de forma desternillante.

Abogaaaaaaaado



Enlace | Vídeo

Versiones | El Cabo del Miedo 1962 | El Cabo del Miedo 1991

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Blow up deseo, de una mañana de verano crítica película

Blow up deseo de una mañana de veranoDirector: M. Antonioni , libremente inspirado en el relato de Julio Cortázar “Las babas del diablo” . Guión: M. Antonioni, Tonino Guerra , con la colaboración de Edward Bond (dialogos en inglés).
Fotografía: (Metrocolor) Carlo di Palma .
Montaje: Frank Clarke . Escenografía: Asheton Gorton .
Música: Herbie Hancock . (Canción: “Stroll On” por The Yardbirds )
Intérpretes: David Hemmings (Thomas), Vanessa Redgrave (Jane), Sarah Miles (Patricia), Peter Bowles (Ron), Verushka, Jill Kennington, Peggy Moffit, Jane Birkin, Rosaleen Murray, Ann Norman . Producción: Carlo Ponti para MGM (Gran Bretaña). Duración: 110 minutos.

Michelangelo Antonioni, “El maestro”, no deja indiferente. Sus películas o bien tienen defensores a ultranza, o bien están los que nos preguntamos qué claves ocultas tiene este director para haber alcanzado el estatus conseguido dentro del mundo del cine. Hace unos días hablé de “El eclipse” y me despaché a gusto.

Pero volví a darle otra oportunidad, y que mejor que echar mano de “Blow up“, un icono cultural de la década de los sesenta, referente para multitud de cineastas, y un tupido tapiz de la sociedad británica de esos años. La película data de 1966, cumple pues este año su cuarenta aniversario.

Antonioni echa un vistazo a su alrededor y plasma el amor libre, las noches de alcohol y porros, los conciertos donde se destrozan guitarras, todo ello con gran colorido, y vestidos y peinados a la última, de mano de bellas modelos, todas ellas anoréxicas que pueblan el estudio fotográfico del protagonista.

La historia de Blow up parte del relato de Julio Cortázar, “las babas del diablo” de quien Antonioni toma sólo la idea: un fotógrafo profesional descubre al revelar y ampliar un carrete de fotografías algo que a simple vista no había sido capaz de ver. El agrandamiento de las imágenes es lo que se denomina “blow up”.

¿Pero de qué va Blow up?. Dejemos que se explique su director.

“Necesitaré al menos otro film para explicar “Blow up” (Rueda de prensa Festival de Cannes, mayo de 1967)

De nuevo, más allá de que la gente entendiera o no la película la crítica se rinde nuevamente a sus pies y gana la Palma de Oro en Cannes en 1967 y fue nominada a dos Oscars en las categorías de guión y dirección.

El director nos da más pistas sobre la película:

Vanessa Readgrave“Cuando se utilizan ampliadoras […] pueden verse cosas que probablemente el ojo desnudo no sería capaz de captar […]. El fotógrafo de Blow Up, que no es un filósofo, quiere ver las cosas más de cerca. Pero lo que sucede es que, al ampliarlas demasiado, el objeto se desintegra y desaparece. por lo tanto, hay un momento en que asimos la realidad, pero ese momento pasa. Este es en parte el significado de Blow up” (Michelangelo Antonioni).

Más allá de las disquisiciones filósoficas, del más aquí y del más allá, de lo real y lo fantástico, de los planos superpuestos, abiertos a la irrealidad hipercósmica, con el final, en el que el protagonista desaparece fundido en el “gran verde”, tras seguir el juego a unos mimos que juegan al tenis con una bola imaginaria, creo que me lo pensaré más de una vez antes de ver algo más de “El maetro” Antonioni.

Michelangelo Antonioni en Cuak | El eclipse

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El eclipse crítica película

El eclipseMúsica: Giovanni Fusco
Dirección de fotografía: Gianni di Venanzo
Guión: Michelangelo Antonioni y Tonino Guerra
Montaje: Eldo Da Roma
Diseño de producción: Piero Poletto.
Año:1962
País: Italia
Director: Michelangelo Antonioni
Título Original: L´eclisse

Michelangelo Antonioni obtuvo el Premio especial de Jurado en el Festival de Cannes en el año 1962. Lo cual a priori sería un aval más que suficiente para garantizar la calidad de la película que nos ocupa. El eclipse supone la tercera parte de la trilogía iniciada con “La aventura” y “La noche”.

Comienza la película con una pareja discutiendo. Una discusión tenue y apagada, alimentada por el silencio y por miradas extraviadas. Ella se llama Vittoria (Mónica Vitti), él, Ricardo (Paco Rabal). Tras tantos desengaños, Monica toma las de Villadiego y se va de casa. Para ello han transcurrido ya veinte minutos de una escena que se hace excesivamente larga (no hay música alguna que amenice la tragedia) , cuajada por la alternancia de planos que recrean el malestar de la pareja, a tenor de sus compungidos rostros, que no encuentra la fueza, la decisión, ni las palabras necesarias para tratar de enmedar la situación.

Poco después vemos a Vittoria caminar por las afueras de Roma, cuando Ricardo, a bordo de su coche le da alcance. Ella sigue en sus trece. Una vez liberada de una relación que la asfixiaba a Ricardo no le volveremos a ver el pelo.

Aunque está rodado en la eterna ciudad de Roma, no vemos ninguno de los míticos lugares de la ciudad: Colosseo, Fontana de Trevi, Plaza de España, etcétera, ya que las casas de los protagonistas están ubicadas a las afueras. Esa soledad y desarraigo de la perifería parece haber calado también en el ánimo huérfano de los protaganistas.

Una papel importante en esta historia juega el edificio de “La bolsa”, donde la madre de Vittoria trata de hacerse con una pequeña fortuna, afanada en el mercadeo de valores. A ello le ayuda Piero (Alain Delon), que trabaja allí como corredor de Bolsa. Un día que Vittoria va a visitar a su madre al edificio, lo conoce. Piero es un hombre seductor, con éxito entre las mujeres, al que le llevará poco tiempo ganarse el corazón de la desconsolada Vittoria.

Cuesta demasiado entrar en una historia árida como es ésta. La escena inicial ya nos pone en guardia. Luego el resto de las situaciones se desarrollan de un modo excesivamente apagado, mortecino. La relación que inician Vittoria y Piero tampoco contribuye a mejorar la situación. Apenas hay diálogos, y los que hay son soporíferos, pueriles, más propios de adolescentes que de veinteañeros que controlan las riendas de sus vidas, como lo son ellos.

Se echa de menos una mayor carga erótica, en esa plasmación de la tensión sexual, que explicite el tórrido y pasional romance que nos dicen que experimentan la pareja según indica la sinopsis del DVD. Una ocasión malgastada teniendo en cuenta el sex-appeal de la pareja protagonista. Porque el concepto tórrido y pasional, entiendo que era el mismo en los años 60 que ahora, ¿verdad?.

No me resultaron nada interesantes tampoco los momentos que se suceden en La Bolsa, donde acontece una brutal caída de los valores bursátiles, que provoca la perdida de grandes cantidades de dinero, de los pequeños inversores, entre los que se encuentra la madre de Vittoria, que ven así empañarse su futuro, teñido de negros nubarrones.

Monica VittiEl final de la película, sin palabras, donde el silencio toma cuerpo, y donde el director durante varios minutos, pone el ojo en diferentes edificios, farolas, aceras, cables de la luz, vallados, personas, es la puntilla: el descabello perfecto al espectador, que atónito, trata de encontrar el sentido oculto a lo que acaba de ver: la transcendencia de las imágenes, el poder evocador de las mismas.

Dice la reseña del DVD que el director construye una película: accesible, memorable y redonda. En lugar de accesible la película me ha parecido árida y cuesta mucho hincarle el diente (Antonioni erige un momumento al sopor). En cuanto a lo de memorable, quizá la película perdure por la belleza de su protagonista femenina: Monica Vitti que luce esplendida, si bien hay unos cuantos peros que poner a la puerilidad y altibajos de su personaje. Por último en cuanto a la forma geométrica de la misma, más que redonda, me resultan más interesantes las películas poliédricas, donde se superpongan los enfoques, las distintas visiones del mundo circundante. En este caso, que el peso de la historia recaiga sólo en la pareja protagonista, acentúa la asfixia emocional pero lastra el resultado y alimenta el aburrimiento

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El planeta de los simios crítica película

EL planeta de los simios cartel de la películaLo mejor de esta entretenida película es su escena final, de la cual no puedo decir para no destriparla. La película arranca con una nave espacial en la que a bordo van tres hombres y una mujer. En un momento dado, se produce una avería y deben abandonar la nave. Para entonces la mujer ha muerto y se ha convertido en una momia. Los tres astronautas van a parar a un inhóspito y solitario paraje en el cual parece no hubiera atisbo de vida humana o animal.

En su andadura descubren unas plantas y más tarde una cascada en la que solazarse y recuperar sus maltrechos cuerpos. Desnudos en el agua ven como sus prendas desaparecen. Descubren entonces a unos humanos primitivos vestidos con pieles. Al rato son atacados por unos simios belicosos que los hacen prisioneros.

George y la simia buena El mundo al revés que diría Fran Perea. Los que controlan el cotarro son los simios, para los cuales los humanos son unos animales estúpidos de los que no se puede sacar nada bueno. De los tres astronautas el papel cantante lo toma George Taylor (Charlton Heston), el cual al verse entre rejas, tratado como un perro, consigue ponerse en contacto con una simia con la que pronto hará buenas migas, si bien la soberbia y altanería de George no se verá menguada en ningún momento.

De esta guisa George se comunica con la simia buena y comprensiva, ambos se entienden, empleando el mismo lenguaje, lo cual trae de cabeza al doctor Zaius, que odia y teme a George, por lo que éste tiene de especial y de raro. Es algo que no puede explicar. ¿una mutación? ¿el eslabón perdido? ¿por qué ese humano es capaz de hablar, de razonar?.

La película que en breve cumplirá 40 años, data de 1968, resulta de lo más entretenida. Heston está impresionante, la labor técnica es impagable, secundada por una brillante partitura de Jerry Goldsmith, original y asfixiante, que arropa con éxito los momentos cenitales. El maquillaje de John Cambers es para darle de comer aparte, por su excelso trabajo y fabulosa caracterización de las criaturas simiescas.

Una película muy recomendable que supera con creces y está a años luz de la revisión que hizo Tim Burton en 2001.

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¿Qué fue de Baby Jane? crítica película

Qué fue de baby jane cártel películaPaís: EE. UU.
Año: 1962
Dirección: Robert Aldrich
Producción: Robert Aldrich
Guión: Lukas Heller
Fotografía: Ernest Heller
Montaje: Michael Lucciano
Música: Frank De Vol
Dirección artística: William Glasgow
Intérpretes: Bette Davis, Joan Crawford, Victor Buono
Marjorie Bennet, Maide Norman, Anna Lee.
Duración: 114 minutos

Magnífica adaptación de la novela de Henry Farrell, en la que dos hermanas ya sesentonas y venidas a menos, se ven obligadas a convivir en una gran casa. Una de ellas, Baby Jane fue una super estrella cuando era niña, mientras que su hermana, Blanche que no tenía éxito entonces triunfaría, más tarde como reputada actriz.

Blanche sufre entonces un accidente que la postra en una silla de ruedas, al partirse la espina dorsal. Todas las miradas apuntan hacia su hermana Baby Jane, aficionada a la botella, que asume el peso de la acusación, si bien no se le condena y se va a vivir con su hermana Blanche, ocupándose de su cuidado y manutención. Esto en teoría, porque Baby Jane si de pequeña ya era odiosa, ahora, casi en la vejez es pérfida y diabólica, y se ceba con su hermana, a la que humilla valiéndose de su lastimosa situación.

La mayor parte de la película acontece en interiores, dentro de la casa, y el juego de miradas, reproches, odios velados que se dirigen sendas hermanas no tiene desperdicio, con unas interpretaciones de Bette Davis y Joan Crawford extraordinarias, un cara a cara de los que uno no se olvida fácilmente.

Se trata de un thriller psicológico de verdad, de los que te ponen los pelos como escarpias, siguiendo entusiasmado las escaramuzas de Baby Jane que no ve el momento de mofarse y maltratar a su desvalida hermana, empleando concentradas dosis de violencia física (patadas), verbal (insultos) y psicológica (la escena de la rata y del pájaro), dotadas de gran crueldad. Bette Davis hace una interpretación magistral, con unos ojos que asusten, cargados de odio, hacia su hermana y hacia sí misma, cuando al verse en el espejo poco o nada queda de aquella niña que fue. Su odio se reafirma cuando al salir a la calle pocos recuerdan ya a aquella niña que cantaba y bailaba.

El final, cuando la pareja deja la casa, es sorprendente, y permite analizar la película bajo otro prisma, ahondando más en los porqués de las conductas de las dos hermanas, en términos, de perdón, redención, culpa, expiación de los pecados……
Estupenda dirección por parte de Robert Aldrich que supo sacar lo mejor de dos grandes actrices, que tuvieron parece ser sus más y sus menos en el plató, y que a pesar de estar nominada a varios Oscar, no se llevo el de mejor actriz (Bette Davis)

Una historia preciosa, mejor interpretada que perdura en la retina.

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